Desde el malecón


Víctor Manuel Martínez.-

Muchos consideramos a la lluvia como una bendición. Los campesinos en especial, la esperan con ansias. Pero, después de tantos días de estar cayendo las precipitaciones pluviales sin parar sobre una misma ciudad, como es el caso de Manzanillo, ya andamos pidiendo esquina. Ya no queremos más lluvia.

Es cierto que el clima ha mejorado, porque en plena época de calor, está muy fresco, pero aun las casas más sólidas a estas alturas ya presentan goteras por todos lados. Hasta algunas paredes presentan escurrimientos y se reblandecen.

Y está el caso de un muro que se cayó por esta causa en la delegación de Salagua, en hecho en el que afortunadamente no hubo heridos que lamentar. En cuanto a las vialidades, las afectaciones son muchas, y en el caso de los lugares donde se están haciendo obras, la tierra que se utiliza para diferentes cometidos, se ha convertido en lodo, y ahora hay que cruzar como si trajera uno patines, sobre barrizales.

En el caso de las calles de terracería, que todavía hay muchas en las colonias, a estas alturas están destrozadas, y es el caso de la alterna a Jalipa, que se encuentra intransitable.

Los arroyos están muy crecidos, y en algunos lugares, como se han formado colonias al bordo de éstos, el peligro aumenta con cada día que continúa el temporal. El río Marabasco ya se ha reportado que está a punto de salirse de su cauce, lo que podría darse de un momento a otro, porque se espera que aún queden dos o tres días de lluvias.

Muchas personas a estas alturas, a pesar de que ya pasaron varios días de que cobraron su quincena, no han podido ir a surtir su mandado, porque el clima no permite desplazarse normalmente a los lugares de abasto, ya sea el mercado o alguna tienda departamental.

Se han tenido que suspender clases, y aun los días que la cancelación de labores en los planteles escolares no se ha dado, son muchos los padres que por prudencia no mandaron a sus hijos. Los baches que se han formado en las calles son un punto a resaltar. En plena avenida Niños Héroes, frente al mercado de pescadores, un taxista me mostraba ayer un enorme hoyanco o pozancón, de grandes dimensiones, que al venir los carros a buena velocidad saliendo de la curva que dobla desde El Tajo, se lo encuentran enfrente, y ya no les da tiempo para maniobrar y evitarlo.

En ese punto, según me contaba un taxista el día de ayer, son muchos los carros a los que se les han ponchado sus llantas. Y como ese, hay muchos. Me ha tocado ver en estos días al ir a mi trabajo en el Archivo Histórico, personas que se han lesionado por resbalarse en un lodazal o charco, torciéndose un tobillo o falseándose una rodilla, y supongo que, como estos casos, habrá algunos peores.

Por todo esto, me parece muy acertada la petición de prudencia del alcalde a los porteños, para que no salgan de sus casas a menos que tengan que hacer algo muy urgente, muy necesario, y eso, extremando el cuidado. Hay basura tapando algunos drenajes, lo que ha empeorado los encharcamientos, y muchos pozos no se ven fácilmente, y los accidentes pueden darse en cualquier momento.

Si tiene que manejar, hágalo despacio y con mucho cuidado, porque si usted va bien, no sabe si otro carro, puede patinar y derrapar colisionando con el suyo. Si va a desplazarse a pie, camine con precaución, no ande brincando grandes charcos, ni caminando donde hay tierra lodosa. Creo que, por todos los problemas que se están disparando por esta lluvia continua de varios días, es necesario que se dé una declaración de emergencia, porque ya no estamos en una situación normal.

Los gastos para reparar tantas afectaciones serán muchos. Ni los pescadores están pudiendo salir a hacer su labor, porque no hay ningún tipo de permiso, así es que, no comete la temeridad de quererse ir a bañar, porque de seguro que va a encontrar el mar picado, con grandes olas y marejadas.

Mantener saldo blanco de este temporal ocasionado por la cercanía del ahora ciclón categoría 1 “Norbert”, es responsabilidad de todos, no siendo temerarios. Esperemos que ya salga el sol.