En la Mira


LEGISLATURA PREVISORA

ANTE LA VIOLENCIA

René Montes de Oca

Interesante actitud de los integrantes de la actual Legislatura de nuestro estado, quienes no harán pública su declaración de bienes patrimoniales para evitar posibles actos de violencia en su contra.

Vaya que los tribunos de todas las corrientes que integran el parlamento aceptan la gravedad de la inseguridad en Colima. Lamentablemente, independientemente de actuar exclusivamente a su favor -como en este caso-, nada serio han hecho para buscar la forma de que se mejoren las estrategias en la Secretaría correspondiente, mismas que a la fecha no muestran buenos resultados.

Reina cierto malestar entre la ciudadanía, por la egoísta actitud de los diputados. Se comenta acremente que deberían ser el ejemplo de la civilidad, mostrando sus valores y actuando de manera solidaria con sus representados.

Sin embargo, con su actitud de pasar por encima de la normatividad, muestran prepotencia, egoísmo y discriminación. Se etiquetan como ciudadanos de primera, dispuestos a reglamentar todo a su favor, dejando en segundo término al resto de los habitantes, que ya no soportan tanto desorden y ellos siguen como si nada, asumiendo una débil postura ante una demanda popular que clama paz social, armonía y certidumbre comunitaria.

Los observadores empiezan a coincidir en que esto de la descomposición socio-política ya no es en realidad cuestión de determinados protagonistas, tampoco de algún orden de gobierno en especial. Piensan que los vicios se incrementan ante la falta de valores y que este fenómeno se está generalizando alarmantemente, rayando en la total desvergüenza, en el vil cinismo.

Se teme que pronto en el parlamento se empiecen a escuchar propuestas de incrementos de las dietas, canonjías y prebendas o que se sigan autorizando jubilaciones fuera de lo establecido legalmente, como se está haciendo sin que nadie proteste en el recinto.

El pueblo deposita su confianza en gente que cree les ofrecerán buenos resultados. Aún toma en serio la promesa de los que dicen que cumplirán.

Es natural que la gente que cuenta con más recursos esté ante un mayor índice de riesgo en el clima de inseguridad en que vivimos. Seguramente los legisladores no están tan en la calle, por ello no quieren que se divulgue su “guardadito” y menos aceptarán que se sepa cómo salieron del cargo.

Pero la pregunta es: ¿Qué se ha hecho en el Congreso por legislar a favor de la seguridad a grandes inversiones, que en la entidad, a últimas fechas con mayor incidencia, son blanco fácil de la delincuencia? Tampoco se ha visto nada para castigar de manera ejemplar los secuestros y plagios perpetrados contra gente común y corriente. Solamente señalan el caso de una regidora de Villa de Alvarez, que pareció sacado de película y saturado de ingenuidad.

Urge que en la legislatura se haga algo para prevenir delitos, disminuir riesgos a gente que mueve empresas, que genera trabajo y progreso. En esa forma no solamente se ganarán puntos a favor de la seguridad pública, sino que se limpiará un poco el ambiente enrarecido y se levantará la moral desgastada de la gente que invierte en Colima. En pocas palabras: Que los señores diputados no nada más para su santo recen.

A MI MADRE EN

SU DIA SOCIAL

Mi madre ha llenado de honor a la familia por su trayectoria profesional. Política muy dinámica. Primera mujer, allá por los años 50’s del siglo pasado, en ocupar una Secretaría General de Comité Municipal de su partido político en el estado, promotora incansable en su pueblo de Comala, fundadora de la Casa de la Mujer en ese municipio, regidora del Ayuntamiento, Mujer del Año 2009 en el ramo de la pedagogía recibiendo la Presea Celsa Virgen Pérez, instituida por la Legislatura local. Primera trabajadora docente en recibir el Galardón Profr. Gregorio Torres Quintero, reconocimiento del Congreso del Estado. Hija ausente distinguida del Pueblo de Comala, reconocida por la agrupación de Hijos Ausentes. Comalteca ejemplar, reconocida en la primera Sesión del Congreso del Estado celebrada en la Casa de la Cultura del Pueblo Mágico.

A casi nueve décadas de existencia, mi madre tiene el mérito de ser apreciada por los comaltecos, sus vecinos de la colonia Magisterial, las maestras de sus queridos Centros de Educación Doméstica, sus superiores en la Secretaría de Educación y todos los que fueron sus alumnos y los padres de familia. Los niños por las tardes la saludan alegremente cuando descansa en la puerta de su casa, los panaderos, los tamaleros, las vendedoras de guamúchiles y ciruelas que vienen de Zacualpan, los que le ofertan algún producto en abonos, todos los que la tratan le aprecian. Doña Leonor tiene la sabiduría de la experiencia y el carisma que le proporcionó haberse formado en la cultura del esfuerzo.

¡Mi madre es todo eso! Y creo que me quedé corto. A su edad aún supervisa más de 80 centros de trabajo, recorre gran parte de la geografía de su querido Colima y todavía se da tiempo para dedicarlo a sus hijos, nietos y bisnietos; además, de vez en cuando convive con sus compañeras de trabajo en algún centro gastronómico de su querido Pueblo Blanco, escuchando alegremente su canción predilecta “El puño de Tierra”. ¡Esa es mi madre!, ¿se puede pedir más?