El supramundo artístico de Rafael Zamarripa, creador de uno de los mayores tesoros culturales de Colima”


Nuestro Director General, Don Carlos Valdez Ramírez obtuvo la presea al Mérito “Gregorio Macedo López” en la categoría de Reportaje, otorgado por el H. Ayuntamiento de Colima el 7 de junio del 2013

Rafael Zamarripa, tres décadas forjando un ballet de clase mundial

A 30 años de su fundación, el Ballet Folklórico de la Universidad de Colima ha realizado más de 50 giras nacionales e internacionales, invadiendo con danzas tradicionales no sólo a nuestro estado, sino a toda la región, el país entero y a más de 15  ciudades extranjeras con elevado desarrollo cultural.

Rafael Zamarripa Castañeda, un selecto coreógrafo, escritor, pintor y maestro de bailarines, tiene en su haber por lo menos 30 años de arduo trabajo, enriqueciendo la cultura dancística nacional y global, convirtiéndolo en un reconocido ícono al dirigir el grupo mexicano de ballet universitario más destacado en el mundo. Ha participado en eventos de la talla de la EXPO Sevilla (1992), la Olimpiada Cultural de Atlanta (1993) y la EXPO Hannover (2000), proyectando la cultura colimense en países como Estados Unidos, Canadá, Puerto Rico, Panamá, Guatemala, España, Bélgica, Suiza, Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Tailandia y China.

En esta entrevista exclusiva para EL NOTICIERO MANZANILLO, compartió detalles de la fundación de este importante grupo de danza que inició en 1981. Fue a través de la visión de Don Humberto Silva Ochoa que inició su trayectoria aquí. “Cuando le pregunté a Don Humberto ¿Para qué estoy aquí? Respondió: ‘Yo quiero que usted me haga el mejor grupo de baile folklórico universitario de México’”.

Recordó que como no había nada estructurado, tuvo que comenzar desde cero. “Empezamos a trabajar en todos los detalles; desde la disciplina de los bailarines, buscar músicos y plantear rutinas, hasta concientizar a los jóvenes de que esta tarea que me habían asignado requería de un esfuerzo extraordinario”.

Tras un año de intenso trabajo estrenaron su propio repertorio en el Teatro Degollado, en la capital tapatía. “A partir de esa fecha no hemos parado; comenzamos a viajar y a tener éxito. Hemos tenido un sinfín de presentaciones en el país, y en la ciudad de Dijon, Francia, obtuvimos nuestro segundo premio internacional; pues el primer lugar nos lo ganó un país europeo cuya compañía de baile tenía 78 años de creación”.

Catalogado en el festival de Confolens, Francia, como uno de los cinco mejores ballets folklóricos del mundo, el grupo universitario de danza siempre cierra todos los festivales y concursos en todos los países que han recorrido. “Cada año se hace una presentación en Europa y en ocasiones se realiza a lo largo de Europa-Oriente”, detalló.

El maestro Zamarripa explicó que uno de los retos nada fáciles de superar en un ballet, es mantener la calidad estándar del grupo artístico, cuidando el estilo y cada detalle rítmico, para seguir agradando al público y ganar prestigio. “Este trayecto de tres décadas, lo hemos disfrutado mucho aunque tengamos por delante todavía mucho camino por recorrer. Nunca se debe decir ‘llegué’, se dice ‘llegamos con el ballet’”.

Al preguntarle cómo nace la inspiración, aclaró que no es sencillo, pues se necesita estudiar los detalles. “Estaba observando un video en internet, de una compañía que se dice nacional, para analizar qué calidad ofrecen y me pareció verdaderamente vergonzoso, pues no había ningún tipo de investigación en el fondo. Tampoco quiero decir que lo único que vale es lo que Zamarripa hace; el punto es que si vamos a exponer las riquezas culturales de México, debe hacerse con profesionalismo y mucho nivel cualitativo”.

Hasta ahorita van ocho repertorios en el ballet y afirma que hay imaginación para muchos más. “Nostalgia”, el más nuevo, ha causado revuelo por estar inspirado en el cine blanco y negro de las cintas de la Época de Oro del cine mexicano, donde verán a Gabriel Figueroa, Jorge Negrete, Luis Aguilar y Pedro Infante, situados en una cantina, con el propósito de transmitir una filosofía donde se mezclan las copas con las canciones de amor, como “La chancla que yo tiré”. “Ahí también recordaremos a la Guayaba y la Tostada, una pareja de simpáticas borrachas que una vez que se cansan, se quitan la ropa y quedan unas mujeres hermosísimas, que minimizaban a los hombres diciendo: “Y tú que te creías, el rey de todo el mundo”.

Una vez que el sexo femenino “se desquita, una le dice a la otra: ‘Lady Di, let’s go! Oh Yeah! Let’s go!’, y se van con un azotón en la puerta, para protestar por la forma en que las tratamos. ¿Por qué las tratamos tan mal?, no sé, pero este par se vengó.”

Agregó que también incluyen escenas muy parecidas a las proyectadas en una película con la cual el Indio Fernández ganó un premio en Cannes, donde bailan un son muy triste Roberto Cañero y Columba Domínguez. “Yo suponía que el baile siempre era alegre; fue aquí donde descubrí que también puede ser triste”, platicó. En dicho repertorio usan un ciclorama para que oscilen las estrellas en el cielo, logrando un efecto muy similar al del filme original.

Forjar grandes artistas es mi motivación: Zamarripa

El ballet folklórico universitario, más que un grupo de baile, representa una escuela de talentos a cargo del experimentado artista Rafael Zamarripa, pues hasta la fecha existen tres generaciones de bailarines, donde las edades de los más pequeños oscilan entre los 12 y los 15 años.

Zamarripa Castañeda tiene décadas puliendo el talento de nuevos jóvenes, motivado en capacitarlos y presentarlos en el escenario con la seguridad de especialistas y profesionales. Esto permite que el Ballet no sólo baile los repertorios más conocidos que interpreta la mayoría de los grupos de folklor y que tanto gustan al público, sino que también incorpora nuevos elementos en las coreografías, haciendo escuela para otros grupos de danza.

El grupo de los niños en conjunto con la Secretaría de Educación Pública y la UdeC, representan un semillero de adolescentes que están preprarando para que pasen a la primera compañía, a la oficial. El destacado ceramista detalló que cuando se han presentado las tres generaciones al mismo tiempo, “los chiquillos son los que nos dan en la torre, y es que cuando descubres el talento de los jóvenes, puedes transformarlos en grandes artistas”.

Abundó diciendo que los mayores no les tienen celo, porque ven cómo van creciendo, “conviven contigo, se van formando contigo; los quieres, así que formamos una gran familia. Son conscientes de que han sido elegidos por sus capacidades humanas, su entrega y su pasión por el baile”. Incluso hacen fiestas entre ellos para integrarse y conocerse.

“De pronto un pequeño me abraza de la cintura, otro más se acerca a pedir consejo; es realmente algo muy bello. El niño se crea su modelo a seguir, el cual es superado ya en la etapa profesional. Ahí está la gran calidad de nuestra compañía de baile”.

Argumentó que el esfuerzo de los pequeños se muestra desde los ensayos, ya que incluso disfrutan los entrenamientos. “Son bailarines que desde edad muy temprana  practican este arte. Ellos antes de salir se preparan para el lenguaje de la danza, lenguaje que si no sabes expresar, no es un lenguaje, y se pierde el impacto que queremos causar”.

“Los niños danzantes ya ganaron un primer premio hace casi tres años en Nueva York, tienen la capacidad de maravillar con el baile”. Existe un proyecto de la Secretaría de Educación y la U de C para promover la práctica del lenguaje dancístico. Declaró que antes de fin de año, estrenarán repertorios para los niños de Colima y todo el país, para que entiendan que esos mensajes son para ellos.

No he creado mi mejor obra: Zamarripa

“Aún no he creado mi mejor obra. Un día antes de morirme esa va a ser, puedo asegurarlo”. Así se expresó Zamarripa Castañeda, quien a pesar de los miles de trabajos escultóricos que ha hecho, afirmó que un auténtico artista se mide por su calidad, no por la cantidad”.

Explicó que lo que le falta es tiempo, no inspiración. Al pedirle que hiciera un recuento de sus obras, comentó que hay un personaje que ha estado fotografiando tres horas diarias su trabajo.

RZC: Lleva  más de 7 mil fotos y no acaba todavía. ¿Tú crees que me caben 7000 obras en la mano? Cupieron, pero ya cumplieron.

CVR: Ya cumpliste, pero, ¿Qué les hiciste?

RZC: Los eché afuera, lo que me importa es el futuro. Es mucho más importante la calidad, a mí no me importa lo que haya hecho en mi vida, sino lo que puedo hacer todavía.

 Finalmente, el consumado artista con prestigio internacional, confesó que cuando termina una obra, no quiere volverla a ver porque le encuentra muchos errores. “Es que en el momento en que tú haces una pieza, das todo de ti; en ese momento fue lo más que pudiste hacer. La cosa es que la práctica te va mejorando y creces en lo que haces, así que encuentro miles de imperfecciones; sin embargo, cada obra tiene el mismo valor sentimental para mí”.

Zamarripa, un artista visual que ha cosechado grandes premios, aclaró que el éxito es importante, pero que no desea ser millonario, “yo quiero disfrutar a plenitud el taco de chicharrón, los frijoles de la olla, mi casa, la escuela, la universidad, el ballet, lo que tengo. Eso es lo que necesito para ser feliz”, puntualizó.

Colima aprecia el arte: Zamarripa

Los colimenses gozamos de una cultura que aprecia el arte, señaló el prestigiado artista visual Rafael Zamarripa Castañeda, al afirmar que cuando dejó de trabajar en la Universidad de Guadalajara y se dedicó a la escultura, él mismo decidió venirse a Colima porque le ofrecieron “volar en un cielo abierto donde estiman mi trabajo y me dejan inspirarme hacia cualquier rumbo”.

Y es que el escultor tapatío artífice de varias obras maestras distribuidas en la capital, ha dejado su huella imborrable con su expresión plástica en nuestras calles colimotas. Sus trabajos son mayormente en madera, aunque también trabaja el yeso y el bronce. Es el autor de las efigies de todos los rectores de la Universidad de Colima que se ubican en la Sala de Juntas Gral. Lázaro Cárdenas del Río, los murales en relieve que se encuentran en la entrada y el Patio de Honor del campus Colima, así como el escudo de la institución en el frontispicio del edificio de la rectoría.

En el forjado hierro divino nace el supramundo de la escultura de Rafael Zamarripa, que no conforme con pisar los escenarios más importantes y de llevar el folklor mexicano a diversos rincones del globo terráqueo, el hombre decide con sus manos hacer una demostración sublime del arte por el arte.

Al recordarle sobre su obra titulada “Siglo XX”, mencionó que es una pieza creada hace 50 años, inspirada en lo más representativo para él de esos 100 años. Años más tarde elaboró otra que tituló “Siglo XX1”, permiten apreciar una mezcla de tendencias de modernidad en sus figuras y diseños. No descartó la posibilidad de que pudiera soltar su imaginación para crear una escultura que lleve el nombre de “Siglo XXII”, tal vez adelantándose con algunas percepciones que él tenga del futuro. “¿Has pensado en algún proyecto al respecto donde pudieras inspirarte en el mundo del siguiente siglo?”, se le cuestionó, a lo que replicó firmemente: “estoy en eso”.

Pocos artistas han logrado equilibrar el dominio de dos disciplinas. La escultura de figuras humanas y seres vivos del maestro Zamarripa, hacen una exquisita colección que irradia tal belleza que nos lleva a alcanzar terrenos que el hombre, en un momento de evocación, es capaz de materializar. Su obra escultórica es una mezcla de sencillez, de mexicanidad y de una nueva propuesta para que el siglo venidero sin duda alguna aprecie su valor estético. Todos lo recordarán por su ballet y quedará inmortalizado por el paso de los siglos a través de sus obras plásticas maestras.

En la versatilidad del artista se crean piezas de gran valor. “El que es capaz de crear algo nuevo, debe ser considerado un artista; sólo quien en su constante búsqueda de la realización explote al máximo todas y cada una de las manifestaciones del arte, pues así se encuentra a sí mismo en parajes celestiales que saben a gloria”.

Finalmente, el consumado artista con prestigio internacional, confesó que cuando termina una obra, no quiere volverla a ver porque le encuentra muchos errores. “Es que en el momento en que tú haces una pieza, tú das todo de ti; en ese momento fue lo más que pudiste hacer. La cosa es que la práctica te va mejorando y creces en lo que haces, así que encuentro miles de imperfecciones; sin embargo, cada obra tiene el mismo valor sentimental para mí”, concluyó.