El Faro


Gildardo García Beltrán.-

A los diputados se les paga bien y no se les exige mayor cosa, porque ya en el cargo deben servir al gobernante en turno para no perder el hilo en la búsqueda de impuestos que ayuden primordialmente a sostener la abigarrada burocracia que tenemos en el país.

Entonces, al no tener que hacer, disponen de suficiente tiempo para pensar sobre el siguiente paso para inyectarle más dinero a las arcas públicas y haya suficiente para afrontar gastos, al fin que el pueblo aguanta eso y hasta más.

Obviamente como ellos están bien comidos, ganan bien y no tienen ningún tipo de preocupaciones durante el tiempo que están en el cargo, se les olvida que una inmensa mayoría de la población anda toda trasijada de tanto apretarle al cinturón luego de que subsisten milagrosamente con salarios de miseria.

Quien tenga la osadía de adquirir un vehículo, enseguida se dará cuenta de que tan sólo eso representa una enorme y pesada carga, ya que requiere pagar una retahíla de impuestos para poder transitar en él, por unas calles que le pertenecen porque fueron construidas con sus impuestos.

El impuesto se calcula con base en las características del vehículo, tales como son el modelo, marca, año de fabricación, presentación (“porque los hay rústicos y de lujo”) y precio del mismo.

Pero así sea una vil carcacha, debe portar placas para poder circular, siendo aquí en donde no se entiende por qué razón, si se pierde, le roban o le quitan una por infracción, sea uno (el propietario) quien deba pasar las de Caín y no quien le vendió uno de los milagrosos inventos de los diputados.

Primero, deberá acudir a la delegación de tránsito municipal a preguntar si no la tienen ahí por aquello de que lo hubieran infraccionado, si no es así, le extienden una constancia “de no infracción que tiene un costo de 159 pesos, con esa constancia, deberá acudir a la Policía Federal Preventiva, en donde también le darán otra constancia, mismas que deberá presentar en el Ministerio Público, al que deberá acudir a realizar la denuncia correspondiente, por aquello de que hicieran mal uso de su placa, lo que significa que como en todo con la justicia mexicana, es usted quien debe demostrar que es inocente”.

Lo anterior se lo platico de “volada” pero si le ocurre algo similar, ármese de paciencia porque después de perder bastante tiempo en esos trámites, deberá ocupar otro rato más a la hora de ir a comprar “nuevas placas”, en tránsito de gobierno del estado, no crea que le van a dar un permiso para que ande circulando con una sola, nuestras cumplidas autoridades le obligan a realizar un nuevo gasto, y tiene que ser así, pues de lo contrario, ¿cómo subsisten?

CASOS Y COSAS

La gloria marcha por un camino tan estrecho que sólo puede ir con un hombre al frente. Shakespeare.

LO DEL INDESEABLE CHALECO es una ley importada de Colombia, en donde ya fue derogada por inútil. Aquí, pese a su impopularidad, seguramente será aplicada, ya que los diputados tienen que justificar su chamba.

Para combatir al crimen organizado, prefieren como siempre irse sobre el trabajador que instrumentar leyes que castiguen a los encargados de velar por la seguridad pública y no cumplan.

Ya se les olvidó que antes también inventaron lo de quitar la polarización en los cristales de los vehículos, dizque para reducir los hechos delictivos, ¿y qué ocurrió?, obviamente nada, pues los mismos continúan registrándose, en tanto que bastantes unidades vehiculares siguen con sus cristales polarizados y bastante oscuros sin que nadie les llame la atención.

DOS SON LOS TEMAS que más importan a la gente: Economía y Seguridad, rubros en los que más está padeciendo el país de un tiempo a la fecha. Quienes se desenvuelven dentro del círculo político no atinan a sacar al buey de la barranca, por lo que quien sabe que les espere a las generaciones venideras.