Destellos porteños


Salvador Olvera Cruz.-

Retomando la nota publicada el lunes de la presente semana en El NOTICIERO DE MANZANILLO, en la que el administrador del aeropuerto de esta municipalidad, Eduardo Contreras Mora, diera a conocer que aún cuando existe un repunte de pasajeros, resulta que el arribo de turistas extranjeros sigue a la baja.

Contreras Mora señaló que, en contraparte, se han incrementado los arribos nacionales, pero siguen lejos de lo que fueron los mejores años de este aeropuerto, cuando alcanzó a mover cerca de 250 mil turistas en 2007 y ahora no alcanza los 200 mil.

Asimismo, señaló el administrador que se siguen haciendo esfuerzos por traer visitantes a este destino, pero por alguna razón no vienen, y no precisamente porque sea caro o barato. Indicó que las aerolíneas siguen ofertando miles de asientos con descuentos, con la finalidad de reducir costos de tarifa y hacer atractivo viajar a Manzanillo.

Es justo reconocer que si bien con la apertura de Las Hadas en la década de los 70’s Manzanillo vivió momentos de alta demanda como destino turístico, esto no siguió un progreso sistemático.

Sobre Las Hadas, vale recordar que por 10 largos años, de 1964 a 1974, se trabajó para la edificación de este proyecto, en el cual invirtieron más de 33 millones de dólares. En marzo de 1974 este sueño fue hecho realidad y para celebrarlo, el Rey del Estaño, Antenor Patiño, ofreció una espectacular fiesta inaugural denominada La Gala En Blanco, esto por los personajes que vestían así en su sueño, en esta gala asistieron 300 invitados del jet-set y la aristocracia mundial.

Desde ese momento, Las Hadas fue conocido por todo el mundo y personalidades de diferentes países han visitado este mágico lugar. Por su arquitectura de fina belleza y sus paisajes sin iguale, también ha motivado a los más famosos cineastas para filmar largometrajes.

Pese a lo anterior, el desarrollo turístico de Manzanillo se vio empantanado, siendo rebasado en forma muy importante por otros destinos como Los Cabos, Vallarta y Cancún, por citar tres casos.

Estos destinos, paso a paso, fueron incrementando en forma sistemática atractivos de primer nivel para gustos de todos los paseantes, sumado a ello una promoción internacional y nacional, situación que generó también fueran parte de las escalas programadas por las empresas de cruceros como recurso para ampliar el número de paseantes.

No podemos dejar de lado que Manzanillo cuenta con amplias razones para su desarrollo, siendo la más rentable la actividad portuaria, a nivel internacional, por su ubicación geográfica con los países asiáticos, lo que coloca al puerto como un sitio donde la industria y comercio cuentan también con amplia prospectiva, haciendo de él un abanico de posibilidades de desarrollo, razón por la que su alta rentabilidad portuaria le genera un buen número de retos a superar para su cabal aprovechamiento.

Por lo tanto, le coloca ante la situación de que en lo que compete al desarrollo turístico, éste se vea limitado para lograr atractivos y condiciones para hacer de esta actividad un polo de desarrollo más amplio, por razones más que entendibles; por lo tanto, resulta natural que el Gobierno Federal impulse fuertes inversiones para convertir a Manzanillo en un factor que genere sumas millonarias para el país, dejando las inversiones en el ramo turístico en segundo nivel, máxime que los espacios territoriales se encaminarán a la actividad portuaria antes que nada.

En ese panorama los tres niveles de gobierno deberán buscar los programas y acciones que permitan también un desarrollo turístico que genere recursos; a fin de seguir contando con la oportunidad de apoyar a quienes se dedican a esta actividad y renglón comercial.

Regresando al campo de la actividad portuaria, no se debe pasar por alto que en nuestros días, con motivo de la presencia del crimen organizado, se presentan los casos de buques que salen del puerto con cargamentos de minerales procedentes de Michoacán con destino a China, sin contar con la documentación requerida en los planos de la normatividad vigente.