El Faro


Gildardo García Beltrán.-

Cuando te desplazas hacia el puerto colimense en una carretera de cuatro carriles bordeada de exuberante vegetación, nunca llegas a imaginarte que ya desde entonces el peligro acecha, ciertamente observarás cruces por todas partes pero ni siquiera te imaginas que la suma de las mismas -porque en algunos lugares están hasta de a cuatro- obedecen a que sufrieron un accidente.

Te darás cuenta, eso sí, de que circula una enorme cantidad de tráileres, pero lo atribuirás al progreso que tanto le acreditan al municipio como resultado de la actividad portuaria.

Por nada del mundo, sobre todo si no eres de la región, reflexionarás en el sentido de que una de esas unidades también a ti puede llegar a quitarte la vida junto con tu familia, los del rumbo sí lo sabemos, pero tampoco podemos hacer nada, porque de entrada, notarás también que los Policías de la Federal Preventiva brillan por su ausencia; es decir, no existe ninguna vigilancia en las carreteras,

Ya en la ciudad, por increíble que parezca, tendrás que tomar todas las precauciones del mundo, porque es una entidad bastante peligrosa también, cuyo testimonio lo darán la infinidad de cruces existentes en la zona urbana, mismas que representan una “tache” para las autoridades de Tránsito y Vialidad.

De un tiempo a la fecha, sin temor a equivocarnos, podemos asegurar que diariamente muere aquí una persona debido a los accidentes viales, en donde sigue prevaleciendo la irresponsabilidad de los conductores.

No obstante lo cual, las autoridades encargadas de velar por la integridad física de quienes se desplazan por las calles de la zona urbana a bordo de una unidad vehicular, motocicleta o caminando, es tiempo aun en el que no atinan a dar una explicación del porqué de las cosas, y mucho menos, a tomar medidas para que ya no sigan registrándose tantas desgracias, mismas que en consecuencia continuarán sumándose.

Todo porque ignoran la enorme responsabilidad que tienen de cada ciudadano y sus familiares, porque es de ahí, de donde con sus impuestos salen para cubrirles sueldos nada despreciables, porque son dependencias cuyos cargos son políticos, por lo tanto, están bien remunerados, y si no, nada más pónganse a pensar todo y cuánto pagamos por tener un vehículo, así sea modelo antiguo. Con el añadido de que nadie les exige vigilar por lo menos los límites de velocidad en las avenidas más peligrosas como la Elías Zamora por citar algo, misma que utilizan infinidad de conductores como si fuera una autopista.

No controlan tampoco que los pesados tráileres anden circulando por todas partes y mucho menos, que sus choferes lo hagan con la debida precaución respetando el correspondiente reglamento de tránsito. Con lo cual, se convierten en autoridades irresponsables también, lo que implica un alto grado de culpabilidad en cuanto a la gran cantidad de accidentes fatales que aquí se registran.

CASOS Y COSAS

La especie de mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. El engañar a los demás es un defecto relativamente raro. Nietzsche.

POR SER DIA DEL NIÑO, ayer muchos padres de familia de escasos recursos económicos esperaban ansiosos que regalaran boletos para los juegos, pero nos parece que no hubo nada sobre el particular, ya que los empresarios del ramo es cuando ganan más y no desaprovechan la oportunidad.

LA ZONA RURAL dejó de ser la más tranquila del municipio desde que se generó la fiebre de la minería, en donde los empresarios se dan el lujo de utilizar gente armada, de acuerdo a denuncias de ejidatarios de Canoas, quienes además comentan que autoridades de la Profepa están coludidos, lo cual obviamente no sería nada raro porque siempre se han distinguido por ser irresponsables, quienes lejos de cuidar la no contaminación del medio ambiente, avalan lo que sea ilícito aunque dañen a comunidades enteras. Por algo será, ¿no creen?