El Faro


Mercado 5 de Mayo

Gildardo García Beltrán.-

El Mercado 5 de Mayo, si mal no recuerdo, fue construido en la administración municipal del doctor Arturo Castro Guizar (1968-1970), tras lo cual los locatarios del antiguo mercado Reforma, de donde formábamos parte, fuimos reubicados.

Por muchos años funcionó sin problema alguno, e incluso las ventas continuaron registrando el mismo ritmo que en el viejo local, todo marchaba viento en popa porque tampoco existían las tiendas departamentales.

Sin embargo, a consecuencia del sismo ocurrido en octubre de 1995, las instalaciones quedaron dañadas. Ello, hizo necesario que las autoridades municipales tomaran la determinación de demoler una de las tres naves del inmueble, para lo cual tuvieron que reubicar a 56 locatarios provisionalmente en la calle 5 de Mayo.

Razón por la cual, la comuna porteña empezó a instrumentar la construcción prácticamente de un nuevo mercado en el mismo terreno, lo que sucedió durante la administración municipal de Martha Leticia Sosa Govea, 1998-2000.

Dando como resultado que de entrada, el costo por su construcción se elevara considerablemente y que desde entonces el inmueble haya estado registrando fallas constantemente, generando con ello frecuentes inversiones, fenómeno al que no le vemos fin. Por ello decimos “la construcción de un nuevo mercado” pero que sigue con deficiencias.

Con lo cual, sin temor a equivocarnos, dicho edificio ha venido ocupando últimamente el rubro que tenían algunas de las calles del Centro Histórico con aquello de las remodelaciones que con tanta frecuencia se llevaron a cabo para quedar finalmente peor que como estaban, ya que de lo que se trata es de justificar inversiones que no se hacen en la realidad, al menos no corresponden a lo que realmente gastan y reportan.

Pasado el tiempo, nos hemos preguntado el porqué de construir uno nuevo, si el Mercado Reforma era una buena obra a la que sepamos nunca le metieron un cinco pese a haberse construido desde los años 40’s, con una buena remodelada hubiese sido suficiente.

Pero como siempre ocurre, surge la gente en el poder, quienes con toda seguridad destruyeron el inmueble para repartirse el terreno y edificar en su lugar locales comerciales, ya que es en donde ahora se encuentra el llamado Centro Comercial entre las calles Felipe Carrillo Puerto, Av. México y doctor Miguel Galindo.

Mientras tanto, los locatarios del Mercado 5 de Mayo deberán resignarse a continuar trabajando en un inmueble que no reúne las condiciones necesarias comercialmente hablando, ya que las fallas en su infraestructura seguramente nunca van a ser corregidas debidamente.

 

CASOS Y COSAS

 

La desgracia de los hombres proviene siempre de que colocan mal su precaución y su confianza. Epicteto.

CADA QUE UN FENOMENO NATURAL origina daños, como es el caso de “Odile”, que azotó a Baja California Sur, nos volvemos a ubicar en aquel 27 de octubre de 1959, cuando fuimos devastados por aquel terrorífico ciclón. Sólo quienes hemos vivido una experiencia de esa naturaleza, sabemos lo que se siente, de ahí que nunca pueda olvidarse. Por cierto que ya van a cumplirse 55 años de aquella lamentable catástrofe.

Porque aparte del terror que se experimenta durante el suceso, vienen enseguida una serie de carencias, mismas que se ensañan aun más con las familias pobres económicamente hablando.

Eso sin tomar en cuenta el enorme dolor también que se siente tras haber perdido a un ser querido y en ocasiones, a familias enteras, como sucedió en la vecina población de Minatitlán.

Afortunadamente se han tenido avances en materia de Protección Civil, en tanto que ya existen fondos también para contrarrestar los desastres.

Pero lo que más falta hace es que tomen conciencia de que la madre naturaleza cada vez se vuelve más severa en contra de quienes no la respetan. Lo que obliga a que vayan siendo mejor planeados los crecimientos poblacionales para evitar en lo posible desastres.

Así como construir cuanta obra pluvial sea necesaria para evitar inundaciones, en tanto que a la infraestructura existente, se le deberá estar dando constante mantenimiento, desasolvándola de tierra y basura cuantas veces sea necesario.