Editorial: Otra vez el dinero


 

Otra vez el problema es el dinero en el Congreso del Estado. Antes de retirarse de sus funciones como diputados en la pasada Legislatura, seis ex tribunos son acusados de regalarse bonos que van de los 50 a los 100 mil pesos. Tremenda propina de las arcas públicas.

Hace apenas unas semanas, los diputados del Congreso estuvieron en el ojo del huracán precisamente por una partida denominada Previsión Social Múltiple, que les elevaba sus ingresos de manera considerable. Ante la falta de transparencia con la que esta partida era ejercida y por la presión social tuvieron que sucumbir y renunciar a ella.

Los ex diputados Martín Flores (PRI), Gina Rocha (PAN), Jesús Villanueva (Nueva Alianza), Francisco Rodríguez (PRD), Mariano Trillo (Pvem) y Marcos Daniel Barajas (PT), integrantes en su momento de la Comisión de Gobierno Interno y Acuerdos Parlamentarios, pese a las diferentes siglas que los abrigan comparten un problema común, por lo que han conformado un frente para contrarrestar las observaciones que les hizo el Órgano Superior de Auditoría y Fiscalización Gubernamental (Osafig).

Cuando Osafig imponía sanciones a quienes habían cometido irregularidades en pasadas gestiones municipales o estatales y los ex diputados integraban el Congreso, no tenían empacho en respaldar al Osafig en las propuestas de sanciones, pero ahora que les toca estar entre la espada y la pared, desestiman la recomendación del órgano que los conmina a que regresen el importe de sus bonos porque los justifican con jornadas extras de trabajo, cuando un servidor público electo popularmente no está sujeto a horarios.

Al final de cuentas podrán justificar el bono que se regalaron, con argumentos o con sus relaciones entre las fracciones, pero este tipo de conductas son sancionadas por los ciudadanos que en momentos actuales no pasan por su mejor momento en cuanto a ingresos o empleo. Se dispuso de dinero público de una forma que difícilmente puede convencer.

Los actuales diputados, quienes decidirán si los ex legisladores regresan el dinero o no, deben tomar en cuenta que el órgano de fiscalización requiere de toda la credibilidad y el apoyo en sus funciones, porque no se vería bien que un asunto totalmente financiero y técnico tuviera una salida de tipo político, como casi siempre ocurre.