En la Mira


René Montes de Oca

Humberto desde la visión de Griselda

Griselda Alvarez Ponce de León, primera gobernadora en México, hizo una meteórica carrera política en nuestra entidad, a donde llegó primero para ocupar una candidatura a senadora, fuertemente apoyada por José López Portillo, antes ya se había significado a nivel nacional pero en áreas de cultura, educación, servicio y trabajo social.

Una mujer con carácter, inteligencia y con la fuerza que ella tenía en Los Pinos, fue de inmediato la candidata natural al gobierno de Colima, en tiempos de que el PRI las ganaba todas y que además el sistema demandaba la presencia del sexo femenino en el primer plano de la política nacional.

Griselda venció todos los obstáculos y logró su objetivo, dejó a su paso totalmente apagada la combativa y valiente oratoria de su adversario, Horacio Cuitláhuac Gutiérrez, exhibió flaquezas del Partido Auténtico de la Revolución Mexicana y hasta eclipsó la reacción natural de un pueblo influenciado por un machismo recalcitrante. Pero, sin duda, lo más significativo en su nominación fue la apasionada intervención del Doctor en Derecho y Maestro Emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México, Ignacio Burgoa Irahuela, autor del texto: “Jurista y Simulador del Derecho”, quien con una tesis bien argumentada, en una acción que pasó a la historia, declaró legitima la aspiración de la maestra a gobernar su entidad federativa, considerando circunstancial el hecho de no haber nacido dentro de ese territorio.

“La abogacía tiene por fin la defensa de los derechos de las personas y la consolidación del Estado de Derecho, la justicia y el orden social”. Con este principio, prácticamente, Burgoa entregó a Griselda en charola de plata un argumento sólido que sostuvo su candidatura, misma en un principio se cuestionó, pero al final de cuentas, el espíritu legal y una hábil interpretación de las leyes que manejó un jurista de tanto prestigio, vio coronado su esfuerzo, con el reconocimiento constitucional al gobierno de una dama que resultó un magnífico elemento para Colima, una talentosa política que fortaleció la imagen de la mujer no sólo en nuestra entidad, sino en el mundo entero.

Los juicios de Griselda siempre llevaban fuerte dosis de sabiduría, su sensibilidad de escritora y poeta, su temple de administradora y su experiencia en la política, le daban el don de ser equilibrada, madura y acertada en su forma de ver las cosas. Por ello, vale la pena comentar la visión de Griselda sobre el recientemente fallecido y apreciado político colimense Humberto Silva Ochoa.

Una tarde, sonó mi teléfono particular, al descolgar una voz de dama muy ceremoniosa me dijo: ¿Profr. Montes de Oca?, al responder que él hablaba, ella continuó presentándose como la Maestra Griselda Alvarez, gobernadora de Colima; pensando que algún guasón de mis amigos, en el arranque de jugarme una broma estaba simulando, estuve a punto de ponerlo en su lugar, pero alcancé a conocer al último, el tono de voz tan peculiar y respetuoso de nuestra mandataria, por lo que sorprendido seguí escuchando.

La maestra, en un acto de condescendencia y educación, me invitó a comer junto con otros cinco escritores colimenses, entre los que recuerdo a Gabriel de la Mora, Trinidad Lepe Preciado y Roberto Cárdenas Merín. A otro día -tal y como quedamos- pasamos por ella a su despacho de Palacio de Gobierno, bajamos las escaleras para trasladarnos a pie al restaurant El Cisne, ubicado en donde ahora está el estacionamiento del gobierno. Al salir, junto al portón, nos encontramos con Felipe en Huelga de Hambre.

Pues durante la comida, el tema central fue el manifestante, se habló a favor y en contra, se analizó la problemática, su actitud y muchas cosas más. Pero, llamaron la atención en la charla, los comentarios elogiosos que la maestra Griselda tuvo para la figura de Humberto Silva Ochoa, de quien entre otras cosas dijo, que era uno de los políticos más completos del país, un hombre que inició una nueva era universitaria, que siempre manejó un proyecto inteligente y ambicioso, con mucho poder de convocatoria y sentido de coordinación política y jamás olvidaré que remató su juicio diciendo: Sin Humberto, ¿quién sabe qué sería del Grupo Universidad?, en ese entonces tan reconocido y poderoso dentro de las filas del PRI.

Ahora que tanto la maestra Griselda como Humberto lamentablemente dejaron de existir, leo con asombro un comentario político aparecido recientemente en nuestro diario EL NOTICIERO, en donde se especula sobre la intención de revivir ese viejo grupo político, cuyo gran estratega fue indiscutiblemente Silva Ochoa; de ahí surge este comentario.

INSUFICIENTE LA

ALERTA DE GENERO

De visita en nuestra entidad, Gilma Montaño, representante de la Organización Mundial de Periodistas, dijo que la alerta de género no resuelve del todo el problema que presenta la mujer en estos tiempos de violencia y degradación social. Consideró que se debe realizar un esfuerzo de la sociedad misma, para que a través de la educación se combata de raíz este flagelo, generando consigo mejores condiciones. En ese sentido, en mi columna del jueves pasado, hice una cita de John F. Kennedy que dice: “La libertad sin educación es siempre un peligro, la educación sin libertad resulta vana”, en donde además hicimos algunas reflexiones en el mismo sentido que ahora lo hizo tan distinguida periodista. El problema no es exclusivo de la mujer, es el tejido social el que se está deteriorando de forma alarmante y urge educar para cambiar actitudes de la población en general.