En la Mira


PAN, vulnerable.-

René Montes de Oca

Lamentable que el único partido político que pudiera confrontar al Revolucionario Institucional en Colima sea un instituto endeble, seriamente fracturado, sin consistencia ni fuerza suficientes para protagonizar dignamente en la contienda electoral que ya da muestras de sus trabajos preliminares.

El Partido Acción Nacional (PAN) en nuestro territorio, por desgracia, se ha caracterizado últimamente por golpear a sus cuadros internamente. Los mejores aliados del PRI se encuentran infiltrados dentro de las filas azules, condenando la que bien podría ser una reconocida fuerza política, capaz de lograr la alternancia en nuestra entidad, a jugar un triste papel en el gran evento que se avecina.

Las amargas experiencias del canibalismo panista han logrado acabar ambiciosos proyectos de algunos distinguidos militantes, condenándolos al fracaso. Seguramente, consiente de esta situación, Virgilio Mendoza Amezcua declinó a su aspiración de ser candidato azul al gobierno de Colima, siendo que se encontraba en su mejor momento político.

El aún alcalde porteño tuvo que apechugar toda la crítica por su acción inesperada, pero sin duda, poderosas razones lo obligaron a dejar ir una oportunidad maravillosa.

La urdimbre ha hecho presa al panismo colimense, pero lo peor, es que los conflictos internos de ese instituto tienen un fuerte tinte tricolor. Es la guerra sucia la que ahora decide el panorama político y en ésta, por desgracia se exhiben las malas actitudes de los actores, sus errores garrafales y, sobre todo, los movimientos financieros fuera de lugar. Esta situación despierta muchas suspicacias y exhibe, hasta cierto punto, la probidad de aquellos que se ven involucrados en los cuestionamientos.

Virgilio Mendoza acaba de recibir un fuerte revés, doloroso, porque en él se involucraron regidores panistas de su administración. Es natural que en política todo se valga, por ello Sergio Sánchez utilizó una magnífica estrategia para hacer un lado a Virgilio de una candidatura en donde tendría la oportunidad de dejarlo fuera del panorama.

Aquí nos encontramos con un dilema interesante: ¿Son los panistas que mantienen secuestrado al partido los que hacen la guerra sucia o en realidad recurren a estrategias bien planeadas para protegerse de la riesgosa infiltración de actores desleales?

Es que, desde siempre, se han manejado algunos nombres de connotados azules como “amigos” del tricolor, personas que le prenden una vela a Dios y otra al diablo. Lo cual ha quedado plenamente comprobado en el caso de la presente administración municipal, cuando Norma Edith Velázquez, Abraham Velázquez Larios y Gonzalo Medina Ríos estuvieron prestos a engordarle el caldo al cauteloso priísta Sergio Sánchez, quien además es una de las personas del puerto más allegadas al candidato priísta a la gubernatura. Lamentable que estos protagonistas azules para nada hayan comentado el asunto con anterioridad con el presidente y compañero de partido y en virtud de lo delicado del problema, hasta consensado en las cúpulas panistas.

Ahora bien, resulta recurrente que se sigan ventilando casos de malos manejos presupuestales en las administraciones municipales; como en el caso de Virgilio, en el que se cuestiona la expedición de cheques sin fondos y una desviación de recursos, que no se sabe dónde están, por el considerable monto de 203 millones de pesos.

No han servido las recomendaciones hechas a todas las administraciones, en el sentido de que sean más cuidadosas al manejar sus presupuestos, los montos vienen etiquetados, pero la costumbre de hacer “mexicanadas” contables, destapando un hoyo para tapar otro, siempre dará de qué hablar y seguiremos dudando de la honorabilidad de nuestras autoridades, independientemente de las sanciones administrativas, políticas o judiciales que cada caso amerite, pero por lo pronto, exhiben e invalidan, acaban con la autoridad moral y de un plumazo derrumban lo que fueron sueños que no llegaron.