El Faro


Gildardo García Beltrán.-

Los problemas que registra la entidad porteña en materia de inundaciones se han ocasionado porque desde su nacimiento se ha ido construyendo a capricho de los inversionistas, a quienes se les ha permitido todo, sin ninguna responsabilidad para que sean resueltos por ellos mismos.

Antaño no las conocíamos, obviamente eran pocas las construcciones, pero aun así estaban alineadas de tal forma, que las corrientes del agua tenían sus causes naturales hacia las lagunas y el mar, no estaban taponeadas como ocurre en la actualidad.

Los encharcamientos se dan no precisamente por el hecho de que ahora se presenten precipitaciones “atípicas”, eso siempre ha ocurrido, lo que sucede es que además del desorden urbano, carecemos de la infraestructura necesaria del drenaje y alcantarillado.

Con el añadido de que el agua ya no tiene salida, en donde quiera se encharca porque además predomina el concreto en las calles, por lo que tampoco se puede filtrar con rapidez al subsuelo.

En esas condiciones, puede considerarse que tenemos una ciudad mal construida, con cimientos débiles, expuesta a sucumbir ante desastres naturales como terremotos o huracanes, lo cual ya se ha podido apreciar en ocasiones anteriores.

A lo que deberemos de agregar la contaminación atmosférica predominante, misma que aunque pretendan desconocerlo también, resulta ser un grave problema de salud de la sociedad en su conjunto.

La problemática es grave y no de fácil solución, aunque se diga que vivimos en un mundo moderno. En tanto que continuará incrementándose por la constante emigración de las personas que de otras entidades se viene generando de unos años a la fecha.

Ciertamente existen mayores oportunidades de trabajo, pero también encuentran muchos más riesgos que si permanecieran en sus lugares de origen, sobre todo aquellos que provienen de la zona rural.

CASOS Y COSAS

Se imagina lo que se desea; se quiere lo que se imagina y al fin, se crea lo que se quiere. Bernard Shaw.

HACE MUCHA FALTA un sistema de transporte público confiable para evitar la circulación de tantos vehículos particulares con lo cual también se contribuye a la generación de problemas ambientales.

Además, en muchas ocasiones se antoja no manejar, porque los accidentes viales también se incrementan, o simplemente para descansar del volante, pero para empezar, solamente se cuenta con taxis o camiones urbanos, cuyos choferes, de “urbanidad”, no conocen nada y te llevan como alma que se lleva el diablo. Con ganas de tener cola como los changos para agarrarte mejor.

Deseas hacerlo también en bicicleta, pero resulta que muchos conductores no tienen ningún respeto para quienes utilizan ese medio de transporte ni para los motociclistas, con lo que te expones a sufrir graves accidentes, ya que tampoco existen las vialidades específicas.

Total, que finalmente lo único que puedes hacer es “apechugar”, porque tampoco contamos con autoridades viales que intenten mejorar las cosas.

ES COMUN observar tierra en gran parte de las vialidades del puerto, pero en temporada de lluvias se incrementa su presencia tras ser arrastrada por las corrientes de agua.

En las partes planas y en la altura de los distribuidores viales, existen montones de tierra en los costados, por lo que no sería nada malo que Servicios Públicos Municipales enviara cuadrillas de trabajadores a quitarla.

Porque aparte del mal aspecto que ofrece a propios y extraños, también permite que se incrementen los grados de contaminación luego de que con la circulación vehicular, se levanta polvo.