En la Mira  


ARGUCIA LEGALOIDE, EMOLUMENTOS A DIPUTADOS

 

René Montes de Oca

 

Este fenómeno tan doloroso de incrementar percepciones a los integrantes de la legislatura local no es nada nuevo. Es un mal crónico que de una forma u otra los diputados se autoricen en cada Legislatura y curiosamente, en todos los casos, por unanimidad arrolladora; escandaloso aumento a su ya de por sí muy elevados emolumentos.

La fuerza de la costumbre y el cinismo ya no extraña en la conducta de las que debieran ser figuras moralmente bien formadas. Han convertido en una rutina carente de la más elemental decencia, legislar un acto calificado por la generalidad de colimenses como vil rapiña, que pone en entredicho la ética ciudadana de nuestros representantes populares.

Las justificaciones salen sobrando. Ya estamos acostumbrados a las artimañas usadas en casi todas las instancias gubernamentales para disfrazar el pillaje. Los nombres técnicos con que justifican los conceptos ya no interesan, se consideran sucias maniobras fraudulentas, implantadas haciendo uso descarado de abuso de poder escudados en la impunidad.

Seguramente para eso van a las mejores escuelas, no dudamos de su calidad educativa, son figuras con buena reputación académica y hasta aprobaron la Reforma de Peña Nieto. Pero su labor legislativa no es precisamente fecunda, poco la encausan de manera ética. Lamentable que la apreciación del General Obregón, en el sentido de que no hay un mexicano que resista un cañonazo de $50,000, siga vigente y con más desvergüenza.

Lo peor es que el mal ejemplo cunde y son ahora los ayuntamientos, también, los que se están despachando con la cuchara grande. Luego serán los altos mandos del gobierno, los directores generales y así vendrá en cascada la dilapidación de las arcas públicas, ya endeudadas al máximo a causa de estos desgastes.

En plena crisis socio-política y económica, las autoridades hablan de inversiones millonarias, vivimos una verdadera feria de regalos. Uniformes y calzado para los escolapios, más becas para adultos mayores, apoyos a grupos de servicio social; despensas y como siempre, pan y migajas para los vulnerables. Malos hábitos que degradan a nuestros muy lastimados proletarios, mal acostumbrándolos con actos humillantes, los conducen también a perder los escrúpulos de otra manera diferente a las altas esferas de poder, pero también lamentable.

Las cúpulas se envilecen en la opulencia, mientras que también manchan la imagen de la gente pobre, la cual, por necesidad, está siendo inducida a la cultura de la dádiva denigrante, tendiente a extinguir lo más valioso que tuvo en un tiempo la clase popular: Ese orgullo del desarrapado honrado, del que pedía trabajo, no ese paternalismo inmoral que busca curar en salud las malas acciones de los poderosos.

Vemos con agrado que el grupo de diputados independientes integrado por Nicolás Contreras, Luis Ayala y Javier Ceballos, haya presentado ante la Oficialía Mayor del Congreso una iniciativa para prohibir que a los diputados se les entregue el apoyo por concepto de Previsión Social Múltiple, por no garantizarse su uso correcto. ¡Que se retire para siempre ese concepto del presupuesto de egresos del Poder Legislativo, en donde jamás debió de ser autorizado por ilegal y ofensivo!, esto último es un agregado personal.

Pero además, los colimenses consideramos que los legisladores están confundidos por sus enfermizas aspiraciones políticas futuristas. Le entran a hacer campañas personales metiéndose en donde no deben. Recordemos que su labor es hacer leyes y gestionar apoyos, no repartir recursos ni comprar adeptos con dinero del erario.

También “Locho” Morán sacó la casta para invitar a la única diputada de su partido, Leticia Zepeda, a que renuncie a ese incremento que en la opinión generalizada del pueblo es vergonzante.

Por su parte, el grupo parlamentario del PRI en el Congreso del Estado, ahora propone “suspender de manera inmediata” la entrega de los incrementos cuestionados acremente, hasta que no se instrumente un mecanismo de fiscalización que transparente y garantice a la ciudadanía el destino de los recursos que en ella se manejan.

Como quien dice, no están de acuerdo en que se elimine definitivamente del Presupuesto de Egresos esa absurda e ilegal partida, solamente que se haga un espacio para idear una maniobra más hábil que de todas maneras sangre en abundancia las deprimidas finanzas públicas. Lo que piden es una tregua para “maquillar” mejor las cosas, que la inmoralidad no se vea tan burda, que se las ingenien para burlar la aguda percepción de la gente que cada día es más escéptica.

Para finalizar, una pregunta: ¿Eso de la austeridad va en serio o solamente es una broma de mal gusto?, porque ostentación y derroche se siguen dando y recordemos que ya estamos en una nueva administración. Los diputados deben ser más enérgicos, obrar con más seriedad. No deja de incomodar que cuando se habló de la aplicación de la ahora comentada partida, todos, por unanimidad asombrosa, estuvieron de acuerdo. Fue hasta que vieron la reacción enérgica del pueblo cuando empezaron las acostumbradas evasivas.