El Faro


Gildardo García Beltrán

La burra no era arisca, la hicieron; de ahí que de un tiempo a la fecha haya venido creciendo la incertidumbre y el malestar entre los usuarios del servicio eléctrico que presta la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ya que la empresa ha iniciado, en algunos estados de la República, la instalación de medidores digitales en lugar de los tradicionales,

Obviamente anuncian grandes beneficios, pero que sepamos, en muy pocas ocasiones han hecho algo en ese sentido, mientras que a quien sí beneficiaron fue a la empresa con la que hayan adquiriendo dichos equipos que deben representar una erogación millonaria, sobre todo tratándose de funcionarios públicos, quienes todo lo inflan.

Con dicho “adelanto tecnológico” que será puesto en marcha presuntamente para evitar que sigan robándose el fluido eléctrico, de entrada tendremos algunas dificultades, ya que seremos nosotros mismos quienes tengamos que estar checando dichos medidores para saber cuánto queda de “saldo” de luz, misma que deberá pagarse por anticipado para poder contar con energía en los hogares; es decir, será como una especie de ficha de Telcel, si deseas más luz, tendrás que abonarle más saldo.

Quienes ya han estado contando con dicho servicio, recomiendan no utilizar el monedero electrónico de la CFE, sin antes haber leído un mensaje que obviamente viene con letra chiquita. En la última página de éste, con dicha letra te avisan “que recuerdes” que cuentas con un Seguro de Vida y Asistencia… el cual por supuesto no solicitaste, y que los dos primeros meses serán gratuitos. Si no lo cancelas, te lo estarán cargando en tu recibo de luz mensualmente. La única manera de que no te lo carguen es no utilizando el monedero de CFE.

Total que, como siempre ocurre, finalmente todo seguirá siendo como ¡un asalto en despoblado!, sin que haya quién te defienda, sobre todo los de Profepa, que valen lo que se le unta al queso. Valdrá la pena intentar que no nos enrolen en tal modernidad, y que nos dejen a la antigüita, con los medidores tradicionales; total, si nos roban, al menos nos evitamos más trabajo extra, como eso de andar checando medidores y comprando fichas, así como el andar cancelando Seguros de Vida y la mentada Asistencia que no solicitamos.

CASOS Y COSAS

Como el hombre no ha nacido sin faltas, el que tiene menos es mejor. Horacio.

TREMENDO AGUACERO nos azotó la tardecita y noche del lunes anterior, lo cual puso en aprietos a cientos de personas, ya que aparte de las tradicionales inundaciones, en algunas partes de la ciudad se quedaron sin fluido eléctrico comercial, afortunadamente todo se iluminaba con la rayacera que acompañaba a la tormenta.

Obviamente, con ello también continuará incrementándose la cantidad de tierra en las calles y avenidas del puerto, para seguir con las tolvaneras que irán a parar a la gran cantidad de negocios establecidos en la vía pública y dedicados a la venta de alimentos.

A PROPOSITO DE SALUBRIDAD, francamente ignoramos si aún existe la Jurisdicción Sanitaria No. III en el puerto, ello porque desconocemos cuáles sean sus funciones ahora.

Ya que continuamos consumiendo productos cárnicos de dudosa procedencia, ya no combaten a las ratas de cuatro patas, quienes expenden alimentos no usan ni siquiera el tradicional gorro de maya para evitar que caigan pelos ni guantes para el manejo de los alimentos que agarran a mano pelona.

Total que nos desenvolvemos dentro de un círculo en donde la higiene brilla por su ausencia, mucho muy diferente al que conocimos cuando los encargados de cuidar la salud de los habitantes porteños sí trabajaban.

CON EL AÑADIDO de que al no existir tampoco quién atienda lo de los lotes baldíos, se han estado incrementando los criaderos de zancudos porque abunda la maleza por todas partes, como si habitáramos en la zona rural.