En la Mira


EXPECTATIVAS DE MEJORAR EL SECTOR SALUD

 

René Montes de Oca

 

Lamentablemente, el Sector Salud en Colima fue significativamente deteriorado en los dos pasados sexenios; períodos en el que la inmoralidad y el poco profesionalismo de quienes lo manejaron, lo colocaron como blanco de severas críticas en los medios.

Se presumen pillajes fuera de lo común, desde el vulgar robo de cobre en las azoteas del Hospital Universitario, hasta cuantiosas inversiones no muy claras, que ya traen por la calle de la amargura a los presuntos responsables, buscando justificar ante las autoridades correspondientes el dudoso destino que le dieron al recurso.

En su oportunidad y siendo por segunda ocasión titular de la Secretaría de Salud en el Estado, el Dr. José F. Rivas Guzmán denunció ante el Círculo de Analistas Políticos Colimenses haber encontrado un desorden total en la dependencia que recibió en su breve interinato, formando parte del equipo encabezado por el Lic. Ramón Pérez Díaz.

Ahora es el Dr. Carlos Salazar Silva, titular del ramo en la actual administración de José Ignacio Peralta Sánchez, quien señala falta de responsabilidad, negligencia, manejo poco adecuado de recursos, entre otros vicios que se fomentaron en el sector durante estos últimos años.

“Pepe”, con su acendrado humanismo, lamentó el abandono en que encontró la Secretaría. La falta de profesionalismo de quienes arrinconaron por años valioso equipo de tecnología médica, aparatos costosos que por pequeños desperfectos fueron retirados del servicio y lo peor, evidenciando la negligencia administrativa, ¡jamás se repararon!

El Dr. Salazar, mostrando su acostumbrada seriedad y preocupado, nos dijo haberse visto obligado a despedir de inmediato a personal que sin el perfil necesario, encontró desempeñando un trabajo delicado en la institución. Lamenta que existan espacios abandonados, inconclusos algunos, otros sin uso por deterioro, inmuebles que deberían estar funcionando pero no operan desde hace mucho tiempo.

Existe mucha infraestructura abandonada, no apta para funcionar. Quizá por ello, cuando se anunció que con la venta del avión de gobierno se destinaría el recurso para un Hospital Oftalmológico, dirigentes del Colegio de Médicos con esa especialidad se pronunciaron en contra de nuevas edificaciones suntuosas, demandando que en su lugar se invirtiera en más apoyos médicos, servicios de primera, material para curaciones y demás insumos que son los que con urgencia requieren los pacientes vulnerables.

Afortunada y oportunamente, el doctor Salazar aclaró que el edificio para ese uso ya existía, precisamente junto al Hospital de Cancerología, en la zona norte de esta capital. Le faltan algunos detalles y ha estado ahí desperdiciándose, pero ahora será recuperado. Con toda seguridad, este inmueble forma parte de la infraestructura que por toda la entidad se encuentran en las mismas condiciones, privando de servicio y atención a muchos colimenses.

Resulta interesante analizar la problemática que vive ahora el sector salud. Darnos cuenta de los estragos que origina una mala administración gubernamental, sus alcances nefastos que lastiman a los más necesitados, en campos tan importantes como lo es el de la salud pública.

Vale la pena reflexionar sobre el daño tan grande que hace un mal gobierno, sentir, pero no solamente en el frío campo financiero, la herida física y moral, la dolorosa puñalada que se asienta a la población vulnerable, cuando existen inmoralidades en áreas como la de la salud pública.

El caso Mario Anguiano, que ahora se ventila en el Congreso, se exhibe de manera dramática, con enfoque humanitario en el Sector Salud. Es ahí, en ese campo, en donde se analizan con profundidad las sinvergonzonerías, la codicia que lleva al ente pensante a faltarse a sí mismo. “Quien se lleva un centavo para sus arcas desviándolo de un humanitario objetivo, seguramente no tiene un ápice de moral, está perdido en lo más ruin de la degradación humana, no conoce los valores, su condición es totalmente ajena a la decencia y sentimiento que diferencian al ser humano de la bestia”.

Afortunadamente, el Lic. Ignacio Peralta ha tenido el buen tino de designar ahora un excelente secretario de Salud. Carlos Salazar Silva está trabajando con seriedad y dinamismo, sus políticas son de transparencia, destapan viejas cloacas, induce prácticas sanas en el sector, revitaliza este campo, alentando con ello a una población que confía en funcionarios rectos y sensibles, para sacar la carreta de este fangoso sendero.

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