El Faro


Gildardo García Beltrán

INUNDACIONES

Cuando se fundó la ciudad de Manzanillo, las personas posiblemente encontraron en los cerros el lugar más seguro y apto para instalar sus hogares, toda vez que el plano estaba cubierto en su gran mayoría por vasos lacustres.

La única incomodidad era treparlos por veredas hechas entre piedras, mismas que se convertían en arroyos cada vez que se registraban precipitaciones pluviales.

Con el paso del tiempo, les fueron construyendo andadores, mientras que los vasos lacustres se fueron rellenando, para construir nuevos núcleos habitacionales.

Aún después del ciclón de 1959, los oriundos continuaron habitando en los cerros, mientras que las nuevas generaciones prefirieron irse a lo plano, en donde han tenido que soportar otra realidad, como lo es la existencia de mucho cemento y poco verde, desagües obsoletos y lluvias torrenciales, arroyos entubados y basura acumulada. Combinaciones fatales que en conjunto genera las inundaciones.

En los últimos años, la población en el puerto de Manzanillo ha venido creciendo desmesuradamente. La tierra se ha venido cambiando por el asfalto, mismo que en muchos de los casos supera el nivel de los hogares.

Pero todo ello, sin un diseño urbanístico en donde se haya tomado en cuenta la presencia de ríos y arroyos, mismos que en muchos casos se les ha venido desviando o tapando, es que esas irresponsabilidades se pagan. No los irresponsables que construyeron de esa manera, sino el conjunto de la sociedad.

La falta de espacios verdes también es un factor desfavorable. No hay tierra suficiente para absorber el exceso de agua de las lluvias, mismas que se han vuelto más torrenciales con el cambio climático.

CASOS Y COSAS

El infortunio pone a prueba a los amigos y descubre a los enemigos. Epicteto.

OBRAS PUBLICAS Municipales ha estado atenta a ir tapando los baches inmediatamente después que se originan por efecto de las lluvias, lo cual es digno de considerarse.

Pero hay calles como la Obras Marítimas, en el Barrio I de El Valle de las Garzas, a la que posiblemente vean muy lejos y nunca se acuerdan de aventar en los posos de perdida tierra para cubrirlos, porque vaya que está toda destruida de la Terminal de Autobuses hacia arriba.

LA BASURA no deja de ser un problema y todo porque no le buscan la manera de que haya una mayor coordinación con la ciudadanía, siempre quieren que ésta se apegue a su sistema de recogerla, sin tomar en cuenta factores como horarios, riesgos y distancias.

Con el añadido de que son tercos como una mula, nunca han querido colocar depósitos, con lo cual se evitaría que los perros callejeros rompieran las bolsas y desparramaran la basura en el suelo. Así que por lo menos llévense a esos canes a la perrera municipal.