El PRI, en deuda con el sector femenil


Blanca Calzada

La secretaria general del Comité Directivo Estatal (CDE) del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Lizet Rodríguez Soriano, al declarar que las mujeres de su partido están tomando el protagonismo que Colima demanda, porque fueron nombradas seis mujeres para presidir los comités municipales, refleja una lectura distorsionada del rol que tiene el sector femenil en ese organismo político y de la marginación de mujeres valiosas que son frenadas en su avance dentro de la administración pública, en ésta y en anteriores gobiernos.

El hecho de que presidirán los comités de seis municipios no es cumplir con el reclamo de dar las mismas oportunidades a hombres y mujeres, porque como siempre, a las féminas las envían a municipios que políticamente no tienen mucho peso, ni un número importante de habitantes -a excepción de Villa de Alvarez- como: Armería, Ixtlahuacán, Coquimatlán, Minatitlán y Cuauhtémoc.

Los nombramientos no son para hacer alarde y decir que el PRI promueve una mayor incorporación de mujeres en sus cuadros directivos. ¿Por qué no el partido tricolor le dio a las mujeres los comités directivos de Manzanillo, de la ciudad de Colima o de Tecomán?

Bien lo dice Rodríguez Soriano: La base del PRI está en las mujeres que hacen trabajo de gestión y organización a favor de sus vecinos y de su comunidad. Esto traducido quiere decir… que el sector femenil se pone el overol, es el que trabaja, es el que limpia el camino a los varones que visitan esos lugares cuando están en campaña, para después olvidarse de ellas y marginarlas de puestos públicos.

La secretaria del PRI, con este tipo de declaraciones, refleja una visión limitada de las expectativas de las mujeres priístas, y de que no pretende promover a las féminas de su partido a otros niveles de la política porque, si con estos nombramientos dice que están tomando el protagonismo que Colima demanda y de que es un hecho sin precedentes, es porque no ha percibido que las mujeres dentro de su partido tienen más visión y merecen mejores oportunidades que el de ser nombradas presidentas de los comités municipales del PRI.

La deuda del PRI con el sector femenil es grande y Lizet Rodríguez Soriana parece no entenderlo.