En la Mira


Los vicios desmoronan la esperanza panista

René Montes de Oca

Un gran proyecto político, posiblemente el mejor que se le ha dado en los últimos años al Partido Acción Nacional (PAN) en Colima, está a punto de perderse en caso de la declinación de Virgilio Mendoza a su aspiración como candidato de ese instituto político al Gobierno del Estado.

El actual presidente municipal de Manzanillo es un político excepcional, trabajó entusiastamente con miras a llegar a estas fechas, con un capital que le abriera las puertas para contender dignamente en la justa electoral que se avecina; sin embargo, nuevamente la descomposición del tejido político, de la que tanto hemos hablado, puede influir para que un magnífico cuadro vea frustrado su proyecto personal.

Cuando hemos hablado de que urge un nuevo modelo político que ponga orden en esta difícil actividad, nos hemos referido a los vicios que afectan no solamente al PRI, sino a todos los partidos, y en el caso Virgilio, lo estamos viendo, la descomposición dentro de Acción Nacional es monstruosa, añeja y enconosa.

Si en Colima el PRI anda muy mal, el PAN, con otro estilo, también daña severamente a sus cuadros de lujo. Nada más que en el partido azul, se maneja el oscurantismo perverso, mientras que en el tricolor priva un protagonismo autoritario, un absolutismo ostentoso; pero al final de cuentas, ambos institutos golpean arteramente a los pocos cuadros que se han formado solos, sin involucrarse en las políticas perversas de grupúsculos nefastos.

Virgilio es joven, pero ya ha recibido golpes fuertes, los intentos de sacarlo de la jugada han sido múltiples, su natural liderazgo, su talento, su oficio político, no agradan a quienes se constituyen en un cerrado bloque de mediocridad y han venido manejando a su antojo un partido que en esa forma, poco abona a la idea de ser una real oposición.

Mendoza ve el panorama, aprende de la reciente experiencia que recibió el priísmo en su designación de precandidato, aquilata, por un lado a un PRI estatal débil y oficialesco, estudia las semejanzas que se pueden dar en un proceso panista, en donde correría el riesgo de una cerrazón en favor del grupo hegemónico, dando la espalda a la voluntad de las bases.

El armeritense, que actualmente encabeza una de las más bien calificadas administraciones municipales de nuestra entidad, prefiere pensarlo dos veces, no quiere apostarle a la aventura política, es mucha pieza para jugar una carta insegura, no simpatiza para nada con un ruin desengaño.

Hombre con muchas tablas, Virgilio piensa seriamente en su carrera prometedora; no sería saludable para nada conducir su enorme capital político al fracaso, al golpeteo, a la perversidad tan recurrente en las cúpulas de Acción Nacional.

¿Qué si Jorge Luis Preciado intentará obtener la candidatura?, los analistas de altos vuelos no lo consideran propicio para el coquimatlense, quien se encuentra en una situación privilegiada, en donde con su audacia bien podría escalar a planos mayores.

Una cosa si es verdad, Virgilio, quien les llegó a quitar el sueño a los priístas en caso de contender por la gubernatura, aún está indeciso y lo más probable es que diga no, prefiere no meterse entre las patas de los caballos.

¿Y el electorado qué?, ¿en dónde ha quedado su derecho de auspiciar candidaturas dignas?, ¿se tendrá que resignar a que las cúpulas sigan pisoteando todo intento de revitalizar la democracia? En el PRI y en el PAN, por no hablar de partidos con actitudes acomodaticias y carentes de principios, se sigue bailando la misma danza, pero a la ciudadanía siempre le tocará… bailar con la más fea.

La actitud de Virgilio viene a darle la razón a “Locho” y tantos otros panistas aguerridos que mejor optaron por una salida decorosa, la prefirieron para no seguir haciéndose pedazos en un PAN que en verdad causa lástima.

Una cosa sí es verdad, ya sin Virgilio, el campo electoral queda limpio para el priísta José Ignacio Peralta, quien con seguridad llegará libre de polvo y paja al Gobierno del Estado.