El Issste navega viento en popa


Ramón González Pérez.-

En la delegación estatal del Issste, de un tiempo a la fecha, soplan vientos de renovación positiva, con el arribo del Dr. Guillermo Villa Godínez a la dirección general, las cosas van cobrando vigencia positiva en bien de los miles de derechohabientes que acuden a esa Institución, ya sea en demanda de recuperar la salud perdida, de un servicio financiero o simplemente administrativo.

Por principio de cuentas, habría que reconocer que el Dr. Villa Godínez ha puesto en su lugar a varios empleados que consideraban que estaban haciendo un favor a quien demandaba un servicio, sobre todo en el área de Prestaciones Económicas, en donde hay alguna empleadas que, ajeno al trato que nos otorgaba la anterior titular de la misma, la Sra. Conchita, quien fue asignada a la Subdirección en Manzanillo; sus ex colaboradoras y las secretarias, consideraban a los derechohabientes como alguien que iba a molestarles por el simple hecho de pedirles algún trámite, y sin considerar la situación de los demandantes, se tardaban más de la cuenta en hacer el trámite solicitado, llegando incluso a fijar fechas bastante largas para resolverles algo que en 24 horas se podía solucionar.

Por fortuna, parece que esto se está resolviendo favorablemente para los demandantes de un servicio. Pero, si esto sucedía en el área administrativa, no podemos decir lo mismo en lo relativo a servicios médicos, en donde, por principio de cuentas, en el área de farmacia, siguen los mismos errores, pues cuando se está en posibilidad de atender al cien por ciento las demandas de medicamentos, el trato que se da a los enfermos al momento de acudir a surtir sus recetas, resulta que se encuentra con dos o tres encargadas de surtírselos, que tal parece que las medicinas les cuestan a ellas, pues su trato es despótico y sin más, niegan algún medicamento, argumentando infinidad de pretextos, sin importarles que con su actitud dañan más la deteriorada salud de los enfermos.

Lo más grave se presenta en el área de medicina familiar, en donde, a pesar de que los enfermos programan sus citas vía telefónica, al momento de acudir con su médico se encuentran con la triste noticia que de “el doctor no va a presentarse ahora, pues solicitó permiso”, con lo que echan por la borda la esperanza de los pacientes, sólo por el hecho de que por tratarse de un “puente largo”, como sucedió en estos días patrios, el galeno, con la finalidad de satisfacer la demanda familiar, costumbre muy arraigada en Colima, programó un paseo con su familia y pudo más el interés familiar que el de sus pacientes; para ello argumentan que tienen derechos sindicales para hacerlo, sin importarles que con su actitud dañan a quienes buscan la salud perdida.

Aquí habría que analizar eso de “derechos sindicales”, pues son profesionistas que nunca acuden al llamado de su sindicato, pero eso sí, cuando se trata de hacer valer sus dizque derechos sindicales, sí argumentan que pertenecen a una sección sindical, algo que, desde mi particular punto de vista, va en contra de la auténtica política sindical, que antepone el cumplimiento del deber, máxime tratándose de una obligación como es la del médico.

Aquí es donde se hace necesario que el Dr. Villa Godínez ponga en práctica sus funciones administrativas y busque una solución adecuada a este problema, que es urgente darle una respuesta a los derechohabientes que demandan más y una mejor calidad en los médicos. Deben buscar la forma de hacer realidad el postulado de la Institución, que es dar una atención de calidad y calidez a la derechohabiencia, esto, para que su actuar sea definitivamente al cien por ciento.

Es cuanto.