El hijo del Ahuizote


Héctor Jesús Lara Chávez.-

Desde que inicie como profesor rural federal, a la edad de 18 años, en 1965 en la población del Durazno, municipio de Cuauhtitlán, Jalisco. Leía en los periódicos, escuchaba en la radio, en cuanto a nuestra participación en los campeonatos mundiales de futbol: “Ahora sí llevamos buenos jugadores al Mundial”, “Mandamos un equipazo para ganar”, “Esta vez sí les vamos a topar”, “Nuestro futbol está a la par de las potencias futbolísticas”.

Los resultados fueron en la primera década de mi inicio como profe rural, desde el entrón quedábamos eliminados, posteriormente, como hasta hoy, lo más que lograba nuestra selección es quedar eliminada en octavos de final, sólo una vez no recuerdo el año en el que llegamos a cuartos de final, nuestro único, real, verdadero y gran triunfo.

Respetando desde luego a la auténtica afición al futbol, la mexicana, el mexicano que goza, se emociona, vive intensamente cada partido en los ámbitos nacional y mundial, quienes participan por millones.

El título de esta columna “Esclavos de la esperanza”, busca darte muy atentamente a ti, mi estimado(a) lector(a), mi punto de vista desde la disciplina conocida como Psicología de las Masas, de cómo nos manipulan “los dueños del futbol” nacional y mundial.

¿Quiénes son los dueños? Bueno, lo sabemos todos, en primer lugar la Federación Internacional de Futbol Asociación (Fifa), en segundo la Federación Mexicana de Futbol. Detrás de éstos verdaderos magnates manejadores de multimillonarias sumas de dinero, están los revendedores del futbol, todos los medios masivos de comunicaciones nacionales e internacionales (TV, radio, periódicos, revistas), luego vienen los compradores “preponderantes”, las empresas de todo tipo que anuncian sus productos, pagando estratosféricas sumas, principalmente en dólares y euros.

Al último estamos las masas en esta cadena de consumo cuyo producto es el futbol, consumiendo en grandes cantidades los diferentes productos anunciados en los medios de comunicación.

Podríamos decir “¡bueno, esto es así! qué caray, Profe Lara”; es correcto, si así es tu apreciación, pero yo sentí, palpé y viví en este 2014, otra vez, sobre todo cuando quedamos cero a cero con Brasil (no nos golearon gracias al portero Memo Ochoa, la verdad), ¡estamos ahora sí “ya” en la primera fila de los equipos de futbol a nivel mundial!, los comentaristas y los políticos, llenaron espacios en los diferentes medios, dándonos la esperanza de siempre; “ahora sí”, cuando la verdad cero a cero, es simplemente, no ganó ninguno.

Quedó demostrada, con el debido respeto, “la calidad del equipo brasileiro”, al perder siete a uno contra Alemania, demostrándose simplemente que el futbol de Brasil y México fue malo.

Siguiendo nuestra esperanza en el recién finalizado Mundial 2014, después de Brasil, vuelvo a repetir, sobre todo los comentaristas y reporteros del futbol mexicano, nos hacen alimentar, claro, algo que todos deseábamos, ¡Llegaremos mínimo a cuartos de final!, “chance y llegamos al tercer lugar”.

Se realiza México vs Croacia venciendo nuestro equipo Azteca3-1, ¡la apoteosis!, no, no, no, políticos, comentaristas y reporteros especializados, la publicidad, todo giró por unos días, “nos fuimos a octavos de final “, nos bombardearon con una desmesurada campaña directita a nuestro anhelo “llegar algún día” a campeones mundiales.

Cuando nuestro equipo enfrentó a Holanda, ¡oh, desilusión! ¡Nooo eraa penaaal!, y llegamos como algunas veces, sólo hasta octavos de final y entró la oleada de excusas de todos aquellos que nos llenaron de falsas ilusiones bajo las ocultas intenciones de ganar dinero.

Dejando pues la claridad de mi absoluto respeto a la afición y adelante, ¡sí podemos llegar a ser campeones en el Mundial de la FIFA! Iniciando desde “ya” la preparación del futuro equipo, ser aficionados reflexivos y no apasionados(as), aprovechar todas las derrotas sufridas como un positivo aprendizaje, vivir la realidad sin dejarnos llevar por la manipulación de los medios informativos.

Este Mundial 2014 nos deja muchas señales como la de: “Mantenernos como esclavos de la esperanza”, se “pone en duda”, por primera vez, al menos en lo que me he dado cuenta, la honestidad de la Fifa, puedo asegurar: A mí me dejó la percepción de una voraz empresa con el principal objetivo de obtener dinero, pisoteándonos principalmente a la afición. En Brasil, una de las naciones que más ama el futbol, se opusieron a los 12 mil millones de dólares que le costó al pueblo la realización de este evento.

Nunca olvidaré el cartel pintado por el artista Paulo Itoen la puerta de una escuela de Vila Pompeia, Brasil, donde un niño aparece llorando en una desvencijada mesa de una humilde casa y sobre el plato en vez de comida aparece una pelota de futbol. La Fifa tuvo ya un pueblo que se opuso a la rapiña futbolera.

De verdad, si fuera muralista, pintaría el mismo cuadro de Ito, pero en vez de pelota pondría sobre el plato una altísima columna de papeles de “La Reforma Energética”.