El Faro


Gildardo García Beltrán.-

Desde el principio de la creación, el no respetar lo prohibido fue motivo más que suficiente para perder el Paraíso, mientras que en la actualidad representa la pérdida de vidas así como la seguridad en casi todos los niveles, pero no porque se moleste el Creador, sino porque ahora los que se enojan son los narcotraficantes por la prohibición legal para el consumo de las drogas.

Porque con ello se afectan negocios multimillonarios que involucran a políticos y empresarios, así como a pleitos entre bandas con un resultado anual de cientos o más de muertos y el incremento de la inseguridad.

Al mantenerse la distribución de drogas en la clandestinidad propicia que el consumo se incremente, así como el que sean adulteradas con la finalidad de incrementar las ganancias.

De ahí que de un tiempo a la fecha se hayan estado escuchando voces en el sentido de su legalización, considerando que es la única forma para darle solución al problema del narcotráfico y al tratamiento y control de las adicciones.

En tanto, el gobierno mexicano tendrá que explicar por qué por las aduanas de nuestro país, y en específico por la del puerto colimense, desde hace muchos años ya, han estado pasando cantidades monumentales de precursores de drogas ilícitas.

La administración federal que preside Enrique Peña Nieto se ha echado a cuestas el acabar con la corrupción en todos los órdenes, pero sentimos que será muy difícil acabar con ella porque está arraigada principalmente en los patios gubernamentales.

Si no existiera en esos sectores, con toda seguridad la ilegalidad se reduciría al mínimo, pero como son ellos quienes permiten que las cosas no se compongan, no vemos para cuándo imperen las leyes y el orden, aunque francamente nos gustaría estar equivocados, porque las cosas, lejos de tranquilizarse, se agudizan, por nada del mundo han estado bajo control.

Desafortunadamente, las nuevas generaciones son el caldo de cultivo para que prolifere el negocio, sobre todo porque la manera de educarlos ha cambiado.

La desintegración familiar se ha incrementado porque ahora los niños desde muy pequeños crecen en las guarderías y en los kínderes, no en el calor de un hogar, como tradicionalmente sucedía en las familias mexicanas.

Las costumbres de otros países son ahora las predominantes, lo que antaño fue esencial en la mayoría de las familias como lo es la formación de una familia integrada, ahora aunque tengan un solo hijo, lo que predomina es el contar con un vehículo para cada uno de la pareja, casa debidamente amueblada y una vida social a todo lujo, de ahí que con tantas deudas tengan que trabajar los dos y abandonar a la familia.

CASOS Y COSAS

Los hombres se fijan ellos mismos su precio, alto o bajo, según mejor les parece, y nadie vale sino lo que se hace valer. Epicteto.

EL AUDITORIO MANUEL BONILLA VALLE, desde su construcción, ha sido una infraestructura subutilizada, porque ni para la presentación de eventos culturales, artísticos y deportivos está debidamente acondicionado, asistir al mismo resulta muy incómodo porque para empezar el clima de la costa es caliente y ahí no hay aire acondicionado ni tampoco una adecuada ventilación. Para colmo de males, como está en manos del gobierno estatal, no les interesa nada de lo que aquí ocurra, de ahí que se encuentre en pésimas condiciones, sin el mantenimiento adecuado, para que por lo menos luzca diferente.

ALBERTO NANDO QUINTAL, director del Instituto Municipal del Deporte (Inmude), le ha dado un giro de 180 grados en lo que a la limpieza de las unidades deportivas se refiere, porque desde antes de ingresar a las mismas se nota, porque también el entorno luce impecable.

Al principio creímos que se debía a que los deportistas que las utilizan estaban cooperando al tirar menos basura, pero no es así, lo que sucede es que tuvieron que contratar personal extra para contrarrestar las cochinadas de éstos, mismas que lejos de reducirse, estaban incrementándose, ignorando que la limpieza es salud y que quien se dedica a la práctica de un deporte, debe ser una persona saludable que practica también la higiene en todos los órdenes.