Destellos villalvarenses


Salvador Olvera Cruz.-

Rafael Heredia Velasco fue un maestro destacado en el cultivo de las bellas artes; pero, sobre todo, con un profundo amor a la niñez, misma que ayer fuera homenajeada con motivo de su día social.

Heredia Velasco siempre demostró su sentir por la niñez, así como la búsqueda de apoyo para su misión emprendida por el arte y los niños, recursos que nunca le fueron canalizados en la medida deseada, por lo que en un texto que leyera en una de las muchas reuniones que sostenía con los integrantes del Jardín del Arte Juan de Arrué, expresó, refiriéndose a los niños y artesanos:

“Polvo y polilla es lo que se hizo para ti, mi niño artista de Colima. Polvo y olvido es lo que se hizo para ti, admirable artesano de Colima. Indiferencia y olvido es lo que puede darte el presente de Colima…”.

Igualmente, don Rafael, en su ser interno, nunca dejó de estar atento a la problemática de la población de todas las edades, haciendo énfasis especial en la niñez, pues en la década de los 70’s, en que iniciara en nuestro país la campaña para evitar la sobrepoblación, esto fue algo que para él no pasó desapercibido, en respuesta a su amor a las nuevas generaciones.

Si bien para el gobierno era necesario reducir los índices de crecimiento poblacional, por una u otra razón y planes de gobierno, Rafael Heredia, en su ser interno y amor por la niñez del presente y porvenir, escribió:

“1979, Año Internacional del Niño. Razón tiene la ONU, razón tiene México, razón tiene Colima; porque pensando en el niño, éste recibirá el acervo de derechos que le son legítimos como futuro responsable del mundo. Ubicado en su plan, el niño se desenvolverá íntegramente y, como hombre, será capaz de consolidarse como tal.

“En el año internacional del Niño, el adulto encontrará el cauce requerido para producir los limpios hombres del mañana. Los hombres del mañana, de comprensión y de paz, surgirán a través de las luces que en 1979 encuentren los adultos para brindar a los niños todos los derechos como seres humanos. Los niños no son como las aves y los peces, que los controla el hombre. Niño es el que viene en mi lugar. El control de nacimiento es de otras esferas, y no ha de truncar existencias.

“Niño, heredero de la vida, del Sol y de la Tierra, del agua y del saber, del ser y del poder. Los niños no son el problema, somos los efímeros adultos. Trabajamos menos por estar pensando en la sobrepoblación; vivamos y demos derecho a los niños, ya sabrán lo que harán de su mundo. Intruso, igual a ser niño, porque estorba. Nos destrona, nos haría trabajar, podría ponernos en vergüenza; porque son fuerzas nuevas y limpias.

“El Niño es la prolongación de la vida, es la esperanza, es el vínculo del amor. El niño es nuestra sucesión constructiva. El niño es nuestro fruto de amor. El niño es la coronación de nuestros anhelos. El Año Internacional de la Mujer fue para objetivos de seres competentes; el Año Internacional del Niño, no sea una fiesta más para el adulto, ya que éstos aún no saben que es por ellos, porque sólo saben que sobran en el mundo.

“Nunca se hubiera creído que a quien estorba el niño es a la madre. ‘El niño es la peor plaga que combate el adulto’. La vida es sólo para el adulto. El niño es desvalido desde en el vientre. Mundo, trae niños, quizá ellos te valoren; México, trae niños, quizá ellos te valoren; Colima, trae niños, quizá ellos te valoren.

“Los niños indefensos son la expiación; por ser más, representan el problema, diezmándolos quizá encontremos la cobarde solución del mundo, que por herencia recibimos nosotros. Al niño se le puede matar, se le ama con metro, se le alimenta y hospeda con medida, se le instruye si hay modo y si tiene nombre a gran costa”.