Editorial: Donadores altruistas


 

La ciudad de Manzanillo presenta una problemática muy peculiar en materia de servicios de emergencias.

Por ejemplo, posee uno de los puertos más importantes del mundo y, en contraparte, la Cruz Roja opera con números de su color, rojos; las colectas anuales de poco o nada sirven para solventar gastos de combustible, de operación, de materiales de curación y salarios a operadores de ambulancias.

Dado su carácter altruista, los bomberos no perciben salarios. Su participación en la corporación es voluntaria y carecen del equipamiento básico. Financieramente dependen de lo poco que pueden recibir de las instituciones públicas y privadas a través de su patronato y por lo regular están esperanzados a la gotita de dinero que anualmente se les asigna por la renovación de licencias de giros comerciales, pero tampoco es suficiente.

Por años los vecinos del Centro han pedido se les dote de un centro de atención de emergencias y a la fecha no se les ha dado una respuesta positiva a su solicitud. El argumento para dicho centro es la lejanía de los servicios de atención médica y el obstáculo que les representa el tren, lo cual ya no será en virtud de que se construye el túnel y eso hará que la petición cada día se aleje más de una respuesta.

A lo anterior se suma la escasez de una cultura de donación altruista de sangre. Lo expresado por el director del Hospital de Manzanillo, Gustavo Meillón Moreno, evidencia que de no ser por los familiares los pacientes que requieren sangre no la tendrían para reponer, porque cabe destacar que el Centro Estatal de Transfusión Sanguínea abastece en casos de emergencia.

Manzanillo presenta en materia de seguridad pública un problema. Quienes logran sobrevivir a un ataque, necesariamente son trasladados al nosocomio porteño y requieren de transfusiones por las heridas, pero así como ellos también cientos de pacientes son sometidos a cirugías de diverso tipo.

El Hospital General de Manzanillo cuenta con un Centro de Sangrado, el cual le permite satisfacer la demanda que se llegara a presentar; el problema es que faltan donadores altruistas que acudan de corazón y que su donación no esté determinada por lazos sanguíneos o de afinidad con los pacientes.

Los requerimientos para instalar un Centro de Transfusión Sanguínea con todo el equipamiento en Manzanillo está aún muy distante, pues la Organización Mundial de la Salud recomienda que para que haya un banco de sangre éste debe procesar 10 mil unidades anualmente y el Centro de Transfusión Sanguínea de la capital del Estado, con carácter de cobertura estatal, procesa 7 mil 300 unidades, con un promedio diario entre 70 y 80 donantes.

La invitación del doctor Meillón Moreno para que haya más donantes altruistas debe ser atendida y escuchada con seriedad, porque nadie sabe cuándo se requerirá de una transfusión en caso de emergencia.