En la Mira


René Montes de Oca.

Segunda y última parte

Interesante resulta ver que las primeras organizaciones sindicales del magisterio, las ligas y agrupaciones precursoras del Snte, nacieron a la sombra del Movimiento Obrero Nacional, que la inquietud de nuestra organización laboral se incubó entre grupos pequeños de trabajadores de educación media, superior, artistas, intelectuales, idealistas con aires de la izquierda nacional, una élite cultural que buscaba el desarrollo integral educativo de México.

Fue pobre la presencia de los trabajadores de educación básica y casi nula la participación rural, dado que estos proyectos educativos estaban apenas en pañales, su auge de ahora, resultaba una quimera. Nos motiva la presencia de Vicente Lombardo Toledano en la primera fila de precursores de nuestra organización sindical.

Comprobar que la fuerza de toda organización se fundamenta en su firmeza ideológica. El Snte nació con una línea y la sigue conservando con redoblados bríos.

Las circunstancias llevaron a Luis Chávez Orozco a ser el primer dirigente del Snte, su condición de ex subsecretario de Educación e historiador, podría parecer contradictoria al trabajo sindical; su adoctrinamiento Marxista Leninista no coincidía con la forma de pensar del recientemente nombrado secretario de Educación Pública, don Jaime Torres Bodet, gran intelectual y diplomático, con postura ideológica diferente. Definitivamente, el Snte nació en medio de una lucha de clases con pluralidad ideológica, por ello se ha robustecido con un criterio tolerante, sensato, maduro y conciliador, pero eso sí, siempre ha imperado dentro de sus filas una plena identificación con el trabajo de la SEP, una labor de equipo, sana, patriótica, nacionalista, visionaria y popular. La gestión de don Jaime fue tan buena que ha sido el único secretario que repitió en esa enorme responsabilidad.

Atrás del sindicato magisterial hay mucha historia, un gran romanticismo, una notable pasión laboral. La obra inició cuando un reducido grupo de mexicanos tuvo acceso a la superación educativa, en el mismo momento en que se crearon instituciones de educación superior de avanzada como la Unam y el Instituto Politécnico, cuando las autoridades se decidieron a impulsar el campo mexicano, tan olvidado como hostil, encendiendo las primeras luces en medio de la ignorancia rural, atendiendo al fin, el abandono del jornalero y las penurias en ese sector del país.

Conducir con sensibilidad y patriotismo la tarea educativa del país, desde la más aferrada influencia confesional hasta el laicismo nacionalista, representó un arduo trabajo, gran habilidad negociadora, tolerancia, madurez y esfuerzo.

La figura educativa actual no se hizo en un día, es el producto de los trabajadores que al paso de la historia, han dejado mucho a favor de una causa tan noble como lo es la de ilustrar al pueblo. Atrás de la Reforma Educativa ahora propuesta por Enrique Peña Nieto está la influencia ideológica de personas que creyeron siempre en una nación libre e ilustrada, que le apostaron a nuestro sindicato impulsándolo con singular esmero desde las entidades que gobernaron Felipe Carrillo Puerto, Tomás Garrido Canabal y Adalberto Tejeda, entre otros de su talla, vieron con simpatía los trabajos de aquellos precursores del Snte, que buscaban un nuevo panorama educativo en el país.

El espíritu de estos grandes luchadores sociales siempre estará presente entre nosotros y a la hora del recuento histórico, se les rinde un homenaje perenne.

Este texto que atinadamente editó el compañero Juan Díaz de la Torre, me hizo recordar algunos acercamientos con ex dirigentes nacionales. Con el Ing. Jesús Robles Martínez, paisano distinguido, quien fue electo para el período estatutario 1949-52 y perduró hasta 1972 a través de la Fracción Nacional Revolucionaria, primero, y del Frente Nacional de Unidad Revolucionaria de los Trabajadores de la Educación, después; a quien conocí personalmente en Coquimatlán, durante la gira política electoral de Luis Echeverría a la Presidencia.

Junto con un grupo de amigos de la FEC, estuvimos charlando amablemente con él y hasta sacamos una foto inolvidable que anda circulando en internet. La última vez, durante la visita que hizo Luis Donaldo Colosio como candidato a la Universidad de Colima, fue en la explanada de ese centro de estudios superiores donde interrumpí una plática que sostenía el ex dirigente con Elías Zamora Verduzco para saludar al ingeniero Robles con la amabilidad y alegría que como buen colimense merecía.

Al Profr. Manuel Sánchez Vite, secretario general del Snte durante el período 1952-55, lo conocí y traté en su despacho de la Presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PRI en 1971, allá en Insurgentes Norte de la Ciudad de México. Me recibió gentil y amablemente de inmediato, con una deferencia especial por ser alumno de la primera generación del Instituto de Capacitación Política del CEN de ese Instituto.

Se trataba de que me apoyara en una gestión ante el Profr. Antonio Barbosa Held, oficial mayor de la SEP, quien antes no había aceptado mi propuesta. Telefónicamente el Profr. Barbosa le dijo, “es que el jovencito es mañoso”, a lo que recuerdo muy bien que Sánchez Vite le respondió: “De esos necesitamos Antonio, ¿ya no te acuerdas como éramos tú y yo a su edad?”.

Alberto Larios Gaitán (su gestión comprendió 1961-64), aparte de mi paisano, fue compañero de escuela de mi padre, por lo cual siempre le profesé especial afecto. Pero me le acerqué hasta los años 70’s, cuando ya era jefe de la Aduana y luego presidente municipal de Manzanillo, para que me hiciera el favor de asesorarme en mis liderazgos juveniles, hicimos mucha amistad, además, por su cercanía con otro luchador del Snte de mucha valía, como lo fue Manuel Contreras Carrillo, combativo líder de la Sección 9 y diputado federal en su momento, gente muy apreciada por mi familia.

Edgar Robledo Santiago, maestro chiapaneco que dirigió de 1962-67. Hombre de bajita estatura y gran talento. Lo invitamos como padrino de nuestra generación de normalistas y vino personalmente a Colima al evento. Charlamos con él en el Casino de la Feria hasta muy entrada la noche, era un gran conversador y fino amigo.

Eloy Benavides Salinas 1972-74. Originario de Nuevo Laredo Tamaulipas, un hombre al que consideré mi amigo y recuerdo con mucho cariño. Fue dirigente de la Sección de su estado, precisamente cuando yo inicié labores docentes en esa entidad en 1965. Vivía en Xicoténcatl y tuvo muy cercana relación con mi familia que radicaba en la colonia Rosendo G. Castro del Ingenio Azucarero. Me apoyó mucho durante mi estancia en el fronterizo estado, incluso me pedía que no me viniera a Colima, aún lo recuerdo viendo una de las colosales crecientadas del río Guayalejo, observando en las márgenes del gran caudal, me decía: “¡Quédate, güerito!, búscate una novia para que te hagas tamaulipeco, aquí se te quiere”; sus palabras no se me olvidan.

Luego, en una ocasión, después de su liderazgo nacional, junto con Juan Belén Osorio, Tobías Tovar, Porfirio Hernández -todos inspectores escolares fallecidos-, el Profr. Jesús Preciado y mi extinto padre, fuimos en mi auto a un cumpleaños que celebraron en San Luis Potosí el Profr. Eloy y su tocayo José Flores Mercado. Como dice mi centenaria suegra, Celsa Lorenzano, “nomás los recuerdos quedan”, pero qué bonitos son los condenados, ¿verdad?

“La educación es un arma de construcción masiva”. Marjane Satrapi.