En la Mira


Un proceso político interesante

René Montes de Oca

Después de todo, estamos viendo en lo que va de los trabajos preliminares de la contienda electoral del presente año, una situación que habla bien de la política en nuestra entidad. Para empezar, tenemos en el escenario y apoyados por los partidos mayoritarios, a dos figuras relevantes del país; uno, político connotado, el otro, tecnócrata de primer nivel, ambos con prestigio y muchas tablas, elementos que acertadamente nominaron sus respectivos institutos políticos, considerándolos los más adecuados para aspirar al gobierno de Colima, en estos momentos por los que atraviesa el país en general y el estado en particular.

Si bien, en las encuestas realizadas en nuestro territorio, los actuales candidatos no fueron punteros, nadie discute que son excelentes cuadros de sus respectivos partidos, las figuras que surgieron del cuidadoso análisis, aquellas que en este momento se consideran con los atributos necesarios para contender, los perfiles ideales para responder al trabajo convocado por el Gobierno Federal, los que cuentan con las características que demanda la política nacional.

Peralta y Preciado son los actores colimenses que más alto logro han obtenido a nivel nacional; el primero, un excelente subsecretario que cristalizó un proyecto significativo de la comunicación en México; el segundo, un líder indiscutible que ocupó la coordinación de la bancada panista en la Cámara de Senadores y que fue figura imprescindible en los momentos más apremiantes del proyecto nacional, cuando el presidente necesitaba la comprensión y el apoyo de todo el poder Legislativo, para la aprobación de sus trascendentales reformas constitucionales.

Los colimenses tuvimos que aprender una gran lección en política de altura, las cúpulas decidieron y su apoyo recayó en los más brillantes políticos y no precisamente los que reunieron el mayor consenso de las bases. Es que cuando se considera prudente, a la democracia hay que darle cierta dirección, porque así conviene a la nación.

Los movimientos de la gente, los nuevos liderazgos, el carisma de algunos cuadros y todo lo que vimos en las acciones tendientes a seleccionar candidatos, sirven y mucho, como una verdadera práctica de campo, para fortalecer nuestras estructuras y templar a la militancia.

Para nadie es un secreto lo que sucede en política; la libre expresión, el internet y los adelantos de la cibernética, no permiten hermetismo, por ello, al hacer un análisis, debemos partir de verdades, aunque parezcan crueles, pero siempre serán saludables, constructivas, formadoras.

“Nacho” y Jorge Luis llegaron desde arriba, a la vieja usanza, como llegan los buenos, los que trascienden. Lamentablemente, hemos visto que cuando las bases se imponen, casi siempre fallan. Tenemos a los mejores cuadros como candidatos al gobierno y por lo consiguiente, es seguro que el próximo gobernador tendrá la talla requerida para conducir al estado por buenos derroteros.

Como resultado de los trabajos de selección, encontramos verdaderos valores, cuadros bien templados, laboriosos y disciplinados, elementos pundonorosos e institucionales, excelentes revelaciones, que mucho servirán para que la contienda cobre interés y el trabajo electoral sea más efectivo.

Dos grandes personajes, ambos líderes populares, campeones de la democracia, laboriosos políticos, ejemplares alcaldes de las dos ciudades más importantes de la entidad, Federico Rangel y Virgilio Mendoza Amezcua, de ninguna manera quedaron en el camino; su magnetismo electoral, su carrera política, su trayectoria de partido, su trabajo ejemplar, su imán para la gente, será un factor determinante en el evento electoral que apenas inicia; cada cual hará lo suyo y depende de sus respectivos partidos, la mejor forma de aprovechar el potencial tan grande que conllevan con su sola figura, impactando al electorado.

Una actitud que no debe echarse por la borda, es la institucionalidad y la lealtad a toda prueba, que han mostrado tanto Rangel como Mendoza Amezcua, cuadros valiosos que supieron disciplinarse con altura, permanecieron fieles a su organización política y jamás titubearon en su afán de servir a Colima desde la trinchera en donde los coloque su vertical participación en la política.

Por ello, aunque la urdimbre quiso sorprender, la especulación confundir, el rumor desorientar, ahí tenemos a un priísta ejemplar y a un panista bien consolidado, personajes que los colimenses aclaman.

Ahora vendrán más acciones, unas sucias y denigrantes, pero afortunadamente, otras que por su altura, echarán abajo toda especulación negativa, cualquier ingratitud manifiesta, oportunismo servil o muestra de desaseo político.

Los villanos se encargarán de echarle leña a quien va de salida, eso siempre sucede; son los cobardes y malagradecidos los que buscan a toda costa cambiar de camiseta, ya les anda por dejar un barco para pasarse a la nave que apenas empezará una gloriosa travesía.

El que triunfe en la contienda, sea “Nacho” o Jorge Luis, debe pronunciarse por moralizar la práctica política, condenar actitudes de villanos malagradecidos, erradicar las traiciones, sacudirse la caterva de lambiscones, humillar a los incondicionales y convenencieros, ponderar la verdad, escuchar la crítica bien encausada, propiciar un clima de comunicación pueblo gobierno y sobre todo, no dormirse en sus laureles, porque mientras duerme el amo, los chacales hacen de las suyas.

Es importante ahora buscar la auténtica transparencia, darle su lugar a los escrúpulos, inculcar los valores morales, ser gente decente, elevando el sentido de lo que debe ser un servidor público, en una palabra, la tarea prioritaria debe ser dignificar la figura del político, la cual, por desgracia, se encuentra inmersa en el fango de una descomposición social que nos aterra.