En la Mira


EL SUEÑO DE UNA PRESA

René Montes de Oca

“Desde hace muchas décadas se ha venido solicitando con mucha insistencia una presa para Ixtlahuacán. Este municipio, que es uno de los más pobres de nuestro estado, la reclama como una obra que vendría a impulsar su desarrollo agropecuario. Sin embargo, en su oportunidad, las autoridades estatales han sido informadas por la federación que la obra se encuentra con muy pocas posibilidades de su realización; es que muchísimos proyectos de ese tipo, más importantes a lo largo y ancho del país, están en lista de espera para recibir los recursos correspondientes que desde hace mucho tiempo han solicitado, junto con la justificación adecuada.

“Por ello, ahora que Modesto Aarón Mendoza Gutiérrez, director estatal de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), anuncia que la presa Ixtlahuacán es un proyecto que sí se hará porque se trata de una obra muy solicitada por los agricultores y ganaderos, ya que con ella se está aspirando a tener mejores niveles de vida; francamente pensamos que para ello tendrán que pasar muchísimos años más; como quien dice, la obra no está en puerta. Y vale más desengañar a la gente noble del campo que mantenerlos ilusionados con un proyecto que sabemos de antemano casi es una quimera”.

Transcribo este fragmento de mi columna de hace décadas, para invitar al lector a ejecutar un ejercicio de reflexión sobre las propuestas de alto impacto, que ya se dificultaban en sexenios anteriores, máxime ahora, que padecemos una administración en quiebra técnica, con políticas hacendarias grises y sin perspectivas de mejorar las condiciones deprimentes ocasionadas por un mal manejo de recursos.

Es que a raíz del generoso ofrecimiento de Horacio Mancilla González, presidente municipal de Minatitlán, en el sentido de que su municipio tiene agua suficiente para dotar a Manzanillo de ese vital líquido aprovechando el sistema de gravedad, eliminando de esa forma los altos costos de energía eléctrica que actualmente ocasiona el uso de bombeo que hace posible extraer agua de Armería y llevarla a la población porteña, se han inquietado muchos conocedores del tema.

Este visionario proyecto propuesto por el talentoso edil minatitlense, revivió los ánimos hasta del veterano, sagaz político y fino amigo Jorge Armando Gaytán Gudiño, quien habla de que ya se han hecho muchos estudios al respecto, desde en sus tiempos en la presidencia del puerto, pero lamentablemente, como la mayoría de aspiraciones manzanillenses, han quedado en simples sueños guajiros, pensamientos bonitos inspirados en la brisa marina, tan generosa y desinteresada. ¡Anhelos de modesta gente del mar!

Habla el culto notario del puerto de la indispensable construcción de tres presas: La de Veladero de Camotlán, El Naranjo y La Playa, para en esa forma recibir agua suficiente y en condiciones sanitarias de excelencia para el uso doméstico y agrícola de Manzanillo.

La carretera de Manzanillo a Minatitlán también es extremadamente urgente, el pavimento sobre el primitivo trazo que solamente hizo algunas adecuaciones al viejo camino de herradura y luego brecha. Fue prácticamente arruinado con el excesivo tránsito con carga pesada de mineral, situación que ya se superó. Pero la carretera bien planeada que acorte distancias y cumpla con las normas de seguridad de tránsito, debe ser una demanda que bien cabría en el rubro de obra compensatoria por la explotación inmisericorde que se ha hecho sobre ese lejano territorio del legendario mamey, que ahora nos ofrece lo único que modestamente tiene, porque la naturaleza pródiga se lo ha dado en abundancia: ¡El agua de manantiales puros y bondadosos!

Pero lo de las presas, lo vemos difícil, máxime si los legisladores federales siguen con esa abulia en el Congreso. Vemos con sorpresa que entre los electos por mayoría y los proporcionales ya hacen un grupo bastante grande, que cuesta mucho a los colimenses sin reflejar en logros que impacten, no responden al compromiso que tienen con quienes con su voto, hicieron posible su llegada a la curul.

Uno solo no pesa, pero en grupo pueden coordinarse y exigir, si es que saben hacer política, considerando ésta como un comportamiento propositivo intencional, planeado no simplemente reactivo, casual. Es tiempo de que los legisladores se pongan en movimiento con decisión de alcanzar objetivos bien definidos, que actúen con sentido en los procesos, adoptando un curso de acción que involucre todo un conjunto complejo de decisiones y operadores.

Virgilio Mendoza fue solo a reclamar un ingreso justo, legal y contributivo parta Manzanillo en su calidad de puerto. No logró su generoso objetivo. Si los legisladores en bloque manejaran un proyecto de reclamo a la federación, otro gallo cantaría. No debemos conformarnos con el discurso trillado de que Manzanillo es el mejor puerto del país, que los políticos trabajen responsablemente, para que en verdad los porteños reciban estímulo económico digno que se traduzca en mejor calidad de vida y si no… que por lo menos quiten ese absurdo spot de los medios nacionales, porque no se refleja en el puerto.

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