En la Mira


 

FESTIVAL DEL CENDI, UNA REFLEXION EDUCATIVA

René Montes de Oca

La mañana de ayer experimenté una de las emociones más grandes de mi vida. Asistí al festival navideño del Centro de Desarrollo Infantil (Cendi) Nº1, dependiente de la Secretaría de Educación Pública, para ver bailar como duendecito a mi pequeño Esteban.

Ahora entiendo las motivaciones de Juan Jacobo Rousseau para escribir en 1762 su gran obra “Emilio” o “De la Educación”, fundamentada en el principio de que el hombre nace bueno y sus vicios solo son imputables a un estado social mal organizado y a una educación fundamentalmente falsa.

Los que nos dedicamos a la práctica del proceso enseñanza-aprendizaje, tuvimos la oportunidad de leer en varias ocasiones el trabajo de este filósofo y escritor suizo, quien pondera la manera natural de actuar del ser humano, en forma espontánea, abierta y liberal. Como una especie de novela pedagógica, su postura nos motiva sanamente a una reflexión dolorosa pero importante, cruel y controvertida pero muy profunda.

Para Rousseau, la maldad, la deformación social y los vicios, los propicia el mismo hombre al apartarse de las conductas que la naturaleza le señala con excepcional sabiduría. ¿Será que la socialización en ocasiones influye negativamente en la conducta humana? Al respecto, dicen algunos expertos que la socialización del niño necesita, para afianzarse, que éste viva en su entorno familiar unas relaciones equilibradas y constructivas.

Por esta y muchas razones más, celebré el calor humano que imperó en el evento del Cendi, el amor de padres y abuelitos, la ternura para sus pequeñines que hicieron sus pininos en la artisteada.

Recordé con nostalgia que me tocó en suerte pertenecer como jefe del Departamento de Información y Difusión al equipo del entonces titular de Educación en Colima, Lic. Juan Nogueda Soto, precisamente cuando se inauguró el actual edificio, en cuyo patio central se verificó tan emotivo festival infantil que irradió acercamiento de la familia de los niños con sus maestras.

De pronto desperté de tan dulce sueño, como que me salí del escenario novelesco del Emilio para vivir lo que parece una pesadilla. La violencia que sigue imperando en Colima, la inseguridad, la falta de integridad, ausencia de valores y la total deformación del estado natural del género humano, que es el ideal, saludable y generoso para el filósofo de Ginebra.

¿Será que la socialización está fallando desde su origen?, ¿qué los padres de familia de manera equivocada pensamos que es la escuela la obligada a socializar?

El ser humano, al salir del hogar, está expuesto a recibir todo tipo de influencias, muchas malas, algunas buenas. En la escuela se le tratan de inculcar buenos hábitos y disciplina, se les enseñan diferentes asignaturas. Pero la socialización se encausa debidamente en un entorno familiar. Es ahí en donde los padres de familia deben reflexionar sobre la importancia que representa el dedicarles más tiempo y espacio a sus hijo, colmando el hogar de un clima moralizador con buenos ejemplos y espíritu saludable en un ámbito familiar potable, encaminado a formar los buenos ciudadanos del mañana.

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