Editorial: Posible crisis atunera


 

La flota atunera de Marindustrias Manzanillo, una de las mayores del mundo en toneladas de acarreo, enfrenta dos serios obstáculos para su producción; ambos tienen que ver con el ecosistema, uno de ellos regulado por el hombre, como es la declaración como zona de protección de las Islas Revillagigedo y el otro es un fenómeno climatológico denominado Niño Oscilatorio.

Las consecuencias que podrán desencadenar ambos factores podrían repercutir directamente en una empresa colimense que se ha distinguido por su liderazgo en el mercado de los alimentos procesados y congelados, que genera un mil 500 empleos y con ello brinda estabilidad económica a familias que se trasladan de otras zonas cercanas a Manzanillo.

Si bien es cierto que esta empresa está dedicada a brindar otros servicios accesorios al puerto y que recientemente acaba de ingresar al mercado de las energías renovables, su principal actividad, que es la de captura y procesamiento de atún, podría verse impactada negativamente por las condiciones antes descritas.

La captura del atún se condiciona a determinados factores, uno de ellos es la concentración de alimentos en zonas no profundas. En este sentido el Archipiélago de las Islas Revillagigedo brinda las condiciones para que los peces se alimenten y con ello propiciar su captura.

Las condiciones de pesca en el archipiélago se verán alteradas en virtud de que la zona de protección fue incrementada de 12 a más de 100 millas, es decir, el espacio de captura se reduce y esto generara que la flota no obtenga los mismos volúmenes de captura que antes.

Dicha protección, a decir del Capitán pesquero de esa flota, Gildardo García Pérez, se realizó sin que quienes dependen de la actividad fueran informados y con ello afectaran a una de las empresas líderes mundiales en la captura de atún.

Con la extensión de millas también se verán limitados pescar en el Golfo de Tehuantepec y en Baja california, que son dos lugares donde se pesca en virtud de que la concentración de nutrientes es muy alta. Todo parece indicar que la regulación realizada al Archipiélago fue unilateral.

Hasta ahora no se han visto las posibles afectaciones en virtud de que la captura de atún se encuentra en plena veda, la cual terminará el 18 de enero y será hasta esta fecha cuando se pueda hacer un balance de los resultados de la zona de protección.

El otro factor, climático totalmente es el Niño Oscilatorio, que podría provocar un desplome en la captura, ya que las más recientes estadísticas marcan que la captura de 300 toneladas en 60 días es un promedio muy bajo que no refleja utilidad alguna.

Con el cambio de las temperaturas del agua en los océanos, “el niño” transforma todo lo que provoca que los índices de captura bajen de manera considerable y una parte de la flota se mantenga sin ser utilizada.

 

 

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