El “dedazo”


René Macías Zamora.-

La competencia por la gubernatura del estado de Colima se inició ya hace mucho tiempo. Para nadie es un secreto que uno de los más fuertes aspirantes por el Partido Acción Nacional era el presidente municipal de Manzanillo, Virgilio Mendoza, quien en el camino a la candidatura por este partido superó al otro posible candidato, que era el senador Jorge Luis Preciado.

En base a encuestas, ya se había acordado que sería Virgilio quien buscaría llegar al Gobierno del Estado. Ya estaban avanzadas las pláticas en la búsqueda de alianzas con otros partidos, en especial con el partido al que yo pertenezco, el PRD, con el que se tenía más del 95 por ciento de progreso.

Era sabido que las encuestas favorecían con más de 10 puntos a Mendoza en las preferencias de los colimenses. Había la percepción y la esperanza de que se diera la alternancia en Colima después de 85 años de gobiernos priístas.

Los crecientes hechos de violencia en nuestro estado, el incremento en los índices de pobreza, la evidente corrupción, el incremento en la deuda pública, la falta de iniciativa del gobierno estatal para atacar esta problemática y un largo etcétera, daban la posibilidad de la alternancia personificada en el alcalde porteño, Virgilio Mendoza.

Sin embargo, pasaban los días y a pesar de que el gobierno central priístas ya había designado por el clásico “dedazo” a su candidato, pasando por encima de la militancia local, Virgilio no definía su candidatura; pasaron semanas de incertidumbre, indecisión y zozobra, se anunció la caída de las negociaciones PAN-PRD y la falta de otras alianzas, hasta que finalmente aparece Virgilio para públicamente anunciar que no participará como candidato.

Sobra decir que tal escenario provocó una gran desilusión entre la población y entre las diversas organizaciones políticas y sociales que habían manifestado su apoyo al alcalde. Y se desencadenaron las reacciones, dudas, interrogantes. La primera incógnita: ¿Por qué no aceptó Virgilio la candidatura?, ¿es que está loco?, ¿no tenía interés?, ¿no sabía que iba arriba en las encuestas?

No, no está loco, y siempre estuvo interesado en participar, su desempeño así lo indica, y sabía perfectamente de sus claras posibilidades de obtener el triunfo.

¿Entonces qué fue lo que pasó?, ¿cuáles fueron los motivos que lo orillaron a tomar la decisión de no participar? No se sabe, lo único seguro es que fueron muy poderosos.

Ante razones tan increíbles como las ofrecidas y ante la falta de mayor información, la imaginación popular se desborda y me ha tocado escuchar que hay quienes incluso creen que fue amenazado de muerte, él y toda su familia.

Sin embargo, la mayoría, de manera más crítica y buscando una respuesta lógica, se pregunta quién es el más beneficiado con esta situación, se pregunta ¿quién tiene la fuerza necesaria para influir en una decisión de ese tipo?, ¿a quién le conviene un candidato panista menos posicionado entre los colimenses?, ¿a quién le conviene la falta de alianzas con el PAN?, ¿a quién le conviene la atomización del voto opositor?, ¿al PRD, no; ¿al PAN?, menos; ¿a los partidos más chicos?, para nada.

Ya se sabía que el candidato producto del “dedazo” priístas, el único personaje del gabinete de Peña Nieto que participará como candidato a una gubernatura en este proceso, no lo iban a mandar con una mano adelante y otra atrás a competir en igualdad de condiciones. Lo mandaron con toda la fuerza del aparato presidencial de la República, con ríos de dinero para comprar voluntades. Y la voluntad y deseo de Colima poco les interesa.

La democracia es una forma de vida, un tipo de organización social donde el pueblo tiene el poder, donde el pueblo toma las decisiones importantes. Democracia no es acudir a las urnas a depositar el voto, no, eso es un proceso electoral. Bajo las actuales circunstancias, en Colima, donde ni siquiera se nos permite presentar al candidato mejor posicionado, ¿podemos hablar de democracia? Yo creo que no, en Colima no habrá democracia mientras no se respete la voluntad del pueblo.

Regidor del PRD en el Cabildo*