Editorial


Alivio al campo

Las zonas rurales del país han registrado cambios importantes en los últimos 50 años, los que han repercutido de manera importante en la población campesina y su principal ocupación: La agricultura.

La forma más conocida de tenencia de la tierra en México, el ejido, también ha sufrido cambios importantes desde su institucionalización más notable, con el Gral. Lázaro Cárdenas. Se pretendía la autosuficiencia alimentaria y que el campo fuera aprovechable al máximo, para ello se creó toda una infraestructura técnica y de financiamiento.

Producto del corporativismo político, los vicios de los bancos rurales, la inadecuada capacitación a los productores, el sector campesino fue degradándose en una espiral que lo ha condenado a la dependencia total de los programas de gobierno.

Si bien antes se protegía la tierra como un patrimonio familiar, con candados legales para que no se pudiera enajenar, fue en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari cuando todo eso feneció. Ahora aquellas parcelas son asiento de fraccionamientos, colonias y cotos privados, y las que no se trabajan permanecen ociosas, hasta las parcelas escolares son rentadas en lugar de enseñar a los alumnos a cultivarlas.

El campo mexicano no puede competir en la producción de granos con Estados Unidos o Canadá; por ejemplo, el maíz, en virtud de que los subsidios que esos gobiernos otorgan a sus productores crean condiciones de desigualdad para los productores nacionales y eso motiva para que en México consumamos granos importados.

A lo anterior se agrega la movilidad social y las migraciones del campo a las ciudades. Acceder a una mejor educación ha hecho que los padres de familia se trasladen a los centros urbanos para acompañar a sus hijos mientras estudian y las tierras, en tanto, no se trabajan. Al anterior fenómeno se agrega el de la migración a Los Estados Unidos, principalmente de los jóvenes.

Pero hay un sector de la población rural que permanece activo y pone todo el empeño en las actividades agrícolas aunque éstas no le representen grandes ganancias y es el que está siendo favorecido. Recientemente el gobernador Ignacio Peralta anunció que se había reunido con el secretario de Agricultura del Gobierno Federal y ya hubo resultados positivos con una asignación de casi 64 millones de pesos para el campo colimense.

El destino de esta inversión será en riego, cultivos alternativos y otros denominados protegidos, que sin duda contribuirán para detonar la actividad, principalmente en riego, donde se pretende que la final de este gobierno están tecnificadas 60 mil hectáreas.

Hay un sector campesino que también deberá ser beneficiado, el de las mujeres, para proporcionarles alternativas de ingreso con proyectos productivos que les permitan trabajar y atender el hogar y apoyar a los jóvenes para que se arraiguen en sus comunidades.