En la Mira


PREPOTENCIA GUBERNAMENTAL GENERA INMORALIDADES

 

René Montes de Oca

 

La decadencia de la figura de los gobernadores en el país se viene dando con mucha intensidad durante los últimos años, partiendo precisamente de la breve transición de gobierno PRI-PAN. Esta se debe, en gran parte, a la arrogancia que adoptaron los mandatarios estatales, constituyéndose en verdaderos caciques de lo que consideraron territorio personal, sin que nadie moderara su conducta anárquica e inmoral.

El PRI siempre mantuvo cierta cordura en sus administraciones estatales, que eran moderadas desde la Presidencia de la República. Al perder tan importante instancia, creó, junto con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en el 2002, la Confederación Nacional de Gobernadores (Conago), buscando supuestamente reafirmar la voluntad superior de los estados con el pacto federal.

Luego, viendo que les era conveniente, se incorporaron a la organización los gobernadores del Partido Acción Nacional (PAN). El primer gobernador de Colima que participó en la fundación de la Conago fue Fernando Moreno Peña y actualmente, de los 32 gobernadores de esa confederación, 19 son de militancia priísta.

Como podemos apreciar, se ha venido desencadenando una etapa de inmoralidad y abuso sin precedente en algunos gobiernos estatales. Aquí se significó la antepasada administración de Silverio Cavazos en ese aspecto. Desgraciadamente, ahora las evidencias indican que el gobierno de Mario Anguiano fue aún peor.

Se da la impresión de que la Conago motiva a los mandatarios de los estados a establecer sus dominios territoriales de manera arrogante. Sin cortapisas, ahora son éstos los que señalan la línea y defienden a capa y espada lo que más bien parece su coto político, una administración que dista mucho de un gobierno maduro, respetuoso y democrático.

Quizá por ello, lo que en un principio pareció una jugada priísta para contra restar la hegemonía de la ahora oposición, muy pronto fue interpretada por los mismos gobernadores de Acción Nacional como la oportunidad de ejercer facultades insospechadas en sus entidades. Con ello se explica que también sean las administraciones panistas las que recurrentemente vienen siendo señaladas como inmorales y arbitrarias.

Realmente lo que se conformó buscando reafirmar la voluntad superior de los estados con el pacto federal, está resultando todo lo contrario. Como que ahora las entidades buscan más libertades y lo peor es que éstas degeneran en libertinajes. Resulta escandalosa la conducta de los mandatarios estatales que últimamente son exhibidos y hasta perseguidos por la justicia. Más bien se comportaron como señores feudales, simples esclavistas discriminadores, pedantes y abusivos, que se creyeron “reyecitos” protegiéndose en la impunidad para los políticos, que desgraciadamente impera en el país.

Ahora que estamos viviendo de cerca el caso Mario Anguiano, que es un verdadero escándalo sociopolítico, percibimos muchas coyunturas en la legislación para sancionar las irregularidades de este tipo, como que hace falta una actualización para darle mayor agilidad y dureza.

Los famosos juicios políticos no van más allá de ocasionar una destitución o inhabilitación, los cuales serían un recurso para remediar las conductas de los malos gobernantes, siempre y cuando se aplicaran en el momento oportuno y no hasta que ya entregaron el poder, como se hace en Colima. Además, las inhabilitaciones por determinados períodos, resultan una burla al considerarse casi siempre viles instrumentos de negociación política. ¡Me vale que me inhabiliten!, dicen por doquier los actores.

Son las actitudes de los gobernantes las que realmente molestan al hacer ostentación de su impunidad. Pero también incomoda que toda la maquinaria política esté bien aceitadita para permitir las inmoralidades y hacer un buen juego con una teoría legislativa inaplicable, confusa, con poca factibilidad de justa aplicación.

Vemos en el caso de Colima a casi todos los actores involucrados, francamente muy alejados de la acción correctiva enérgica. Como dice Tony Aguilar en sus canciones: “Esto les sirve de purita propaganda”.

De toda la retahíla de acusaciones que se hicieron a Mario Anguiano derivadas de las auditorías aplicadas por el Osafig, con toda esa millonada que dicen desvió o dio uso equivocado, solamente alrededor de 60 millones se clasifican como restituibles con sus reservas correspondientes.

Lo que se pudiera recuperar, representa en realidad una bicoca, minimizando en esa forma el supuesto gran fraude. No en balde, a este asunto le limitan espacios mediáticos a nivel nacional. En lo que sí son implacables los que acusan, es en el terreno político, en donde tanto el PRI como el PAN quieren agandallar este problema que tanto impacta a la población colimense.

Para otros, con enfoque diferente, el asunto tiene mucho fondo de resentimiento político contra un gobernante que con ínfulas adquiridas en la Conago, quiso sobrepasar una instancia política que siempre estará por arriba de las demás.

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