En la Mira


PISO PAREJO DEMANDA N LOS PANISTAS

René Montes de Oca

El error del Partido Acción Nacional ha sido la costumbre de manejarse a través de cacicazgos. Su dinámica política ha dejado secuelas en casi todos los municipios. Los actores se cierran en círculos muy herméticos, grupos cupulares, familiares e incondicionales. Pero ahora se están viendo las consecuencias desfavorables de ese ejercicio antidemocrático y elitista.

Es que la aparición de Jorge Luis Preciado en el escenario azul. Primero como candidato al Gobierno del Estado y ahora como orquestador de una acelerada política al interior del partido está dando mucho de qué hablar.

Este senador rompe viejos moldes del panismo, trae marcando el paso a las encasilladas y rancias estructuras, sujetas a su impotencia, endebles por ineficientes y carentes de fortalezas.

Sorpresivamente el PAN cambia radicalmente de estrategia, deja a un lado su mecánica conservadora para buscar innovaciones, cayendo por desgracia en el mismo error del círculo cerrado, la decisión autoritaria impositiva y la perversidad política.

Jorge Luis intenta cambiar al PAN, pero lo que está logrando es acentuar la urdimbre  que ha privado siempre en ese Instituto. Su error es sobrevalorarse. Presa de una megalomanía, busca descomponer con la idea de mejorar todo lo quiere a su gusto, no existe mejor propuesta que la suya. En el PAN local los tiene “achicados” a todos y todavía se da tiempo para lanzarle ataques a la actual administración estatal.

La magia del senador es sostenerse en una curul sumamente descuidada, autoproclamarse como Secretario General del Comité Estatal de su partido, frenar una convocatoria para la renovación y mantener en la presidencia a un elemento que está a su servicio incondicionalmente, ofendiendo la figura de una presidencia que no debe ni ejerce en una realidad vergonzante.

Sin embargo, no todo está perdido en el panorama azul. Por Manzanillo el panismo es fuerte aún y siguen siendo sumamente respetables las figuras de Gaby Benavides y Virgilio Mendoza. En Tecomán se habla muy bien de la labor de Pedro Palomera, dirigente municipal de los azules; por Comala no olvidan el trabajo prudente y profesionalismo político, mostrado en la pasada legislatura por Leonel González Valencia y si seguimos recorriendo los municipios, encontraremos voces que discrepan del manoseo que se está dando en el PAN estatal.

Gente nueva, aguerrida y dinámica que está pidiendo piso parejo en los próximos trabajos de renovación de la dirigencia del partido. Igualdad de oportunidades para todos. Una democracia más depurada. La gente buscó en el azul una alternativa en el pasado proceso electoral. Pero en poco tiempo, la desilusión está haciendo presa de un panismo que llegó a acariciar un nuevo panorama colmado de higiene política, trabajo serio y meno egocentrismo. Si Jorge Luis supiera el daño que está haciendo al panismo en Colima, con toda seguridad que mejor se iría a la capital de la república, a cumplir con su deber como senador, cargo por el cual cobra pero no atiende. En Colima hay cuadros panistas que pueden manejar el partido satisfactoriamente, incluso hasta Chuy Fuentes podría hacer mejor papel siguiendo en un cargo que ya se le venció, pero sin la sombra de un secretario general protagónico, impositivo y necio, ante el cual todos los panistas de la élite, lamentablemente se intimidan. Qué pena.