En la Mira


MADUREZ LEGISLATIVA

 

René Montes de Oca

 

Considerando que la tarea de legislar es hacer o establecer leyes, debe ser una premisa de quienes tienen la enorme responsabilidad de realizar esta tarea, hacerla bien, con razón, como es debido, de buena manera, con gusto y ganas, sin inconveniente o dificultad y con justicia, para bien de todos los ciudadanos. Para lograrlo se necesita voluntad, conocimiento y herramientas adecuadas. Legislar bien es una obligación, un derecho, una necesidad y una aspiración.

Resulta sumamente importante partir de estos señalamientos para encuadrar adecuadamente nuestro comentario sobre la urgente demanda de madurez legislativa en el Congreso del Estado.

Este es el momento oportuno para retroalimentar el fervor cívico en demanda de mayor calidad parlamentaria. Urgen actitudes constructivas en torno al trabajo que se genera en la Legislatura.

Ahora que surge un histórico movimiento entre los diputados de los diferentes partidos políticos, resulta apropiado apostarle al fortalecimiento democrático, buen criterio, madurez y responsabilidad, de quienes tienen la tarea de establecer las normas que nos rigen.

La Legislatura debe servir de modelo de una cultura política elevada. Este órgano colegiado tiene la enorme responsabilidad de representar al pueblo, buscar su bienestar, la buena marcha de las instituciones y su gobernabilidad.

Por ello, nos deprime que en la actual Legislatura, con poco tiempo de funciones, se exhiba la falta de sensibilidad, voluntad política y cerrazón de algunos protagonistas.

La fracción parlamentaria del Partido Acción Nacional (PAN), aún mayoritaria numéricamente hablando, fue despojada del liderazgo en el Congreso por una histórica fuerza plural multipartidista. Este evento es considerado como saludable por propiciar mayor democracia en el manejo legislativo.

Considerando las conductas atípicas de tres diputados que abandonaron la bancada panista como un problema interno de ese instituto político, definitivamente condenamos el manejo perversamente politizado que se le ha pretendido dar en el recinto parlamentario a este asunto. Pero todavía reprobamos más la pobreza política de los tribunos panistas, que no han sabido ser mayoría en la Cámara, aun teniendo numéricamente más escaños, han sido vencidos por el pluralismo bien negociado, capaz de establecer políticas de altura, para hacer posible un trabajo legislativo ágil, fecundo y justo, en respuesta de la demanda popular.

Por primera vez en los últimos años, la Legislatura da la imagen de igualdad, se extingue la tradicional fuerza polarizada y aplastante, se vislumbra mayor participación del débil, se percibe como que habrá espacio para las voces que antes fueron condenadas al silencio, la propuesta será válida para todos los tribunos por igual.

Ahora se requiere mayor madurez, no se conciben actitudes retrógradas que obstruyan los trabajos fecundos y bien consensuados, las propuestas democráticas, los acuerdos sanos.

Definitivamente, ya no caben en el Congreso las indisciplinas arbitrarias que denoten impotencia y desesperación. Por ello consideramos reprobable que la fracción panista en masa no haya asistido a resiente sesión. Esa actitud nunca la ha exhibido el PRI, ahora que no ostenta la tradicional mayoría en el Congreso. Lo que habla muy bien de un tricolor que tiene la suficiente calidad para saber ¡ser minoría! Y todavía la habilidad política para lograr que una pluralidad minoritaria, haya arrebatado el control de la legislatura a un PAN con una bancada mayoritaria opaca y “berrinchuda