El Hijo del Ahuizote


Mis propósitos de Año Nuevo

Héctor Jesús Lara Chávez

Tercera parte

 

6.- En uso de las nuevas leyes de transparencia y anticorrupción, denunciaré, combatiré, como luchador social, en cualquier posición o circunstancia, el pésimo servicio del Seguro Popular, pues actualmente malatienden, cuando lo hacen, no les dan medicamentos a los derechohabientes, porque “no los tienen en la farmacia”, mandando a la gente más necesitada a pedir limosna para comprar sus medicinas, como el caso de una señora que no le surtieron amoxicilina en el Hospital General de Manzanillo (me consta) y no es el único caso, con seguridad muchas personas se han encontrado a alguien con la receta de algún hospital del estado, y a veces sin fijarnos en la autenticidad de la papeleta, el logo, la firma del médico y la fecha, los ignoramos pensando que sólo andan mendingando.

Ahora está bien claro la Secretaría de Salud y Bienestar Social del estado de Colima manejó en el año 2014 un presupuesto de un mil millones, quinientos catorce millones, seiscientos diez y siete mil, quinientos veinticinco pesos, y ¿niegan una de las penicilinas más baratas a un menor?, ¿dejan en riesgo al enfermo de que muera de infección?, ¿el secretario de Salud Estatal está manejando mal el dinero? y si fuera cierto “que el presupuesto es insuficiente”, ¿qué han hecho los diputados federales y los locales para conseguir más dinero? ¡ah!, pero eso sí, muchos de ellos desde las curules federales y estatales volverán a pedir nuestro voto para brincar a otro cargo mantenido por el pueblo; sin embargo, se olvidaron de sus obligaciones: Gestionar con denuedo más presupuesto y revisar que no haya raterías en los informes de gastos del sector salud, tanto federal como estatal. Considero a estos legisladores como faltos de moral política.

Actualmente, para las mexicanas y los mexicanos, el Seguro Popular, iniciado en octubre de 2001, dirigido a las clases de trabajadores, campesinos y mexicanos más pobres que no accedían al Imss, Issste, Secretaría de Salud y los Sistemas Estatales de Salud, es una farsa, pues sólo les regalan la consulta, la mayoría de las veces sin la receta surtida completamente, también es una burla porque los gobiernos federales y del estado de Colima tienen modernos softwares donde digitalmente a través de páginas llenas de fotos y videos presentan irrealidades a través de internet, es un infortunio de quienes asisten a los hospitales generales de Colima y Manzanillo, porque sufren el desprecio humano de doctores, enfermeras y administrativos (,algunos no todos), pues les dan un servicio como si fuesen limosneros o pidiches, también el que escribe ha escuchado de viva voz en el nivel de confianza de doctores y enfermeras de los hospitales generales, tanto de la ciudad de Colima como de Manzanillo, “que hay ratas de dos patas en la administración del presupuesto”, como “Joya de la Corona” se ha colado la versión (por los trabajadores de limpieza) de que trafican con los órganos de las personas jóvenes que mueren sin quien los reclame, desde luego se trata de la presunta presencia del “crimen organizado de la salud”.

El pueblo se aguanta, sufre, se resigna, no cree que se pueda mejorar, que el Seguro Popular sea así de “madreado” como lo reciben, no saben a dónde o cómo demandar el pésimo servicio que les dan.

Los legisladores nunca se paran a observar que clase de Seguro Popular reciben sus representados, es facultad de ellos enterarse, pero de acuerdo a los hechos, les vale, pues ahí no sacan votos, y cuando van de visita, acuden con el secretario de Salud o los directores, quienes los invitan a comer a los mejores lugares, no van con los pacientes para ver cómo los están atendiendo, como decía mi abuela Altagracia Q.E.P.D: “Bola de desgraciados”.

En mi opinión, el Seguro Popular de nuestro estado actualmente es una flagrante violación al artículo 4º Constitucional “Toda persona tiene derecho a la protección de la salud (sic)”. ¿Cuál protección?

Ya se acerca la hora en que termina su periodo el actual Gobierno del Estado, bajo mi libre expresión no estoy diciendo que fue malo, pero en este renglón del Seguro Popular, aseguro por los hechos, desde que nombró al actual secretario de Salud, se han escuchado los lamentos y llantos por doquier de los malos tratos, servicios de atención paupérrimos y la falta de dinero para los medicamentos.

Si desde su escritorio el C. Gobernador no lo ha escuchado, con todo respeto le afirmo, tiene colaboradores que le tapan sus oídos y sus ojos; sin embargo, a mí, como pueblo, no es su retirada sino la salida del secretario de Salud Estatal lo que me alegra, para que termine tanto despotismo para pacientes y al mismo personal de esta institución. Sin embargo, lo mejor de lo peor, al pueblo le queda el poder cambiar las cosas desde las urnas.