En la Mira


EL LENGUAJE QUE

EL PUEBLO APLAUDE

René Montes de Oca

En estos últimos días, los mensajes de algunos políticos prominentes de la entidad dieron un giro que la ciudadanía recibe con beneplácito. El lenguaje claro, la verdad y la seriedad en el compromiso, es lo que la gente desea escuchar; está harta de la demagogia, la promesa incumplida y los proyectos fallidos.

Es bien visto que el político sea directo y sincero, que exponga la real situación por la que atravesamos, aún a expensas del deterioro de la labor que tiene encomendada.

José Ignacio Peralta Sánchez ha entrado, en parte, al círculo de esa nueva corriente que aspira a comunicarse mejor con la ciudadanía, rescatando la credibilidad con actitudes confiables y certeza en sus proyectos.

Durante el foro “Compromiso Ciudadano para Prevenir la Violencia de Género, Familiar, Escolar y las Adicciones”, nuestro gobernador dijo estar insatisfecho con la seguridad. En este punto vemos una total coincidencia en la manera de pensar del político encumbrado, con una ciudadanía que considera pésima la acción de su gobierno para mejorar ese flagelo social en Colima.

En Manzanillo, Gabriela Benavides Cobos declaró que Pemex debe salir del centro y en esta postura se encuentra firme y de manera unánime también la ciudadanía manzanillense.

Aquí en la capital del estado, en la comuna, el edil municipal Héctor Insúa responde a los medios sobre la demanda del arreglo de las arterias de la ciudad, con un: Por ahora no se va a poder, “no tengo una varita mágica”, no puedo arreglar todo al mismo tiempo. Señaló que tiene otras prioridades ante graves problemas heredados en cuestión financiera. Y en eso, aunque nos duela que no se reparen los pavimentos, nos gusta la sinceridad y que se nos hable con la verdad. Mal hubiésemos visto que el presidente prometiera en vano y nos tuviera con engaños todo el presente temporal de lluvias.

Qué bueno que los políticos entren a la frecuencia del pueblo. Que la clase gobernante estreche fortalezas con sus gobernados. Que no haya engaños para que la gente vuelva a creer en las promesas. Que se extinga para siempre ese ambiente de incertidumbre que nada bueno deja para el desarrollo nacional.

Ponderamos actitudes valientes como la de Gaby en Manzanillo, quien se confesó sorprendida porque la fuga del combustible comenzó el 23 de julio y se pudo conocer por parte de las autoridades hasta el pasado martes, más aún cuando se trata de autoridades federales las involucradas. Benavides Cobos dijo que ante ello se pierde la confianza y surge la duda respecto a las condiciones de las instalaciones de Pemex.

Si la presidenta municipal se sorprendió, que no opinará la gente que vive en ascuas entre tanto monstruo industrial mal manejado y peor planeado. La Termo siempre se sale con la suya. Cuando viene el presidente, todo lo arreglan para verse bien, pero nada más se va y todo es un desorden que denota impunidad y corrupción. Ya el presidente Peña les dijo en una ocasión: “Apaguen esas chimeneas contaminantes” y lo hicieron por una temporada, para luego regresar con su combustóleo y demás porquerías antiecológicas. Y ni quien los pare.

Por ello el pueblo recibió bien el reclamo de su presidenta, le aplaudió y máxime que haya señalado a las autoridades federales, quienes no tienen empacho en designar en las delicadas delegaciones del puerto a políticos y familiares sin el perfil que se requiere.