El Faro


La construcción del

túnel a paso de tortuga

Gildardo García Beltrán.-

Nunca como ahora los porteños habíamos estado sometidos a tantas presiones, y eso que ya hemos pasado por la construcción de dos distribuidores viales en donde también se registraron problemas en materia vial.

Cuando los ferrocarriles del puerto o de la peletizadora Peña Colorada a fuerzas nos marcan el alto, y en ocasiones nos tienen ahí por más de 30 minutos, nos da tiempo de reflexionar en que también tenemos que soportar las grandes molestias que ha estado originando la construcción del túnel ferroviario. Obviamente, a tragarnos también el coraje, no faltando quienes además de lamentarse, se las mientan.

Los encargados de la obra a paso de quelonio se mueven por todas partes indiferentes al transcurrir del tiempo, absorbidos en sus quehaceres, tal vez olvidan que miles de ojos los observan con desesperación, sin que se aprecie a simple vista ningún grado de avance, lo cual no les incomoda.

Mientras tanto, por todas partes surgen preguntas en el sentido de: ¿Hasta cuándo va a terminar esto?, pero ello francamente se ignora porque en la SCT no sienten ningún respeto por la población, ya que por nada del mundo están informando sobre el grado de avance que llevan.

En la falda del cerro, a un costado de lo que antes fue la paloma negra, será por donde se abra la boca del túnel, por ahora sólo puede observarse que quienes dirigen la obra se concretan a dar órdenes, escena que se viene contemplando desde hace mucho tiempo, pero de ahí no pasan.

Mientras que al boulevard lo tienen todo destruido como si fuera la franja de Gaza tras sufrir bombardeos, situación que seguramente también se mantendrá por mucho más tiempo, porque hasta ahora han estado como el zopilote estreñido, puro planear, pero nada de obrar.

Pero si a ellos no les interesan tantas molestias que han estado originando, a la población francamente ya la tienen harta, por lo que más les valdría acelerar los trabajos, así como informar para cuándo piensan terminarlos. Si el puerto comercial tiene sus necesidades, ninguna culpa tienen los porteños de estar pagando las consecuencias al no planear bien las cosas.

 

CASOS Y COSAS

 

Cuando desaparecen los frenos y las cadenas de la ley y el orden, dando paso a la amargura, el hombre se revela tal cual es. Schopenhauer.

ALBERTO NANDO QUINTAL, director del Instituto Municipal del Deporte (Inmude), es un funcionario que siempre ha desempeñado el cargo de acuerdo a la línea marcada por el presidente municipal, Virgilio Mendoza Amezcua, cuya fórmula es muy sencilla: Trabajar al máximo.

Pero nos da la impresión que el esfuerzo por mantener en muy buen estado las instalaciones deportivas, en ocasiones no es suficiente si se carece de los suficientes recursos económicos para mejorarlas.

El deporte es un rubro al que merece darle primordial importancia, por ser uno de los mejores medios para alejar a las juventudes del vicio, y como son varias las ramas que se practican, conviene mantener siempre en buen estado todos y cada uno de los espacios existentes en las unidades deportivas, lo que significa que requiere de estarles invirtiendo dinero para mantenerlas en óptimas condiciones, lo que no está ocurriendo al menos en la Jaime “Tubo” Gómez, localizada en el Barrio III de El Valle de las Garzas, pues le hacen falta algunos arreglos.

A LOS POLICIAS que cacharon tirando huevos de caguama al mar, lo que originó que los dieran de baja como tales en la corporación policíaca, la Profepa debería darles empleo llevándolos a las escuelas para que enseñen a los niños lo que no se debe hacer en caso de encontrar en la playa un nido de huevos de tortuga, para que cuando sean adultos, no vayan a arriesgar sus empleos.