El Faro


Gildardo García Beltrán.-

En plena temporada de huracanes y ciclones, desconocemos si hayan construido las obras necesarias para evitar las tan temibles inundaciones, bastando un aguacero más o menos fuerte para que se registren los arroyos y encharcamientos gigantes por todas partes.

Hasta ahora, afortunadamente lo único que han generado es una enorme cantidad de pérdidas materiales, lo cual no por ello deja de ser doloroso, sobre todo si consideramos la difícil situación económica por la que se atraviesa.

Lo cual para nada que altera el ánimo de algunos funcionarios de los tres niveles de gobierno, encargados de trabajar en ese rubro, para evitarlas, ya que se la pasan como el zopilote estreñido: Puro planear, pero nada de obrar.

Porque ya con el temporal de lluvias encima, resulta prácticamente imposible construir algo que valga la pena, eso en caso de que se pusieran a trabajar ahora, por lo que en caso de registrarse alguna desgracia, lo único que harán, como siempre, es lavarse las manos y prometer que ahora sí habrán grandes inversiones para solucionar los problemas.

Con tantas experiencias amargas que sobre el particular se han tenido que afrontar, era para que tomaran decisiones más responsables, con lo que de paso acabarían con los sobresaltos y preocupaciones que en cada época de lluvias sufre la población.

Fenómeno que no se registra sólo en la zona urbana, sino que repercute también en la rural, en donde casi siempre quedan incomunicados, ya que las lluvias más fuertes han sido cuando las genera alguna tormenta tropical, llámese ciclón o huracán.

CASOS Y COSAS

Quien no aplique nuevos remedios debe esperar nuevos males; porque el mayor innovador es el tiempo. Bacon.

EN TERMINOS GENERALES, la entidad porteña está bien atendida por parte de las autoridades municipales, salvo algunas calles que por nada del mundo han querido pavimentar, como la que corre paralela al Conalep para salir a la calle Parotas, así como algunas de la colonia Fstse en el Barrio I de El Valle de las Garzas, junto con otras colonias y barrios populares, situación que empeorará con las lluvias, porque se vienen los temibles baches.

Pero tenemos un buen servicio en la distribución de agua potable, eficiente alumbrado público, limpieza en las calles y una seguridad pública que cotidianamente combate a la delincuencia, misma que desafortunadamente se ha incrementado porque nos llegan maleantes de todas partes, así como bien atendidas también las pocas áreas verdes con que se cuenta y las unidades deportivas.

No obstante lo cual, a Manzanillo aun le hace falta una atención muy especial para corregir la mala imagen que dan la gran cantidad de lotes baldíos que existen por todas partes, lo que nos evita lucir como una gran ciudad, porque en ellos aparte de maleza, se almacena de todo y a la vista de todo mundo también.

DE UNOS DIAS A LA FECHA, tal parece que nos encontramos en la antesala del infierno, porque vaya que se ha dejado sentir el calor, siendo lo más lamentable que para poder medio descansar por las noches, se debe de utilizar por lo menos el ventilador lo que de entrada origina gastos extras, porque hay que pagar también más energía eléctrica. Por lo que es en esta época cuando necesitamos los subsidios, no en el invierno.

LO RELACIONADO CON EL CONTROL DE PRECIOS es algo que en términos generales nunca ha funcionado, porque cada quien vende al precio que quiere. A los changarros los tienen más o menos controlados, pero resulta que en las tiendas departamentales los precios bailan al ritmo que gusten los gerentes. Si usted es de los que les gusta andar comparando precios, hágalo y se dará cuenta, porque cada día luce menos el mísero salario que recibe el trabajador.

A PROPOSITO DE TRABAJO, nos ha invadido tanta gente foránea, que han estado desplazando a los nativos porteños de las fuentes de trabajo, lo que ha generado un tremendo desempleo, sin que autoridad alguna se ponga a hacer algo sobre el particular, antes al contrario, según ellos para demostrar que han sido eficientes, propalan a los cuatro vientos que en Manzanillo lo que abunda es el trabajo, mientras que la realidad, francamente es otra, y vaya que muy triste porque en su mayoría, tienen hijos que mantener, pero no encuentran en donde desempeñarse para sacar el sustento diario.