Emotivo triunfo de “El Payo” el martes en Villa de Alvarez


Benjamín Velasco Briceño (Niño de la Fragua) .-

Foto: Karla Gabriela Gómez Torres

Ante un público que abarrotó la Monumental Plaza de Villa de Alvarez, el diestro queretano Octavio García “El Payo”, quien vistió de azul marino y oro, se alzó como triunfador de la primera de feria en la Monumental Plaza de Toros de Villa de Alvarez, al cortar una oreja en su primer enemigo y las dos del que cerró el festejo; luego de bordar sendas faenas de temple y mando.

A su primero toro, de nombre “Samurai”, tercero de la tarde, herrado con el número 66, de 540 kilos, un castaño encendido, enmorrillado y bien puesto de pitones de la vacada de Campo Hermoso de tres años de edad; lo bregó por pases de tanteo y una tanda de verónicas de buen corte, para recibir el aplauso de los aficionados.

En el último tercio, en lidia ordinaria, cuajó una faena por cinco tandas con la de cobrar, mismas que adornó con pases de pecho, molinetes y el cambio de manos. Intentó torear por naturales pero no se acomodó y luego pegó otras dos tandas con la derecha metiéndose en los terrenos del toro, para rematar con forzados de pecho, uno de trincherilla y varios desplantes. Mató de una entera en buen sitio y fue premiado con una muy merecida oreja.

Con el que cerró plaza, un negro bragado, No. 78, de 460 kilos, de nombre “Conocedor”, “El Payo” ha estado en plan maestro y toreando muy suavemente al cornúpeta, ha burilado una faena de mucho temple, sacándole a cuentagotas los pases que traía el morito, para escuchar gritos de torero, torero, toreo.

Nuevamente con el percal ha bregado de tanteo, luego pegó tres verónicas, tres pases por la cara y remató con una media para dar paso a los piqueros. Luego al tomar la muleta ha hilvanado tres tandas de naturales que forjó poco a poco consintiendo en demasía al astado, dadas sus condiciones agarrado al piso y falto de fuerza y cuando la chunga estallaba en los tendidos, pegó cuatro series con la derecha, pases de pecho, dos dosantinas, el martinete y un desplante. Puso en suerte a su enemigo y lo despenó de una entera hasta los gavilanes, para ser premiado con una oreja otorgada por el juez Ricardo Aguirre de Hoyos y otra a petición de los aficionados.

Por su parte, el francés Juan Bautista, quien vistió de azul celeste y oro, pechó con lo peor del encierro al enfrentarse primero a “Lumbrecito”, No. 71, jabonero, de 530 kilos, muy alto de agujas y después a un mulato de nombre “Sucio”, No. 68, de 500 kilos, tocado del pitón izquierdo y tras breve faena por lidia ordinaria en sus dos turnos, se retiró en silencio sin el triunfo anhelado.

En tanto el centauro navarro Pablo Hermoso de Mendoza, quien vistió un casaquín azul turquesa y plata con sombrero al estilo rondeño, ha fallado con los rejones de castigo y con la hoja de peral; por lo que también se quedó sin tocar pelo en esta ocasión.

Aún así, a su primero, segundo de la tarde, de nombre “Profe”, negro listón, de 505 kilos, cornicorto, de Teófilo Gómez, lo toreó a la grupa, al estribo y al pecho, mejorando su actuación con los palitroques largos, cortos y a dos manos, adornándose con las espectaculares cabriolas que ejecuta con varias de sus monturas.

El quinto de la tarde de nombre “Ojos”, No. 245, de 491 kilos, un cárdeno claro cornidelantero, fue devuelto a los corrales por manso, ya que se rajó y acobardó luego de que el caballero en plaza le pusiera primer rejón de castigo. Fue sustituido por “Gepeto” No. 18, de 534 kilos, cornidelantero y visco del pitón derecho, que dio un mejor juego y al que Pablo Hermoso toreó a caballo como es su costumbre, llevándolo muy templado a la grupa, al estribo y citando con el pecho para dejar los rehiletes al quiebro, cortas y a dos manos. Desafortunadamente no estuvo certero con el rejón de muerte y perdió los trofeos al fallar en la suerte suprema.