En la Mira


FERVOR PATRIO PARA ENFRENTAR CRISIS OSCURANTISTA

 

René Montes de Oca

 

“Que sea la luz extinguida en él para siempre jamás”, “que sea maldito interior y exteriormente”, “que sea condenado en su corazón y en las vísceras de su cuerpo”. Fragmentos tomados al azar del texto de “Excomunión al Padre Miguel Hidalgo y Costilla”, elaborado por el Supremo Pontífice Pio VII y leído el 29 de julio 1811 a la víctima poco antes de pasarlo por las armas y luego cortarle la cabeza para colocarla en una jaula de hierro y ser exhibida en la Alhóndiga de Granaditas en Guanajuato.

Leer el texto íntegro de esta ruin excomunión es desagradable, denota oscurantismo conservador, malestar y soberbia del poderoso que se siente lastimado ante lo que considera una grave falta del sumiso que aspira a la libertad, del pueblo que busca su propia determinación.

Afortunadamente, hace poco el Papa Francisco reconoció y pidió perdón por todos los errores que en el pasado cometió la Iglesia Católica. Misma que aquí en México fue cruel contra sus propios ministros, algunos que en su afán de servir a Dios, buscando la justicia y la equidad entre los seres humanos, abrazaron la lucha por la Independencia.

Hoy que celebramos el denominado Grito de Independencia, el sentimiento patrio es inmenso en nuestros corazones. Debemos reflexionar en que lograr un México libre y progresista no fue tarea fácil. Las ideas libertarias tuvieron que vencer el serio obstáculo de la ignorancia del pueblo atosigado, discriminado y desorientado. El verdadero riesgo de aquellos valientes insurrectos no fue el daño de la poderosa artillería colonizadora, más estragos hicieron a su causa las traiciones, la urdimbre y el oscurantismo religioso.

Aquel movimiento encabezado por Miguel Hidalgo no tenía siquiera nociones de un nuevo concepto de nación. Aquella rebelión lamentablemente se alimentó en el rencor y el abuso. El mal trato de los poderosos contra los oprimidos configuró una casta solidaria integrada por criollos indios y negros, dando lugar a un mestizaje con una nueva aspiración, un sentimiento propio, una idiosincrasia única, una demanda de espacio social, cultural y socioeconómico para la clase mexicana recientemente configurada, producto de una estirpe que fue sojuzgada por muchos años por parte de los vencedores, que humillaron el rango que un día ostentaron sus ancestros en el Anáhuac, África y la propia España… Fue la trascendental fusión entre las razas, sin discriminaciones ni vasallaje, sin duda, el primer paso del humanismo que cubrió de gloria una lucha impregnada de justicia social, que inició un 15 de septiembre de 1810 en el pueblo de Dolores Guanajuato.

México logró liberarse de la opresión. Debemos de nutrir nuestro espíritu patriótico, nuestra identidad nacional. Esa cultura que ahora tenemos, es la mejor arma para defender nuestras ideas.

Ahora estamos libres de ignorancia y dispuestos a rechazar todo intento de maniobras perversas que en otros tiempos hicieron serios estragos a nuestro pueblo. Actualmente, el valor de la civilidad mexicana nos ha blindado, erradicando el oscurantismo. Ahora le apostamos a la ciencia, a la tecnología y al progreso. Una nación que cree en las empresas, el trabajo justamente remunerado, la educación pública gratuita y laica, la salud para todos y el respeto a los derechos humanos, está inmune contra las malas influencias, va por buen camino con rumbo firme a su independencia integral.

Cuando la libertad se percibe, la solidaridad se palpa y la justicia impera, se vive en la fortaleza ideológica, en la paz social y la concomitancia. ¡Viva México!, ¡viva nuestra Independencia!, ¡mueran las corrientes oscurantistas que aún nos acechan!, ¡viva el pueblo mexicano!

A PROPOSITO: Le dice un científico escéptico a un sacerdote connotado en su charla de café: -Oiga, padre, nadie me ha podido comprobar científicamente la existencia de Dios. A lo que de inmediato le respondió el clérigo: -A mí tampoco nadie me ha probado en el campo de la teología la existencia del átomo.