En la Mira


El impacto Federico

René Montes de Oca.-

Como resultado de las acciones tendientes a seleccionar pre candidato priísta al gobierno de Colima, ha quedado una secuela que bien pudiéramos denominar “Impacto Federico”.

Es que la participación del Profr. Federico Rangel Lozano, como integrante en la lista de los 10 aspirantes, fue siempre sobresaliente.

Quien fuera brillante dirigente de la Sección 39 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (Snte), laborioso líder del de su partido en el municipio de Colima, luego diputado, secretario de Educación y alcalde capitalino, tuvo oportunidad de mostrar su capital político, mismo que siempre lo mantuvo como puntero en encuestas y sondeos. Sin embargo, en el interior del PRI, las cosas se dieron de manera muy especial, surgió el ungido y todos a seguir trabajando.

Quedó la impresión de que el viejo PRI seguiría imperando, que la muerte de Colosio fue en vano, que la lección de la alternancia de nada había servido. Pero una cosa bien vale la pena destacar, mostró una disciplina ejemplar para acatar la designación cupular, algunos nada más bajaron la cabeza, en señal de sumisión a un acuerdo de élite, pocos como Rangel, con el musculo agotado por el esfuerzo y la perseverancia en la lucha, tuvieron que tragar vidrio y mostrar a Peña Nieto que en Colima, la madurez política y la lealtad institucional valen mucho, se respetan.

Todo parecía indicar que las cosas hasta ahí habían quedado en el tricolor, cuando de pronto se está registrando en el ambiente una sorprendente efervescencia cívica, un brote de inconformidad que está llegando a extremos de alto riesgo para el tricolor.

Los colonos, la clase trabajadora, los habitantes de zonas vulnerables, los profesionistas, empresarios, comerciantes y maestros, muestran su inconformidad por los trabajos del PRI, parecen lastimados, magullados en su espíritu cívico y aquí no opera ninguna operación cicatriz, ya que esa acción, restablece los daños entre la clase política, pero para resarcir las lesiones del conglomerado popular, no basta el tradicional reparto del pastel, las compensaciones, los arreglos inconfesables, que tanto han abaratado la digna participación en la política.

Con toda seguridad, el presidente Peña Nieto está enterado de lo que sucede en Colima, mas no se inmuta, mucho ha vivido en carne propia esta clase de fenómenos socio-políticos, sabe que el resentimiento de las masas crece, lo ha sentido en el notable deterioro de su propia imagen como mandatario, su cuestionada administración que ahora enfrenta, en condiciones de evidente fragilidad, los serios retos de una recesión económica fuerte, que incrementará la hambruna, el desempleo, la pobreza, el hambre y la violencia.

Si ya vivir en México en las condiciones por la que atraviesa nuestro país, representa una situación grave, definitivamente no es recomendable profundizar el divorcio entre pueblo y gobierno, fustigando la participación democrática, contraviniendo las aspiraciones de las masas, diluyendo la fuerza de la razón y la ética política.

Por ello, mucho se especuló que la reciente visita del presidente a Tecomán, más que una inauguración, se debió a un chequeo, una medición de la temperatura popular. Su estancia en nuestro territorio, se dijo, obedeció a su interés por valorar los resultados de una maniobra posiblemente maquilada en Los Pinos. Vino a atemperar la reacción popular por su trabajo electoral en nuestro estado.

Es que no obstante la calidad de Federico Rangel, su lealtad partidista, su temple político, no todo está en las manos del caballeroso político; es ahora en las entrañas del pueblo en donde se habla cada día más fuerte del voto de castigo y de la abstención como protesta cívica a la sucia manera como se hicieron los trabajos para seleccionar candidatos. Pero lo que viene a darle un tinte muy grave al asunto, es la reciente versión de que Gustavo Madero vino a Colima a ofrecerle la candidatura del PAN al priísta Federico Rangel, lo que significaría, en automático, la retirada Panal del tricolor.

Es que la actitud de quienes están orquestando la acción política electoral, carece de sensibilidad, no tiene para nada tacto fino, más bien diríamos que es burda, arbitraria, negativa. Tal parece que se desea aplastar todo brote de participación que no sea de oligarquía; muchas candidaturas a diputaciones locales y presidencias municipales ofenden a la militancia, lastiman al pueblo, agreden la civilidad, aniquilan los escrúpulos y la decencia.

Se da la impresión de que se pretende aplastar todo indicio de que aquí hay actores que cuentan con fuerte respaldo popular, se desea enterrar en la ignominia toda huella de capital político que no sea el de la élite, cortar de tajo y para siempre la aspiración a la democracia.

Resulta absurdo que mientras a diario nos enteremos de que el papel del magisterio colimense ha sido relevante a nivel nacional, precisamente ahora que el subsecretario de Educación Básica del Gobierno Federal, Alberto Curi Naime, dice que Colima deja huella en historia educativa, se especule que el presidente no quiere para nada la participación de profesores en política; eso, de ser verdad, representa una verdadera aberración. No han sido pocas las entidades en las cuales priístas destacados ganan gobiernos estatales con las siglas de otros institutos políticos. En Colima, de aceptar Federico el ofrecimiento de Madero, arrasaría con cualquier adversario para llegar al Gobierno del Estado. De ahí el interés por el sesgo que están tomando las cosas, por errores de actores que no saben manejar con finura las situaciones delicadas, piensan que el tener el garrote en la mano representa la consigna de echar de palos por todos lados.

Por si no tuviéramos bastante con lo nuestro, llega de pronto un grupo del DF, de esos que le hacen la parla al PRI, proclamando que no permitirán que en su partido se negocie el triunfo de “Nacho”, ¿sabrán algo o hablarán a tientas? Pobres muchachos, no saben nada de Colima, pero vienen echándole leña a Mario Anguiano, diciendo que “Nacho” era la solución, porque nombrar otro candidato era condenarlo a la derrota, por los errores de nuestro gobernador. Sabrán algo de que en las encuestas siempre estuvo arriba Rangel y si no que se den una vueltecita por cualquier rumbo de la entidad, en donde todavía se respira un fuerte aire rangeliano.