En la Mira


 

PULCRITUD Y MORAL POLITICA PARA CAMBIAR IMAGEN EN PARTIDOS

René Montes de Oca

Desayuné leyendo la Carta a Enrique Michel, escrita por mi amigo Mario Acevedo Manzano. Un sentimiento profundo me impulsó del comedor directamente a mi modesta mesa de redacción. Es que el análisis tan acertado que mi colega del Círculo de Analistas realiza en su misiva, reforzó una idea que ya tenía en mente, con relación a la deprimente situación que por desgracia enfrentan nuestros partidos políticos.

Siempre he sido priísta, aún Consejero Político Estatal del tricolor, con más de 50 años de militancia activa, pero debo confesar que en la reciente elección del Partido Acción Nacional (PAN), aunque sin pertenecer a ese organismo, simpaticé con Enrique Michel, para mí, el más adecuado cuadro azul para ocupar la presidencia. Sólo la sombra de Jorge Luis Preciado le afectaba en mi muy particular punto de vista.

Ya con anterioridad en esta columna había comentado que al ahora grupo triunfador le podrían tildar de muchas cosas: Nepotismo, clasista, aristocrático y cerrado a los nuevos valores, pero entre la disidencia existe algo peor que afecta mucho más al instituto político: El oportunismo y la traición. La participación de corifeos ambiciosos, desleales y contumaces.

Mario Acevedo, con su experiencia panista, de manera valiente y muy acertada me da la razón cuando habla de algunos pseudo panistas que se han hecho millonarios a costa de malas prácticas en el partido. Traicionando en muchas ocasiones sirviendo al mejor postor.

Ahora bien, mi opinión es que este fenómeno se incrementa en todos los partidos políticos, logrando una gran descomposición. Por ello, en este caso del PAN, aunque no el ideal, Michel por el momento resultaba la mejor opción para mantener un poco de fortaleza, más seriedad institucional y sobre todo, para salvar al partido de las garras de las corrientes oportunistas que han descompuesto el sistema político en general.

Debe avergonzarnos que se maneje de nuevo en México el término de “presos políticos”, en los casos de Elba Esther y Mario Villanueva Madrid. Debe indignarnos que se considere el año que está por concluir como el de “los gobernadores corruptos”, que la impunidad se exhiba descaradamente, que los principios morales de la justicia en México sean vilmente pisoteados.

Es que en el país estamos fallando y no es Trump el que nos llevará al caos, somos los malos mexicanos, los apátridas, corruptos y ambiciosos, los que nos seguiremos autodestruyendo, ahora con mayor intensidad.

Por ello, urge que no solamente en el PAN, sino también en los otros partidos políticos, surjan movimientos intestinos dignos que logren moralizar las instituciones políticas, lugar en donde se incuban los grandes vicios, las más vergonzantes negociaciones corruptas y el cinismo de actores baquetones, a quien nadie toca por obra y gracia de la impunidad.

Es en los partidos políticos en donde se puede iniciar la moralización nacional. Urgen dirigencias genuinas, cuadros honestos, militantes dignos. Ya no solamente se debe buscar el voto fácil, comprar voluntades de manera sucia. Ya no debemos aspirar a mayorías acomodaticias y cínicas, cochinas y asquerosas en un país en donde las disidencias están ganando credibilidad y reconocimiento. En un territorio en el cual el hambre hace muchos estragos y los millonarios de la política ya tienen harta a una ciudadanía que se siente sola, no encuentra fortalezas en donde hacer valer sus derechos ni forma alguna para encausar sus inconformidades y aspirar al logro de sus anhelos.

Saludos amigo Mario Acevedo. Mis mejores deseos en el reto que tienes para el día cinco del próximo enero. Con tu fortaleza y voluntad, como siempre saldrás avante. Sincera y fraternalmente te lo deseo.

Se el primero en comentar en "En la Mira"

Deja un comentario

Tu correo electronico no sera publicado.