En la Mira


René Montes de Oca

URGE ORDENAR A DESARROLLADORES DE VIVIENDA

En nuestra entidad está detonando un crecimiento urbano asombroso. Las ciudades están sobrepobladas, la vivienda tiene una demanda descomunal. Fraccionamientos hay de todo tipo, se ofertan proyectos habitacionales desde residenciales hasta los más económicos. La construcción es ya un negocio sumamente redituable y como tal empieza a dar problemas.

Son múltiples y variadas las quejas de los colonos sobre la mala calidad de las construcciones que se les entregan, sobre todo, en los proyectos de interés social en donde se involucran dependencias gubernamentales. Los problemas de drenaje pluvial, alumbrado público, carencia de zonas verdes y áreas recreativas están a la orden del día.

Pero casi siempre existe un obstáculo para que las autoridades puedan atender las demandas de los habitantes, puesto que los desarrolladores de vivienda no cumplen entregando los fraccionamientos al municipio. Con este pretexto, los ayuntamientos justifican la completa desatención a esas zonas urbanas que carentes de servicios elementales, se convierten en verdaderos problemas comunitarios.

La inseguridad que no deja de repuntar en nuestro territorio, corre el riesgo de fomentarse en las zonas olvidadas por autoridades y fraccionadores. Se están dando toda clase de irregularidades en los proyectos habitacionales que no garantizan la tranquilidad y confort, que recomiendan los manuales de urbanización más elementales. Ahora se suma a las anomalías de vivienda, un delicado problema de tipo legal. Son múltiples y variados los juicios de desalojo promovidos en contra de gente humilde que vive desde hace años en viviendas que compraron y están pagando en abonos de acuerdo a un convenio de buena fe, que ahora presenta irregularidades que ameritan desalojo inmediato por órdenes de las autoridades.

Como es natural, los afectados se niegan a dejar su único patrimonio y  el problema se torna delicado. Por solidaridad social, algunos actores políticos y luchadores sociales se involucran en el asunto, respaldando a las que consideran víctimas por su debilidad económica.

Vemos entonces que distinguidos profesionistas de la talla del  Arquitecto José Francisco Rivas Valencia, opinan en el sentido de que no se politice el problema. Este profesionista que es socio Director General de Ryval Constructora S.A. de C.V., Presidente del Consejo Directivo de la Cámara Nacional de Desarrollo y Promoción de Vivienda Delegación Colima y quien fungiera como Director General del Instituto de Vivienda del Estado de Colima por cinco años hasta el 2010. Cuenta con infinidad de diplomados que lo convierten en toda una autoridad en la materia. Es una voz sumamente autorizada y su punto de vista debe tomarse en cuenta.

Aunque la problemática que aqueja a los colonos, es ya de orden jurídico, las anomalías de construcción defectuosa y mala calidad de vivienda pasan a segundo término. Es ahora cuando se complican más las cosas, se desbordó un movimiento sociopolítico precisamente por negligencia de autoridades y descuidos legales de los desarrolladores de vivienda.

Es valiosa la opinión del Arquitecto Rivas Valencia pero no tan oportuna. Aunque aún es momento que se legisle seriamente sobre la vivienda. Urge que la ley proteja al colono y garantice al fraccionador su inversión. Vale la pena propiciar una cultura habitacional responsable, que la normatividad obligue al comprador a realizar sus pagos oportunamente, pero también al fraccionador a garantizar un estado de certidumbre garantizando el buen acabado de los inmuebles y que estén libres de cualquier conflicto de propiedad.

La verdad es que en los nuevos fraccionamientos se percibe un fuerte aroma a corrupción. Tanto algunas autoridades como desarrolladores de vivienda sin escrúpulos, no hacen los trámites como se debiera y al tiempo se vienen en cascada los problemas-

No es que se politice la situación. Es que los actores políticos y luchadores sociales, le entran al problema ya que perciben una injusticia contra la clase más vulnerable. Tienen tiempo de que los traen de con Herodes a con Pilatos y eso no es justo. El desarrollo de vivienda reditúa millonadas y la verdad muchos complejos habitacionales de los más económicos, no reúnen las condiciones que deberían tener. Se puede hablar incluso de muchos casos en que se siente un ambiente de verdadero fraude en contra de los colonos carentes de amparo.

Es tiempo pues de que se ordenen las cosas. Que se acaben las “mochadas”. Que desaparezcan esas malas acciones gubernamentales en contubernio con los capitalistas constructores y que se deje de explotar sin control y de manera inmisericorde este crecimiento urbano desordenado en muchos aspectos y que últimamente está dando mucho de qué hablar.

A  PPROPOSITO DE DESARROLLO URBANO

Lamentable que en medio del clima de violencia que repunta en Colima, la nueva víctima haya sido un apreciable profesionista, perteneciente a distinguida familia muy conocida en el ambiente político y empresarial de la entidad..

El Ing. Jaime Ernesto Vázquez Montes, fue acribillado la noche del miércoles a bordo de su camioneta por la avenida de los Maestros a la altura de San Francisco. El ahora occiso desempeñaba el cargo de Delegado de la Secretaría de desarrollo Agrario Territorial  y Urbano en nuestro estado. Este lamentable suceso se suma a los incalificables hechos de sangre protagonizados por gente importante de la clase política, Casi todos sin esclarecer, se están perdiendo con el paso de los años, sin que los de inteligencia de la Secretaría de Seguridad le den al clavo. Esperemos que ahora que la legislatura les hace un llamado a los responsables del orden comunitario, se compongan las cosas. Pasa el tiempo y no parece que funcione el esquema. Vemos muchas reuniones “estratégicas”, mucho relumbrón pero poca efectividad. Se habla extraoficialmente de que lo del Ingeniero fue una confusión y que se investigará. Pero vemos con desilusión que aún no se aclara la también presunta confusión en donde perdiera la vida una agente de la policía federal y ahora se da otra. Como que nos estamos atareando mucho.

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