En la Mira


FORMALIZAR LA INFORMACION

PARA DARLE CREDIBILIDAD

René Montes de Oca

La descomposición informativa ha llegado a tal grado que no solamente es distorsionada por especulaciones sin valor oficial, sino que ahora algunas versiones, que se supone deberían ser serias, ya no cuentan con la certidumbre de antaño, por sus recurrentes errores y hasta contradicciones.

Por sólo poner un ejemplo, hace unos días hubo un fuerte problema entre Ceneval e Inegi, quienes proporcionaron una información diferente en sus resultados sobre la medición de la pobreza en México. Todo parece indicar que la sacudida en el Inegi fue fuerte e inmediata, pues ya hubo remoción en algunos altos cargos directivos del Instituto.

Ahora se vislumbra otro problema semejante en los estados del sur, específicamente en dos de ellos, donde hace poco se generó la noticia de una situación crítica en todos los aspectos, ocasionada por los conflictos magisteriales; sin embargo, hace tres días, para nuestra sorpresa, las instancias oficiales de esas entidades federativas anunciaron bonanza financiera, laboral y productiva, adornando la situación con las valoraciones porcentuales del supuesto desarrollo registrado en los últimos tiempos.

En el ambiente mediático se creó una urdimbre. Representa un serio riesgo el hecho de que se pierda la certidumbre informativa. Vale la pena que las autoridades correspondientes pongan orden al respecto a tiempo.

Hacemos este señalamiento porque aquí en Colima, en el afán de cambiar nuestra deteriorada imagen, la nueva administración está haciendo muchos anuncios que para algunos analistas pueden resultar superficiales. Sería prudente que al dar a conocer una labor que, por cierto en los últimos días está repuntando, la información fuera más contundente. Concretizando los avances, aterrizando logros, hablar de hechos tangibles, para no caer en el riesgo de incurrir en contradicciones o que lo dicho se preste a una mala interpretación de los colimenses.

Informó el gobernador José Ignacio Peralta Sánchez, por ejemplo, que su política de austeridad está dando en poco tiempo buenos resultados, pero no fue específico explicando de dónde se obtuvieron recursos para entregar significativo abono al adeudo con la Universidad de Colima y al Instituto Tecnológico. Tampoco clarificó la forma en que contribuyó la austeridad y la honradez para la reactivación del proceso de entrega de becas de manutención a la práctica intensiva y al servicio social para los estudiantes colimenses.

Las buenas acciones de hacer llegar un recurso etiquetado a su destino no dejan ver por ningún lado el resultado de la austeridad, tampoco especifica en qué ha reducido sus gastos la administración, cantidades precisas, destino preciso y con detalle que se le dio al recurso.

Nos quedamos en ascuas sobre los beneficios reales, las cuentas claras y específicas de lo que se ha recuperado al escatimar gastos poniendo en práctica políticas austeras. Hizo falta información más profunda sobre el repunte financiero del que se habla.

Peralta está trabajando en Colima, se le ve más en el campo, se percibe acercamiento con la gente. Se empieza a desempolvar y parece que al fin se decide a entrarle al toro. Es momento de cuidar su imagen, de no incurrir en el error de exagerar su discurso, de manejar sus trabajos con mesura y respeto a la credibilidad de la gente.

Hemos percibido que Colima está recibiendo el privilegio de que en su territorio se inicien programas interesantes de la federación. Aquí es donde se diseña el discurso, tenemos la fortuna de llamar la atención nacional, pero también el riesgo de la crítica a la demagogia, al anuncio fallido, la promesa incumplida.

HACEMOS VOTOS POR UNA

MARCHA LIMPIA Y TRASCENDENTAL

Las percepciones exageradas que reciben los integrantes de la Legislatura fueron el detonante de un problema que ya venía cundiendo de manera generalizada entre la ciudadanía colimense.

Es que al parecer las cosas no se enderezan. Todo parece indicar que incurrimos en los mismos errores que tanto criticamos en las pasadas campañas electorales. Ningún partido está respondiendo a sus promesas. La transparencia no se da, la buena fe tampoco se ve por ningún lado. La clase gobernante sigue tan “trucha” como siempre.

No vamos a detenernos a señalar abusos ni mala fe. Ya se ha exhibido suficiente en los medios la falta de verticalidad que priva en el gobierno. Es por demás que se anuncie y se machaque nuevamente la trillada transparencia, que se hable de leyes y nuevos reglamentos para evitar la corrupción.

Por ello ha sido bien vista una iniciativa popular para realizar una marcha pacífica de protesta, rechazando enérgicamente el sueldo estratosférico de los diputados y otras anomalías más, que apenas empezando el trabajo de una nueva administración, ya amenazan con ser una regla que siga vigente.

Muy bien visto el rechazo de los organizadores a la participación de actores políticos de todas las corrientes en el evento. Se pretende que éste sea limpio, histórico, trascendental. Que cale en la conciencia popular, que lastime a los bribones, rechace los discursos demagógicos y las componendas gubernamentales; la farsa de siempre, las explicaciones amañadas, los recursos que ya hartaron por su maquinación y perversidad.

No fueron bien vistos los encapuchados, esta manifestación tal y como se viene planteando, aspira a ser sumamente aseada, algo ejemplar para motivar el esfuerzo ciudadano por hacerse respetar. Los colimenses no necesitamos ocultar nuestra identidad. Somos valientes y respetuosos, creemos que la verdad y el espíritu de lucha son las mejores corazas que nos brindan protección, para hacernos presentes y ponderar el valor civil. Propongo que si los encapuchados desean participar en el movimiento popular, descubran su cara, de eso se trata, de fortalecer nuestra identidad, sin ella no somos nada.