En la Mira


René Montes de Oca

Primera parte

Agradezco sentidamente a mis hijos: Jetzabel, Pablo, así como a dos de mis sobrinas, las Lorenzano González, sindicalistas de pura cepa, apasionadas de las políticas laborales puestas en prácticas por el Snte, que me hayan hecho llegar hasta mi modesto refugio de jubilado, dos valiosos documentos que recientemente ha publicado el Comité Ejecutivo Nacional, que preside el Mtro. Juan Díaz de la Torre.

Primero recibí de manos de Amanda y Teté, el libro “El elogio de la educación, 70 imágenes de ser maestro”, que el Snte publicó como parte de las celebraciones de su 70 aniversario. En este trabajo escrupuloso, encontré el motivo universal de ser maestro, la filosofía que debe nutrir a todo aquel que aspira a participar dentro del proceso enseñanza aprendizaje.

En este compendio se plasman las reflexiones que a lo largo de la historia han aportado sobre el apasionado proceso de la educación grandes filósofos, escritores, políticos, personajes de diversos credos religiosos, científicos, gobernantes y líderes mundiales.

Este trabajo de divulgación educativa sindical debe ser considerado de colección y desde ahora lo conservo en mi biblioteca, entre los documentos de mejor contenido, por su enorme valor ético, porque es motivador, un dínamo espiritual que contribuye al profesionalismo magisterial requerido para enfrentar los nuevos retos, que ahora demandan una educación con calidad y enorme responsabilidad laboral.

Sin embargo, me quedó una inquietud y me pregunté: ¿Por qué no difundirá el Snte los principios ideológicos que le dieron origen, las luchas que lo llevaron al liderazgo más reconocido en América Latina, su normatividad y principios sindicales? En verdad que sería interesante un trabajo minucioso al respecto, porque atrás de nuestro glorioso sindicato hay mucho de que hablar, analizar su ideología, conocer sus estrategias políticas, las pasiones gremiales que en conjunto crearon una colosal convulsión que fortaleció los cimientos de una central de trabajadores unida, fuerte y madura, invulnerable y respetuosa, sólida ante los embates reaccionarios, preparada para repeler las agresiones de los enemigos de una escuela pública de la mejor calidad para todos los mexicanos.

Amanda, inquieta siempre, observadora y deseosa de aprender -de las únicas familiares que al igual que Teté-, muestran interés cuando empiezo a enfadar con mis experiencia políticas, partidistas y sindicales, que ahora narro con orgullo, pero a veces pensando que predico en el desierto.

La actitud de estas jóvenes y talentosas profesoras, que ahora colaboran con el Mtro. Juan Pinto Torres en el Comité Estatal de la Sección 6, me estimula, porque me hace vivir, dentro de mi retiro voluntario, en pleno apogeo sindical, con vigor asombroso, con un corazón rejuvenecido, que cree en las nuevas generaciones, por eso me alegra que se les concientice.

Anteayer, muy de mañana, me agasajaron con un verdadero banquete histórico, al hacerme llegar un libro de 300 páginas denominado “Visión Productiva de una Profesión”, editado por el Snte; con el presente trabajo, quedó satisfecha mi inquietud anteriormente citada, en el sentido del compromiso sindical de dar a conocer su pasado de lucha, su ideología firme, sus raíces vigorosas.

Hace cerca de medio siglo -cuando iniciaba en el servicio docente-, el Sindicato me obsequió una historia gráfica de sus primeras décadas, con fotografía y biografías de sus fundadores, la evolución histórica sindical y otras importantes informaciones como estatutos y programas, unos folletos con un contenido parecido al libro ahora editado que cuenta con 300 páginas, sólo que la obra de ahora es mucho más completa y viene a incrementar sustancialmente mi acervo sindical, revive mi pasado magisterial que data de cerca de cinco décadas.

Me dice mi sobrina al entregarme el texto: “Creo que contigo está en buenas manos, tío”. Efectivamente, me considero dentro de los trabajadores de la educación de México que se afanan cada día por elevar la calidad de la educación y sienten genuino orgullo de pertenecer al Snte.

Agradezco al Mtro. Juan Díaz de la Torre que me haya hecho revivir la memoria de mi padre, quien precisamente se inició como maestro en los tiempos que nació el Snte. Antes había muchas organizaciones y me narraba mi progenitor que cuando le dieron su primer trabajo, le preguntaron ¿a qué sindicato quiere pertenecer? Y él, después de echarle una mirada a la larga lista de membretes que le expusieron, dijo en son de broma: Apúnteme en el que me vaya a pagar las quincenas.

Por cierto, en el primer interinato que le dieron en Cuyutlán, mi progenitor cubría una plaza de Vicente Lozano Ceniceros, viejo luchador sindical y distinguido protagonista del nacimiento del Snte. Me platicaba mi padre que por ello recibía buen monto en la quincena, sin que sus compañeros se imaginaran la causa de que ganara más.

Yo viví en la narrativa de mi padre el sindicato de ayer, conocí imaginariamente a Luis Chávez Orozco, Gaudencio Peraza Esquiliano, Enrique W. Sánchez, Alfonso Lozano Bernal y muchas personalidades más que ahora enmarcan con refulgente luz la obra que edita el sindicato con motivo de su 70 aniversario.