En la Mira


René Montes de Oca.-

Celebramos el Día de La Libertad de Expresión, pero lamentablemente, esta fecha a pasado a ser una más del nutrido calendario ostentoso, en donde se exalta por un lado, pero por el otro se lastima y se reprime una digna actividad que debemos respetar.

Muchísimos comunicadores que amamos nuestra profesión, aquellos que utilizamos los medios para tratar de concientizar al pueblo, fortalecer ideologías, fomentar la crítica constructiva, ponderar los aciertos, pero a la vez condenar las lisonjas, las frivolidades y las adulaciones vanas; sinceramente no sentimos que en nuestro país se viva ahora una genuina libre expresión.

Muy lamentable que aquellos que tenemos la enorme responsabilidad de fomentar la práctica de una relación de crítica respetuosa, no participemos en una ocasión como la del pasado día siete, para usar la tribuna mediática enérgicamente, hablando con una verdad patriótica, anteponiendo nuestro espíritu crítico a los intereses mezquinos que han permeado tanto la libre expresión en los medios de todo tipo.

Es lo mismo de siempre, muchos hombres grandes de la historia sufrieron persecuciones, prisión y muerte por la causa periodística, pero también han sido significativos los atropellos, hostigamientos, amenazas y hasta asesinatos de muchísimos colegas, quienes por su modestia han quedado en el anonimato. Pero lo más lamentable es que esta triste situación se sigue dando y con una intensidad preocupante… para el gremio, mas no para las autoridades.

El comunicador no necesita homenajes ni reconocimientos. Estas prácticas que en ocasiones envilecen y fomentan la soberbia, no caben dentro del espíritu del periodismo auténtico, humanista por excelencia, idealista por convicción, sano en sus juicios, decente en su opinión.

Si bien en México está aflorando la opinión ciudadana, esta práctica no se estimula, se minimiza indolentemente, no encuentra eco en la conciencia de la clase dominante, ni logra motivar políticas sensibles que respondan a esta manifestación de hartazgo. Todo aquel que emite un juicio, el que expresa un sentimiento, está utilizando un derecho natural del ser humano. La gente se manifiesta a través de pintas callejeras y ahora multiplica su fuerza gracias a la cibernética; pero el periodismo en los medios deja ver un estricto control, no se siente libre, responde a compromisos con sectores determinados, desgraciadamente una auténtica libre expresión no se fomenta, no se estimula, por el contrario, se combate, se atropella.

Muchos comunicadores profesionales han caído víctimas de los poderosos; últimamente, muchas vidas valiosas se han cegado en aras de una denuncia valiente, una opinión justiciera, una actitud solidaria, un genuino espíritu cívico. Lamentablemente, muchísimos abusos, represiones y amenazas, denunciados por personas de la prensa, se han perdido en terrenos de la impunidad. Estas nefastas acciones han sido denunciadas oportunamente, exigiendo justicia y protección; sin embargo, aunque se diga lo contrario, las autoridades no han respondido a los justos reclamos de los periodistas, lo cual resulta sumamente lamentable.

En Colima, hace tiempo, se dieron casos muy sonados de periodistas agredidos, incluso se nombró una comisión para vigilar que las denuncias puestas en contra de los personajes arbitrarios que atentaron violentamente contra la libre expresión progresaran, pero desgraciadamente, como ha venido sucediendo a lo largo y ancho del país, las víctimas de esta persecución a la prensa no han recibido apoyo de la justicia. Resulta sumamente reprobable, que precisamente en este mes, al cual el aparato gubernamental dedica profusa difusión proclamando una libre opinión pública, se hayan registrado en Manzanillo hechos que hablan sumamente mal del respeto que la clase política debe tener al periodista.

El hecho de que un periodista de nuestro puerto haya levantado la voz hasta instancias gubernamentales muy altas del país, para responsabilizar de su seguridad personal y la de su familia a un alto funcionario público federal, que anda en franco trabajo de campaña electoral en nuestro territorio, habla muy mal de la libre expresión que acabamos de celebrar con bombo y platillo. Un colega colimense ha sido víctima de un lamentable atropello y por esta razón, nos sumamos solidariamente al sentimiento del compañero amenazado y ofendido, quien no está solo en su postura y desde ahora, en lo particular, me uno al sentir de la sociedad colimense, para hacer mía la lucha de un colega, que ha sabido poner en alto la tarea de todos nosotros, los románticos de la opinión, los que nos empeñamos en querer corregir situaciones que nos deprimen, abusos que nos abaten, actitudes dolorosas, vicios que se aferran al sistema, pero que con nuestra lucha, muy pronto derrumbaremos, erradicando la perversidad mediocre, las actitudes caciquiles y la represión de los poderosos, prácticas que lamentablemente han permeado el ambiente gubernamental, mismo que por supuesto se niega a aceptar críticas, denuncias y sugerencias.

FE DE ERRATAS

En mi comentario del sábado pasado dice: Otro golpe a la pasada legislatura; debe decir: Otro golpe a la actual legislatura.

Más adelante dice: Corresponde a los nuevos legisladores, corregir la plana con premura; debe decir: Corresponde a los legisladores, corregir la plana con premura. En una palabra, debe quedar claro que el error en comento, es de la presente y no de la pasada legislatura. Gracias.