Día del Trabajo


René Macías Zamora*

Recién paso el Día Internacional del Trabajo, este primero de mayo, mismo que se celebra en México mediante un desfile de los trabajadores. De verdad que sentí indignación, pena, impotencia, por lo que, desde mi perspectiva, es una burla para los trabajadores mexicanos, porque este día, salvo algunas honrosas excepciones, las organizaciones de los diferentes sectores laborales, representantes del sindicalismo corporativo y antidemocrático, desfilaron para que los diferentes líderes de tales organizaciones realicen un inventario de sus activos o capital humano que, potencialmente, se transformarán en votos y les permita a ellos reclamar las candidaturas a los puestos de elección popular.

Los mismos políticos corruptos que impulsaron la Reforma Laboral, que constituye un verdadero atentado contra esos trabajadores, iniciativa que cancela infinidad de conquistas, como la seguridad en el empleo, la antigüedad y legaliza la subcontratación (outsourcing), entre otras barbaridades.

Los mismos políticos que ordenaron el asalto policiaco a las instalaciones de Luz y Fuerza del Centro (LFC) y de la posterior extinción de esa empresa pública vía decreto presidencial, y que han sido incapaces de revertir el cúmulo de agravios cometidos, a raíz de esa medida, en contra de los trabajadores de la compañía, de la propiedad pública nacional y de los habitantes de la zona centro del país. La lista de afectaciones y pendientes no atendidos en los dos años transcurridos desde esa medida es encabezada por el desempleo masivo al que fueron arrojados más de 44 mil trabajadores de la empresa pública.

Los mismos políticos que ordenaron la “quiebra fraudulenta de Mexicana de Aviación”, dejando sin trabajo a otros 8,500 empleados de la aerolínea. Los mismos políticos que impulsaron y votaron a favor de la Reforma Educativa, la cual sólo es una reforma laboral para ese gremio, al cual le arrebata de golpe prestaciones que habían sido conquistas a lo largo de muchos años de luchas y negociaciones. De pronto, los maestros se encuentran con que su permanencia en el empleo depende de la voluntad de un grupo de personas designadas por el gobierno.

Otra reciente burla, también contra los trabajadores, la constituye el mal llamado Seguro de Desempleo, tema que era una promesa de campaña de Peña Nieto y que, aparentemente sólo para cumplir, propone la iniciativa de que el seguro de desempleo sea fondeado con recursos de la subcuenta de vivienda de los mismos trabajadores, lo que le quita su calidad de seguro, y lo convierte en un ahorro del propio trabajador para autofinanciar su desempleo. En particular, con la citada propuesta, seremos los propios trabajadores los que subsidiaremos nuestro desempleo.

En ese contexto, me parece poco apropiado que los trabajadores desfilen frente a quienes los han agraviado y la celebración sirva sólo para medir el grado de control que aún mantienen sobre esas masas, y que son vistas al mismo nivel que rebaños de ovejas que siguen ciegamente al líder del grupo.

Sin embargo, las organizaciones laborales independientes que participaron de manera paralela en el desfile, manifestaron abiertamente su repudio a las llamadas Reformas Estructurales del gobierno de Peña Nieto, mismas que han acentuado la falta de empleos y una política económica que sólo genera más pobreza.

Estoy completamente convencido de que el rostro real de la política laboral de un gobierno se mide por la conducta de sus autoridades frente a casos concretos y en el grado de respeto al orden jurídico vigente que los obliga a ser imparciales al administrar justicia. Cuando se toma partido en favor del más fuerte se lesiona no sólo a los trabajadores víctimas de dicho abuso, sino también a la comunidad en general, pues denota la intención de actuar de la misma forma en casos similares. Exactamente como ha actuado la clase gobernante priísta y panista en contra de los trabajadores en todos los casos descritos. ¿O usted, amable lector, recuerda algún caso en el cual el gobierno haya actuado a favor del trabajador? Yo sólo recuerdo que en el discurso y en los spots, los trabajadores estamos en condiciones inmejorables y a punto, según Peña Nieto, de generarse infinidad de empleos gracias a la Reforma Energética (igual que con la Reforma Laboral y con el TLC y con etc. etc.).

Por todos esos motivos, me negué a participar en semejante farsa.

Regidor por el PRD en el Cabildo de Manzanillo*