El voto en blanco como protesta


René Macías Zamora*

Habrá notado, amable lector, que de forma recurrente algunas organizaciones no gubernamentales han llamado a la ciudadanía en general a expresar su descontento con nuestros actuales gobernantes mediante la anulación de su voto. Llamados que se hacen más frecuentes en vísperas de procesos electorales.

Los argumentos que se esgrimen son diversos, pero giran alrededor de que la abstención refleja apatía, pero el voto en blanco (o anular el voto) es participación y representa “una bofetada a la partidocracia indigna, a la política ineficiente y corrupta, un recurso democrático de los ciudadanos cuando los partidos políticos no están a la altura y cuando los candidatos, miembros de esos mismos partidos que han prostituido la democracia, merecen más un correctivo ciudadano que un cheque en blanco”.

Pero en realidad, ¿a quien beneficia esta práctica? En México, los votos en blanco o anulados se contabilizan pero sólo con fines estadísticos, en realidad no cuentan para nadie. Imaginemos que tenemos un padrón donde hay 100 votantes (por decir un número), supongamos también que en las elecciones se presentan a votar sólo 48 (los otros 52 se abstienen por hartazgo, decepción, falta de confianza en el proceso o cualquier causa), de esos 48, vamos a suponer que 28 votan en blanco o anulan su voto, 10 votan por el PRI, cinco por el PAN y los otros cinco por el PRD. ¿Quién gana?

Debería ganar el abstencionismo con 52 votos, en segundo lugar el voto nulo con 28. Pero de acuerdo a nuestro sistema, gana el PRI con 10 votos contra cinco del PAN y cinco del PRD. Esto es, podría gobernar un partido que obtuvo solo el 10% de los votos.

Le invito a que reflexione: Si en nuestro país sólo han existido gobiernos presidenciales de derecha, la gente que esta inconforme con los gobiernos, está inconforme principalmente con el PRI, que es el partido en el poder y es el partido que ha mentido y decepcionado al pueblo, es el partido que prometió que a después de aprobar las Reformas bajarían la gasolina, la luz y el gas, prometió que habría más y mejores empleos, puras mentiras.

Es claro que un ciudadano inconforme emitiría un voto en contra de ellos. Es por eso que cuando se aproximan las elecciones, surgen organizaciones apoyadas quién sabe por quién que llaman a la sociedad a anular su voto y curiosamente los medios masivos de comunicación les brindan una amplia cobertura. Así, quienes acepten este llamado serán personas, que si ejercieran su voto, lo harían en contra de quienes se encuentran en el poder, lo harían en contra del PRI. De manera que esta táctica es sólo otra artimaña que busca engañarnos para desalentar el voto de quienes votarían en contra de la actual situación del país.

Creo que antes de abstenernos, anular o vender nuestro voto debemos analizar a quien beneficiamos con esa actitud y si en verdad esperamos que los candidatos que resulten ganadores, al ver la magnitud del abstencionismo o del voto nulo reaccionen renunciando a su triunfo para venir a preguntarnos que es lo que queremos. Yo creo que difícilmente vamos a tocar la conciencia del candidato ganador.

Considerando el ejemplo ficticio presentado líneas atrás, es bastante claro que el voto blanco o nulo, así como la abstención, sólo beneficia al PRI, que es el partido que tiene el mayor “voto duro”, esto es, es el partido que pueden tener votos comprometidos por el corporativismo, compadrazgos, favores, beneficios o simplemente con mayores recursos para su compra.

Hago un llamado a no dejarnos sorprender por campañas de este tipo que sólo benefician a quienes han abusado del poder sumergiendo al país en una serie de crisis económicas, políticas, laborales, energéticas que son un caldo de cultivo para la delincuencia y la violencia. Ya basta de que nos quieran ver la cara de tarugos. Acudamos a ejercer nuestro voto razonado.

Regidor del PRD en el Cabildo*