En la Mira


 René Montes de Oca.-

Michoacán, duro golpe moral a México

La moral en la política está decayendo significativamente, son muchos los actores que muestran una completa falta de escrúpulos; el cinismo y la impunidad han fomentado la práctica de pésimas actitudes entre prominentes figuras gubernamentales.

Haciendo honor a la verdad, debemos aceptar que nuestro país vive una gran descomposición, tan grande y compleja que ha llegado a los límites, está a punto de rebasar la tolerancia popular ante el grave daño que se está ocasionando a la figura nacional.

Debemos reconocer que la prudencia cívica ha sido una medida saludable; la tolerancia ha permitido cubrir nuestra lamentable situación; el patriotismo y la institucionalidad son las fortalezas que hasta ahora han evitado un caos que resultaría sumamente dañino para los mexicanos.

La ciudadanía lucha afanosamente por mantener los principios básicos de una convivencia social civilizada, el pueblo merece especial reconocimiento, porque adopta una ejemplar conducta ante este desorden, no secunda a las minorías que reaccionan con actitudes anárquicas, tampoco responde a convocatorias incendiarias; sigue firme en sus valores nacionalistas, no se deja arrastrar por corrientes equivocadas, le sigue apostando a un desarrollo armónico, a una convivencia social de respeto entre gobernantes y gobernados, rechaza el vandalismo y la incivilidad.

Lamentablemente son las cúpulas y los pequeños grupos privilegiados que abusan, quienes se mantienen empeñados en una práctica inmoral desenfrenada. Una gran corriente de apátridas se ha infiltrado entre la clase política y empresarial más connotada de nuestro país.

No solamente el narcotráfico y el crimen organizado están permeando seriamente nuestra fortaleza institucional, son muchas las corrientes voraces y los arrebatos de codicia, quienes propician un alto grado de perversidad y corrupción por todos lados.

Los valores morales brillan por su ausencia, las personas encumbradas que han sido encarceladas salen libres al instante, reciben atención especial y la justicia mexicana, que está reflejando cierta imagen de venal, luego los exonera, para que sigan tan campantes y con la frente en alto, cometiendo más fechorías. Aquí no estamos viendo que se apliquen políticas correctivas, las promesas de campaña de Peña Nieto, en realidad no se pueden apreciar con claridad y son muchos los críticos severos que aseguran que el gobierno de lo que se dijo nuevo PRI, no están dando los resultados anunciados.

La noticia impactante del momento ya se veía venir, la renuncia de Fausto Vallejo Figueroa al gobierno de Michoacán era inminente. Este hombre, con raquítica salud física y muy cuestionada fortaleza moral, no pudo sobrevivir al fuerte impacto de las evidencias que pusieron en serio predicamento su figura, ya de por sí devaluada en imagen corporal y política.

Ya antes hubo duros golpes, el sur del país fue escenario de grandes inmoralidades, un gran desorden que originó un serio desgaste a nuestra figura. La moral del gobierno es endeble, algunas autoridades nefastas prácticamente se han quedado inermes ante el rechazo silencioso de un pueblo que calla pero no otorga, que se disciplina, pero no está conforme. Se está dando el hartazgo popular y éste es un estado de ánimo de alto riesgo.

Colima ha vivido situaciones difíciles por su vecindad con Michoacán, incluso un distinguido priísta colimense realizó los trabajos electorales que llevaron al triunfo al ahora retirado ex gobernador Fausto Vallejo Figueroa. Nuestra entidad, quiérase o no, ha sufrido consecuencias negativas de la vecindad con los Tarascos y gracias a la inteligente estrategia de blindaje establecida por nuestra administración encabezada por Mario Anguiano Moreno, se ha frenado hasta cierto punto la corriente agresiva que inició a principios de sexenio con algunos mega asesinatos, en una acción que mantuvo a la expectativa a la clase política y sembró un clima de alerta entre los colimenses.

Hubo un tiempo en que se temía un serio incremento de violencia en nuestra entidad y se registraron algunos sucesos lamentables calificados como ajustes de cuentas por los voceros policiales. Ahora se sigue dando el crimen, pero tal parece que son pocos los casos en donde los sicarios profesionales tenga participación; han llamado la atención en cambio los feminicidios y otra clase de crímenes horrorosos que hablan muy mal de nuestra convivencia familiar, del respeto en el hogar, del descuido a la juventud, del daño de la droga y el alcohol.

Sin embargo, la reciente visita de un alto dirigente de los cuerpos de autodefensa creados en Michoacán fue el detonante que despertó nuevas y poco saludables expectativas. Asegura el protagonista en el conflicto michoacano, que Colima es lugar muy visitado por gente del crimen de su estado y eso, lamentablemente es una gran verdad, aunque de momento no han protagonizado, se encuentran en estado de calma.

Así las cosas, Colima está expuesto a una problemática fuerte, no es nada envidiable su situación actual, requiere atención, un estado de alerta permanente y mucha calidad gubernamental para evitar que intereses sucios, traten de contaminar acciones importantes en nuestro territorio, como las próximas elecciones.

El proceso del 2015 debe ser un evento escrupulosamente instrumentado, bien supervisado. Nuestra próxima contienda electoral debe de cubrirse con una limpieza que le brinde invulnerabilidad. Está comprobado que el crimen organizado siempre busca infiltrarse en la política de las entidades en donde proyecta crear sus centros de trabajo, son muchos los políticos que últimamente se han exhibido por sus claras relaciones con el hampa.

Nuestra entidad ya tuvo algunas amargas experiencias al respecto, por ello se debe evitar a tiempo que se estrechen lazos de la clase política local con los generadores de la violencia y el desorden. La experiencia de don Fausto, su nada productiva etapa gubernamental, su endeble salud y todavía las sucias cosas que se le están señalando, hablan por sí solas del daño moral que puede sufrir un gobierno, cuando no se tiene cuidado con la figura de los protagonistas que aspiran a conducirlo, etapa por la que atraviesa nuestro estado y en la cual, aún es tiempo de seleccionar a personas decentes y honestas para que sea el mejor elemento, el más vertical, el que cuente con más valore morales, quien suceda a Mario Anguiano Moreno, un hombre que entre sus aciertos de gobierno, tuvo la virtud de salvar al estado de una fuerte envestida de violencia criminal, que a principios de su sexenio amenazaba con convertir a Colima en una verdadera sucursal de Michoacán.