En la Mira


Agustín “El Líder” Martell,

un homenaje de amigos

René Montes de Oca.-

Con respeto a la comadre Esthela, “Guty”, “Esthelita”, Carlos y Luis, una familia que apreciaré siempre.

Compadre y amigo: Paladín de la amistad, fue tu lucha una esperanza, venciste la adversidad, tu templanza fue ejemplar en condición desigual contra abusos, envidias y traiciones. Pero los sentimientos nobles, siempre surgen victoriosos, la buena labor se premia, gracias a una humanidad con principios generosos.

Hoy, espontáneamente, un grupo selecto de colimenses decidió rendir homenaje a la memoria de Agustín Martell Valencia para exaltar sus nobles valores, precisamente el día que nuestra sociedad consagra a la amistad, ese sentimiento universal que ahora coloca a este luchador social en un lugar especial, concediéndole el honor, la dignidad y la grandeza a quien supo esgrimir con talento los valores, para vencer la perversidad de los poderosos; aquel que con la mística actitud de una lucha digna humilló a la prepotencia y al absolutismo.

Su esfuerzo no fue en vano, puesto que el tiempo y los sentimientos puros se están encargando de darle la razón y el justo reconocimiento.

Agustín no solamente venció en los tribunales a la prepotencia patronal alimentada por el odio y la traición, reflejados en la triste práctica de un sindicalismo venal; ha logrado algo más, ya que aún después de su lamentable partida, ha nutrido con su espíritu los valores morales, para levantar en la entidad una nueva corriente de lucha gremial, libre de ataduras corruptas y entreguismo vergonzante, una reivindicación sindical en donde la pureza de los principios de la clase trabajadora sea respetada, dejando ya de ser pisoteada por liderazgos espurios, degeneradamente al servicio del patrón a cambio de prebendas para las dirigencias que se dedican a acumular millonadas hundiendo la dignidad de una organización que costó muchísimos esfuerzos a tantos buenos sindicalistas, que como Agustín, entregaron su vida a la noble causa de defender las conquistas de la clase trabajadora.

“Mi líder”, así lo llamó siempre el gran Humberto Silva Ochoa, ejemplo de liderazgo estudiantil y diseñador de nuestra orgullosamente digna nueva Universidad de Colima.

“Jefe”, así le recuerda con respeto Audelino Flores Jurado, uno de los líderes sindicales más aguerridos, combativo soldado de la causa laboral que exhibe en su actuar, una ejemplar disciplina, lealtad a toda prueba y buenos principios; por ello su carrera es inobjetable y su éxito gremial reconocido por todos.

Amigo servicial, padre cariñoso, buen esposo, magnífico hijo; aún recuerdo su abatimiento cuando falleció su padre don Ramón y el llanto de digno varón que lo hizo presa cuando vio partir a su madre rumbo al infinito, en donde ahora se ha reunido con ellos.

La buena clase, los liderazgos estudiantiles y laborales, los políticos maduros, las corrientes combativas, los que diferimos pero concertamos dentro de los cánones de la ética, aquellos que respetamos los valores humanos, quienes aspiramos a la civilidad gubernamental, al respeto irrestricto que merecen los valores que genera nuestro movimiento social, estamos convocados hoy a las 10:30 horas, en lo que fue el viejo edificio de nuestra inolvidable secundaria No.1, allá frente al Parque Hidalgo, donde un día casi en el clandestinaje, surgió la Federación de Estudiantes Colimenses, porque en ese lugar hoy levantaremos un muro de lealtad y valores en honor a un compañero que sufrió en carne propia la agresión enconosa de una caterva de gorgojos, abanderados del mal y la ingratitud con fuerte influencia liliputiense.

Es que desgraciadamente Martell creó cuervos para que le sacaran los ojos, hizo compadres a algunos que no lo merecían, como se lo dije en una ocasión, no todos tuvieron la talla de aquel Jorge Navarro, quien en vida, siempre le profesó amistad ejemplar y camaradería o “Chuy” Valle, un amigo especial, de ese selecto grupo que tuvimos el privilegio de que Agustín nos abriera su corazón, permitiéndonos estrechar lazos fraternos con su familia y conocer de cerca sus virtudes.

Para las hienas humanas, aquellos que no saben hacer honor a la amistad, en un rato desocupado escribí algo que considero adecuado insertar en este comentario:

INGRATITUD

No me expreses ahora con tu gozo,

la gratitud por los dones que te obsequio,

A Dios le pido con nobleza pura,

me dote de paciencia y de cordura

para lograr que mi espíritu sea recio

y así encontrar con el tiempo tu desprecio.