El Faro


Gildardo García Beltrán.-

Cultura de la muerte

Desde el principio de la creación, el primer hecho de sangre registrado entre el género humano fue el crimen cometido por Caín, quien mató a su hermano Abel con una quijada de burro. Al menos así lo consignan en la Biblia.

A partir de entonces, los seres humanos, con o sin razón, se han convertido en temibles criminales, abatiéndose unos con otros en las guerras, por conflictos políticos, por ideologías religiosas, problemas de familia y de un tiempo a la fecha, con los del crimen organizado, entre otros.

Existiendo entidades en donde lo relacionado con los crímenes es toda una cultura, tales como Jalisco, Michoacán y Guerrero, luego de que un alto porcentaje de personas originarias de esos lugares matan a sus congéneres sin el más mínimo remordimiento.

Así pues, los crímenes siempre han estado presentes entre el ser humano, pero lo preocupante resulta ser el hecho de que lejos de disminuir, se incrementan. Luego de que por todas partes se ha perdido el valor que tiene toda persona como ser humano al que también eliminan por paga.

Siendo de esta manera como ya no se siente seguridad en ninguna parte luego de que cotidianamente se registra la pérdida de alguna persona en manos de criminales, entre ellos también los lamentables feminicidios.

En el estado de Colima siempre se habían dado casos, pero muy esporádicos, mismos que por ser raros causaban una gran conmoción entre la sociedad.

Pero de unos años a la fecha, tras la llegada de una enorme cantidad de delincuentes provenientes de los estados circunvecinos, eliminan a quien menos se imagina uno, siendo lo más delicado que en muchos de los casos el brazo de la ley no alcanza a los culpables.

De ahí que un importante sector de la sociedad se encuentre temerosa, expectante de lo que pudiera ocurrir el día de mañana, con una enorme ansiedad de que las cosas vuelvan a ser como antes, para sentirse en libertad.

 

CASOS Y COSAS

 

Es muy cierto que sólo el amor hace que el hombre necesite a sus semejantes. Goethe.

VIRGILIO MENDOZA, alcalde porteño, se ha estado convirtiendo en un hombre de peso, no sólo políticamente hablando, sino también en lo corporal, por lo que le recomendamos cuidar su salud haciendo más deporte. Sobre todo si tomamos en cuenta que para quien vive del trabajo, su mayor y mejor capital, es la salud.

LO RELACIONADO AL TELEFERICO es un tema que desde hace muchos años manejamos en este espacio, sobre la necesidad de que se instalara para que fuera un atractivo más turísticamente hablando, ya que si de algo carece Manzanillo es precisamente de una enorme cantidad de atractivos para la diversión de propios y extraños.

Hay quien se interesó en el proyecto, invirtiendo dinero con la finalidad de que todo ello fuera una realidad, pero resulta que Sergio Sánchez Ochoa ha venido topando con pared de ahí que se le haya estado dificultando realizarlo.

Tal vez si se hubiera inclinado por instalar antros de vicio, desde cuándo que estuviera haciendo negocio, porque para eso, al parecer no existe restricción alguna.

A PROPOSITO DE DIVERSIONES, sobre todo para los niños, por muchos años solamente existieron columpios y resbaladeras en el malecón rumbo al rompeolas y a un costado del túnel, frente a donde ahora están los pilotos de puerto.

Ahora ya los podemos ver en algunas Unidades Deportivas, como la “Tubo” Gómez, en el Barrio III de El Valle de las Garzas, en donde existe una importante variedad de juegos para los infantes.

Por cierto, que a dicho “templo de la salud”, lo han estado remodelando, pues están colocándole gradas de cemento, en tanto que otros espacios también serán arreglados.