En la Mira


René Montes de Oca.-

Nos ha tocado en suerte ser testigos de tiempos de cambio a nivel mundial; acontecimientos inimaginables, actitudes que generan movimientos importantísimos, que hablan de nuevos rumbos que está tomando la humanidad, rompiendo moldes, nutriéndose de nuevos valores, buscando reconocimiento a sus derechos. En esa forma, repeliendo enérgicamente los abusos, las injusticias y asumiendo posturas dignas, encaminadas al logro de la igualdad, la libertad y el respeto, los seres humanos buscan principios básicos para conformar una nueva estructura que venga a sustituir el desgastado sistema, la devaluada imagen y nuestra muy lastimada figura.

La situación mundial está cambiando, países que padecieron hambre y subdesarrollo como China y la India, ahora se rebelan como economías fuertes, sociedades colmadas de valores y espíritu de trabajo. ¿Quién iba a pensar que nuestro país llegaría a estar plagado de gente de ojos rasgados y color amarillo, hurgando en sus entrañas para obtener minerales?, de origen legal o de dudosa procedencia, ¡quién sabe! No se tienen evidencias del grado de permeabilidad a la corrupción, que hayan permitido nuestras autoridades en ese campo. América, definitivamente, ya no es de los norteamericanos. Ahora, la que fue una nación discriminadora y soberbia, tiene un presidente de color, una economía no tan pujante, y un mercado que en nuestro continente ya se le está reduciendo de manera significativa.

No es remoto que pronto, un movimiento fuerte a favor de políticas migratorias más justas, impacte en nuestro vecino país. Además, la corriente ideológica de izquierda, no solamente conserva con vigor la Isla de Cuba, si no que se extiende a otros países de Sudamérica.

Mientras, el tío Sam atraviesa por una situación preocupante, al no encontrar solución a problemas como el alto índice de población adicta de las drogas, la presión demandante de solución al problema migratorio y la mala imagen en los círculos diplomáticos del mundo; otras entidades conservadoras, tan poderosas como influyentes, sufren deterioro, los pueblos ya no comulgan con sus ostentaciones ni actitudes anacrónicas, rechaza actitudes frívolas de las élites y sobre todo, están artos de figuras prominentes, desigualdad social, económica, abusos y prepotencia.

Cayó un Papa en el Vaticano, para dar paso a un nuevo ministro de la iglesia, que asombra con sus arranques liberales. La religión que profesa una gran mayoría del orbe, tiene que hacer a un lado su soberbia para pedir perdón por su pasado, ahora se abre democráticamente -en ocasiones hasta exageradamente- definitivamente su línea en diferente.

Podemos decir que hasta la Santa Sede se cimbra ante la presión de un mundo diferente, un conglomerado demandante, valiente y concientizado, que ya no acepta dogmas absurdos ni imposiciones de ninguna especie, gente que exige religión colmada de moral y principios, doctrina que marche con valores y ética, una organización igualitaria, honesta y conciliadora.

Ahora, el Rey Juan Carlos de España abdica al trono para dejarle a su hijo Felipe, Príncipe de Asturias, más problemas que poder. El nuevo soberano tendrá que llevar una vida más austera, la gente ya no lo ve con simpatía, el pueblo no se explica que en pleno siglo XXI exista una Corte derrochadora, ostentosa y vanidosa, que no tiene razón de ser, mientras que el pueblo español en gran parte pasa muchas privaciones y hasta hambre.

En muchas naciones están cayendo los tiranos, los déspotas, los insolentes. El momento de cambio se está dando. Muchos se preguntan: ¿No existirán en México grupos privilegiados que estén a punto de recibir los embates de esta cruzada mundial? En nuestro país no existen las monarquías, ni los tiranos, pero desgraciadamente nuestro aparato gubernamental está equivocando el camino, el abuso de autoridad, el importamadrismo político, el desdén a nuestra economía y al descomposición social, están dando al traste con un sistema que ya es viejo y que demanda cambios urgentes en sus estructuras. Una verdadera regeneración que venga a inculcar una credibilidad que está sumamente lastimada y ofrezca la certeza de un gobierno honesto, que termine con cacicazgos, que cambie caras en el ámbito político, que no acumule la riqueza de la nación en unas cuantas manos y que erradique el despreciable enriquecimiento inexplicable de políticos  funcionarios y narcotraficantes.

Además, vale la pena buscar por ahí donde ande perdido, nuestro Proyecto de Nación, para ver hasta dónde nos hemos desviado de los principios señalados en este documento, una gran aspiración de los mexicanos que lucharon en el pasado por un país próspero, honesto y prometedor, por una patria noble y generosa y no con  una cueva de Alí Babá.

DESPIDO CON RESPETO

AL AMIGO MONTAÑO

Siempre me gustó de Alfredo su estilo tan especial, introvertido, de espíritu bohemio, inteligente, certero en sus juicios. Aunque lo conocí desde muy chico, tuvimos pocos acercamientos, pero hubo una gran identificación espiritual entre nosotros, lo valoré en su exacta dimensión y siento que él me profesó la misma estima.

Puedo decir que he tenido pocos amigos de su talla, un hombre con quien tuve poca convivencia pero con quien me identifiqué plenamente. Aprecié sus decisiones, celebré en algunas ocasiones su entusiasmo tan especial cuando trabajaba sobre algún proyecto literario; crítico mordaz, de pocas palabras pero juicios certeros, siempre discreto, modesto, con voz pausada y tono mesurado, no necesitaba de gritos ni protagonismos para hacer sentir su obra. Descanse en paz un colega a quien tuve lejos, pero muy cerca de mi aprecio y reconocimiento.